| 6/10/2005 12:00:00 AM

Para consumo personal

En cuáles casos conviene pedir créditos de consumo y en cuáles, no.

Sorpréndase. Endeudarse no siempre es malo. Deber genera la más franca aversión en muchos colombianos, pero ¿qué tanto se justifica cancelar las tarjetas de crédito, esconderse de los asesores comerciales de los bancos y prometerse no pedir prestado jamás?

La respuesta depende de varias características personales y financieras, pero sobre todo del plan que se haya trazado la familia para construir su patrimonio. El principio rector es sencillo. Los préstamos familiares deben tener como único propósito el de construir patrimonio. Con ese criterio es fácil identificar cuándo convienen.

Descuentos: es bueno usar crédito en gastos ineludibles, como el colegio de los hijos, siempre que el descuento por pagar anticipado supere el costo de los intereses del préstamo. Un descuento superior a 14% por pagar un año anticipado compensaría la tasa de 2,5% mensual, la usual en créditos de consumo.

Educación: los préstamos para educarse en un buen lugar son convenientes. La formación es uno de los activos más importantes, porque el nivel de escolaridad determina el sueldo.

Para negocio: se debería usar crédito para entrar en un negocio siempre y cuando el retorno supere el costo del préstamo. En la compra de una casa para arrendar, por ejemplo, la valorización y el arriendo deben ser superiores al pago mensual del crédito hipotecario.



Una zona gris

Algunas compras a crédito tienen menos sentido financiero, pero podrían justificarse por otras razones.

La primera casa: casi siempre el costo del crédito hipotecario supera la valorización del inmueble. Pero, como lo señala Hugo Infante, vicepresidente de Skandia, "la decisión de comprar la primera vivienda no es financiera sino psicológica", porque con ella consigue tranquilidad de espíritu. Pero hay razones financieras. De un lado, una casa le da solidez al patrimonio y de otro, el Estado paga la tercera parte de la inversión a quienes compran su vivienda con ahorros del fondo voluntario de pensiones.

Un carro: la compra de un carro a crédito es más discutible, porque es un activo que pierde valor desde el principio. Financieramente, sería mejor usar un taxi, pero un vehículo podría ayudar a formar su patrimonio. Un vendedor seguramente necesitará un carro para generar sus ingresos. Incluso, si el carro se puede vender con facilidad, se puede usar como un fondo de emergencias. Además, "el crédito se respalda con el activo que se compra", señala Infante.



La vida aquí y ahora

¿Y en qué queda la posibilidad de financiar un viaje de vacaciones a Europa? La justificación puede ser igual a la de comprar la primera casa. Sin embargo, Infante propone una forma menos emocional para decidir sobre estos temas.



Establezca un plan familiar para acumular patrimonio: el plan debe ser al menos a veinte años. "Una familia que no tiene proyecto de vida, acaba tapando huecos con deudas", afirma Infante. Podría ocurrir que se endeude para viajar y comprar joyas -una inversión-, pero que no tenga asegurada la financiación de la universidad de los hijos. Las prioridades y los valores familiares deben estar claramente incorporados en el plan.

Esto no se hace: definitivamente no se endeude para consumir. Ese tipo de crédito disminuye el patrimonio familiar. En estos casos, es mejor ajustar los gastos al nivel de ingreso que endeudarse para mantener el estándar de vida.
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