| 12/1/2005 12:00:00 AM

Pie plano

El pie sin arco natural, además de ser doloroso, puede causar molestias de espalda y dificultades al caminar, subir escaleras o correr. ¿Cuáles son las señales para acudir al ortopedista?

Para María Rueda, estudiante de la Universidad Javeriana, fue difícil enfrentar la realidad. "Me llevaron a muchos médicos y sabía que el remedio era usar zapatos ortopédicos, pero prefería no utilizarlos porque me parecían horribles", dice. "Hoy, después de muchos años, no puedo correr y me duelen los tobillos y las piernas". Casos como estos son extremos y hacen parte de la afección del pie plano que sin tratamiento adecuado puede causar dolorosos inconvenientes a quienes la padecen.

Esta condición, en la cual la planta del pie no tiene el arco natural, es más común de lo que se piensa. Muchos niños tienen un pie plano flexible. La anomalía puede durar hasta los cinco años de edad, normalmente no produce dolor, no interfiere con caminar o hacer deporte y, por lo general, se corrige con el tiempo a medida que los tendones se fortalecen y se forma el arco del pie, afirma la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos. En estos casos infantiles, el pie tiene buena movilidad y función muscular.

En los adultos, el pie plano suele ser indoloro y no resulta en problemas para caminar y muchas veces no requiere aparatos ortopédicos. Estos inconvenientes se pueden aliviar con zapatos especiales diseñados con plantillas más altas de lo usual. En cambio, el pie plano acompañado de dolor puede ser problemático y en ciertos casos puede producir dolores en la parte inferior de la espalda. Si la condición progresa, pueden presentarse dificultades para caminar, subir escaleras y hacer deporte.

Los factores que estimulan un pie plano se deben buscar en la niñez (ropa y zapatos inadecuados, forzar la iniciación de la marcha y otros) o bien en cambios estructurales del pie como laxitud ligamentosa, debilidad muscular y obesidad, entre otros. El pie plano doloroso puede indicar una anormalidad congénita o una lesión del pie como una fractura del hueso o desgarre del tendón. Es recomendable acudir al ortopedista si siente dolor en el área del arco del pie o le incomoda estar de pie por largo tiempo, entre otros.

Cuando acuda a su ortopedista, utilice sus zapatos normales porque un patrón irregular en la suela del zapato ayuda a diagnosticar la situación. Su médico podría tomarle radiografías del pie y probar la fortaleza de los músculos y tendones. El tratamiento dependerá de la causa y avance de la condición. Tratamientos conservadores incluyen adaptaciones de los zapatos y medicamentos para el dolor. En casos severos, distintos tipos de cirugía ayudan a aliviar el dolor y mejorar la alineación de los huesos.
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