| 8/15/2008 12:00:00 AM

Ojo con la inflación

Si la tasa de interés que le pagan por su dinero no aumenta a la par con la inflación, lo más probable es que esté perdiendo plata.

Cuando se piensa en invertir, lo mínimo que debe esperarse es que el capital invertido mantenga el valor en el tiempo. Esto, en otras palabras, quiere decir que los intereses que le pagan por su dinero tienen que ser al menos iguales a la inflación.

Sin embargo, en tiempos de inflación creciente como el actual, esto no es tan claro, y hay que tener mucho cuidado cuando se invierte a tasa fija, ya que el aumento continuo de los precios rápidamente puede terminar comiéndose la rentabilidad.

Después de varios años de inflación a la baja y tasas de interés también bajas, la inflación se ha acelerado, tanto en Colombia como en el resto del mundo. Algunos bancos centrales han reaccionando subiendo la tasa de interés con la cual intervienen en el mercado, pero en muchos casos el aumento ha sido inferior al aumento del índice de precios al consumidor. Así, aunque en términos nominales (sin descontar la inflación), las tasas de interés sean más altas que antes, en términos reales (descontando la inflación) no lo son e incluso, en muchos casos, las tasas de interés terminan siendo negativas.  

En Colombia, el Banco de la República, subió la tasa de interés de intervención en 400 puntos básicos, de 6% a 10%, entre abril de 2006 y julio de 2008. Sin embargo, el aumento en términos reales es tan solo de 94 puntos básicos, mientras que la inflación en este mismo periodo aumentó  340 puntos básicos.

Hace dos años, cuando la inflación anual era de 4,12%, una tasa de interés de 7,50% para un CDT, significaba que el inversionista recibía 3,38 puntos porcentuales ó 338 puntos básicos de rentabilidad en términos reales.

Actualmente, con una inflación de 7,52% anual, para mantener la misma rentabilidad, el inversionista necesitaría recibir una tasa de por lo menos 10,9% anual por su dinero. Cualquier tasa por debajo de esta, implicaría una rentabilidad inferior en términos reales, y si la tasa de interés se ubicara por debajo de la de inflación,  significaría que el rendimiento es negativo y llevaría por tanto a una pérdida de capital en términos reales.

Este tema adquiere aún más relevancia cuando se está decidiendo entre una inversión en pesos y una en dólares, ya que, adicionalmente al rendimiento, hay que tener en cuenta las expectativas frente a la tasa de cambio. En últimas, la rentabilidad final cuando se invierte en otra moneda es el resultado conjunto del rendimiento por cuenta de los intereses más el movimiento de la tasa de cambio.

Por ejemplo, en el caso del CDT que paga un interés en pesos de 10,9% (3,38% real), si la expectativa es de un aumento de la tasa de cambio de $1.800 por dólar a $2.000, equivalente a una devaluación de  11% (3,5% real), durante el tiempo de la inversión, vale la pena considerar hacer la inversión en dólares. En esta inversión en particular, más es lo que se pierde por devaluación que lo que se gana por intereses. 

Si, por el contrario, las expectativas son hacia una revaluación del peso, cualquier porcentaje de la misma constituye una ganancia en dólares para el inversionista y la rentabilidad final en pesos termina siendo extraordinaria. 

De hecho, es precisamente la  búsqueda de esta rentabilidad lo que ha llevado a los  inversionistas locales y del exterior a mantener sus inversiones en pesos durante los últimos meses, y lo que explica en parte el ingreso de capitales hacia el país.     
 
Hacia adelante, es posible que esta situación cambie. Existe consenso entre los analistas en torno a que el valor del dólar frente al peso tocó fondo y que en el futuro la tendencia será hacia la devaluación. Si esto es así, es probable que se desacelere el ingreso de capitales al país, lo que a su vez reforzaría la tendencia hacia la devaluación. 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?