| 7/18/2008 12:00:00 AM

Tesoros colombianos

En la segunda mitad del siglo XX surge el arte moderno colombiano, piezas fundamentales que transformaron el arte conocido hasta entonces.

En la edición anterior se presentaron tesoros del arte colombiano pertenecientes al periodo precolombino, al colonial, al siglo XIX y a la primera mitad del siglo XX. En esta entrega se muestran las obras que marcan el inicio de un nuevo periodo del arte conocido como la modernidad. En la segunda mitad del siglo XX, el arte colombiano se replantea a partir de las influencias europeas y se caracteriza por ser una producción propia, en la que se evidencia la representación tanto pictórica como abstracta. Los artistas colombianos redescubren su creatividad por medio del color, la textura y exploración de nuevos temas y conceptos. Los temas políticos y sociales siguen siendo evocados, pero también hay una forma de arte donde el color, la textura y lo escrito se vuelven elementos claves de la obra.

Aparatos mágicos.1957
Edgar Negret. Escultura en aluminio y madera. 200 cm. x 100 cm. x 40 cm
Colección del artista. Una pieza clave en la obra del artista donde confluyen la alusión a la máquina, los contornos geométricos, el uso de materiales como el aluminio y tornillos, además de emplear colores primarios. Por medio de las superposiciones de las formas se conciben nuevas formas. En esta obra se evidencia la influencia de su estadía en Nueva York, momento clave de su vida personal y artística.
 
Obispos muertos.1958.
Fernando Botero. Óleo sobre lienzo. 189,8 cm. x 217,8 cm. Museo Nacional. Bogotá
Aunque las obras más representativas de este periodo de Botero no cuentan con un registro fotográfico, esta pieza encierra el contenido político de la época donde se denota una clara influencia expresionista por el uso de colores intensos y trazos fuertes. En el año en que se presentó la obra se realizó un acuerdo entre liberales y conservadores, lo cual eclipsó el poder y la influencia política que tenía la Iglesia Católica sobre el gobierno.

El Dorado.1958
Eduardo Ramírez Villamizar
Mural en madera cubierto en hojilla de oro
Estaba en un edificio del Banco de Bogotá que fue demolido. Este es considerado el primer mural abstracto donde se hacen referencias al arte precolombino desde una óptica moderna.
 
Violencia.1962
Alejandro Obregón. Óleo sobre lienzo. 155 cm. x 188 cm.
Museo Nacional. Bogotá. La crítica de arte moderno, Marta Traba, decía que este cuadro lograba recoger en un silencio sepulcral la violencia en el cuerpo de una mujer embarazada que yace muerta en el horizonte. Es quizás la pieza más importante del arte moderno colombiano, pues rompió con los paradigmas de la época por el uso del color, aventurándose en un tema de desolación y realidad.

La gran bañista.1962
Enrique Grau
Óleo sobre lienzo. 132.5 cm. x 106.5 cm.
Banco de la República. Bogotá. La monocroma escala de grises es invadida por la palidez del rosa que hace el complemento perfecto para generar un efecto ilusorio de tridimensionalidad y profundidad. Esta obra se destaca por ser una pieza clave del periodo de mayor madurez de este artista.

Muralla China.1964
Guillermo Wiedemann. Óleo 1970, serigrafía y duco sobre madera sobre lienzo. 96 cm. x 168 cm.
Museo de Arte Moderno de Bogotá. Según Marta Traba, Wiedemann reconfigura una noción de orden que se presenta en un laberinto de emotividad y desorden. La figura humana se suprime para presentar una obra abstracta.

Suicidas del Sisga.1965
Beatriz González
Óleo sobre lienzo. 100 cm. x 80 cm.
Museo Nacional. Bogotá. Esta obra se basa en un recorte de prensa de unos amantes que deciden tomarse una fotografía antes de suicidarse en el embalse del Sisga. Esta obra es clave en Siglo XX donde la universalidad del arte colombiano se manifiesta a través de la cotidianidad de historias reales.

Cámara. 1968
Luis Caballero
Acrílico sobre tela en paneles. 245 cm. x 340 cm. x 258 cm.
Museo de Antioquia. Medellín. Pieza conformada por 13 paneles fue la ganadora de la I Bienal de Medellín. Las desdibujad as formas humanas están cargadas de erotismo y sensualidad que impactan a través de intensos colores.

Primera lección. 1970
Bernardo Salcedo. Serigrafía y duco sobre madera. 500 cm. x 200 cm.
Museo de Arte Moderno de Bogotá. Bogotá. Este artista rompió con los cánones tradicionales de representación plástica y es considerado uno de los pioneros del arte conceptual en el país. La perspicacia de la obra presenta una álgida crítica que sigue vigente 38 años después de su creación.

Grabados populares. 1972.
Álvaro Barrios. Offset sobre papel periódico
27 cm. x 22 cm.
Banco de la República. Barrios realizó estos grabados que fueron distribuidos en varios periódicos del país. El artista señala cómo la difusión del arte no se reduce a la exhibición del museo o la galería sino a nuevos medios como el impreso.

Atmósfera. 1974
Ana Mercedes Hoyos
Óleo sobre lienzo. 60 cm. x 60 cm.
Colección particular. Previamente la artista había trabajado sobre paisajes abstractos y variaciones del color. En esta obra se evidencia la captura de lo etéreo e inerte como una antítesis al color mismo.

Pizarra. 1975
Santiago Cárdenas
Óleo sobre lienzo. 127 cm. x 150 cm.
Colección particular en Nueva York. En sus obras se destaca el manejo gráfico de objetos donde la línea de realidad e irrealidad se difumina. En la serie de tableros hay un realismo sobre un espacio etéreo que se atribuyen al particular manejo de la luz y color.

Colombia. 1976
Antonio Caro
Esmalte sintético sobre metal. 56 cm. x 80 cm.
Museo de Arte Moderno de Bogotá. Bogotá. La crítica y teórica Carmen María Jaramillo señala que este es uno de los primeros trabajos en donde se incorpora el lenguaje escrito. Usando la caligrafía de Coca-Cola, la obra permite muchas lecturas con las que se rompe la noción de un mensaje único. 

Sin título, serie América. 1976
Carlos Rojas
Técnica mixta sobre lienzo.100 cm. x 100 cm.
Museo de Arte Moderno de Bogotá.  Su obra es casi en su totalidad abstracta y con una distintiva racionalidad geométrica. Las líneas horizontales y los colores son una reconfiguración del paisaje, que recuerdan los tonos de fachadas, flores, frutas y colores propios de América. Por estos días se exhibe en el Museo Nacional una retrospectiva de su trabajo.

Baila mecánica. 1979
Feliza Burstyn
Estructuras metálicas, motores
Exhibida en Garcés Velásquez. Se puede considerar como una de las primeras instalaciones, en las que siete estructuras metálicas cubiertas con una tela son “puestas en escena” en una tarima, sugiriendo una obra teatral. Estos objetos metálicos se mueven torpemente y generan ruidos curiosos.

Signo tensión. 1983
Manuel Hernández
Acrílico sobre lienzo. 170 cm. x 200 cm.
Museo de Arte Contemporáneo de Panamá. Uno de los primeros artistas en incurrir en el arte abstracto, plasma la incorporeidad de espacios indescriptibles. Sus característicos signos han sido parte de su obra en distintas variaciones a lo largo del tiempo.
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