| 8/20/2004 12:00:00 AM

No pierda el viaje

El jet lag, o la desincronización del reloj interno del cuerpo durante largos viajes, tiene serios síntomas que pueden afectar negativamente su desempeño en un viaje de negocios. Sin embargo, se pueden evitar.

Fuera del ajetreo y el tiempo por fuera de la casa que viajar largas distancias implica, el jet lag, conocido así por su nombre en inglés, es uno de los aspectos menos tenidos en cuenta por el viajero. Este malestar puede afectar la productividad en un importante viaje de negocios a no ser que los ejecutivos estén preparados para enfrentarlo.

El jet lag, o la desincronización del reloj interno del cuerpo, es la alteración de los ritmos circadianos del cuerpo y de los patrones de sueño. Estas alteraciones resultan, principalmente, de cruzar varios husos horarios en un período corto. Las condiciones atmosféricas del avión también pueden exacerbar los síntomas del jet lag. Este malestar puede resultar de largos viajes de oeste a este y viceversa, en los cuales la diferencia horaria entre el destino y el origen es de al menos tres horas. En este sentido, no importa qué tan largo es el viaje sino cuántos meridianos se cruzan.

Dada la importancia que para una empresa pueda tener el largo -y seguramente costoso- viaje de uno de sus ejecutivos, es deseable que lo aproveche al máximo, pues los síntomas del jet lag van más allá de un simple trastorno de sueño y pueden afectar negativamente el rendimiento de un viaje de negocios.

El síntoma más contraproducente es la fatiga. El reajuste del reloj del cuerpo a un nuevo horario puede tomar hasta un día por meridiano cruzado, si se viaja hacia el este, cuando se "acorta" el día. Si se viaja al oeste, cuando se "alarga" el día, el ajuste puede durar un día por cada huso y medio cruzado. Durante este tiempo, la fatiga "normal" del viajero puede estar acompañada por capacidades intelectuales disminuidas, como aprendizaje, memorización y concentración, justo lo contrario de lo que necesita un ejecutivo. Por otro lado, el viajero pierde sus capacidades de relacionarse con los demás al irritarse fácilmente y, también, se vuelve irracional. Adicionalmente, querrá dormir a destiempo y podrá ser más susceptible a enfermarse y sufrir problemas gastrointestinales.

No todos los viajeros son susceptibles al jet lag. Quienes siguen un horario muy rígido suelen sufrir más. Por el contrario, quienes siguen un horario errático o se duermen fácilmente suelen adaptar más rápidamente su reloj interno.

Hay varias medidas para aminorar los efectos del jet lag, como tratamientos de luz y oscuridad, curas homeopáticas y drogas no comprobadas. Sin embargo, hay ciertas técnicas que solas o en conjunto pueden mitigar sustancialmente los efectos del jet lag.
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