| 8/20/2004 12:00:00 AM

Resistencia al máximo

El enduro ecuestre combina la habilidad del jinete y la fuerza del caballo en un deporte apasionante.

No es una competencia de velocidad, sino una prueba que mezcla la fortaleza física de los caballos con la habilidad extrema de los jinetes. Las pruebas de enduro ecuestre, como se conoce este deporte que lleva 3 años en el país, se hacen a campo traviesa en recorridos de 80 kilómetros, y tienen como condición poner en primer lugar la salud de los caballos.

Al inicio de las pruebas de endurance (en castellano, resistencia), varios veterinarios revisan los ejemplares. Que no presenten heridas ni cojeras, que estén bien herrados y auscultan el corazón. Es una verificación rigurosa, en la que el 5% de los animales puede quedar descalificado, señala Alejandro Vélez, uno de los deportistas nacionales.

Los que pasan el examen cubren un recorrido con lomas escarpadas y trochas en mal estado. El ritmo depende mucho de las características del camino, porque el objetivo es mantener la frecuencia cardiaca de los caballos por debajo de las 56 pulsaciones por minuto, 30% más que la de reposo.

El trayecto se hace en una pista en forma de trébol. Al final de cada 'hoja' los veterinarios verifican las pulsaciones. Cuando superan las 56 pulsaciones por minuto, dan media hora para que se normalice. Si en ese lapso no lo logra, es descalificado. En el segundo chequeo puede salir el 10% de los competidores, dice Vélez.

Para ganar, jinete y caballo son verdaderos socios. Por eso no es extraño que en algunos pasos el equitador ayude al caballo, que corra al lado suyo para facilitar una subida o que avancen a paso lento en plena competencia. En todo momento, los jinetes monitorean la frecuencia cardiaca de sus monturas. No necesariamente quien llega primero es el ganador.

A la llegada, se hidratan los caballos y se miden las pulsaciones. Cuando sobrepasan el máximo permitido, de nuevo se aplica la norma de los 30 minutos y otra vez puede haber descalificados. Con la última verificación del estado general del animal, la prueba por fin termina.

Los caballos de enduro no son elegantes ejemplares de paso fino, sino de vaquería, de carreras o de polo, pero caracterizados por su fortaleza y su preparación. Los caballos entrenados con cabalgatas en velocidad, en cerros pendientes, en arena o con jinetes pesados recuperan la frecuencia cardiaca normal más rápido.

La Asociación de Enduro Ecuestre colombiana organiza al menos cuatro eventos anuales, que muestran una cara muy diferente a la de las tradicionales cabalgatas domingueras.
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