| 10/26/2007 12:00:00 AM

Mente sana, cuerpo sano

Aunque ser optimista no es solo cuestión de actitud, es un factor que se consolida como clave para vivir más y mejor.

El optimismo no es el elixir de la inmortalidad pero sí es un factor que prolonga la vida de los seres humanos. Existen motivos por los cuales se puede afirmar que la gente que vive feliz, vive más años que los demás. "Es un hecho que las personas que, desde el punto de vista psicológico, están sanas, viven más tiempo que aquellas que sufren trastornos", dice el doctor Howard Friedman, de la Universidad de Chicago, Estados Unidos.
 
Y aunque pareciera hasta este punto que el optimismo y la depresión son cuestiones de actitud, hay que tener en cuenta también otros factores como el físico (el comportamiento de la producción de sustancias como dopamina, cerotononina, noradrenalina y glutamato que están implicadas en la regulación emocional y cognitiva, entre otras funciones en el cerebro), el genético, y otros del entorno que pueden generar actitudes tanto optimistas como pesimistas.

"Solo por el estado cognitivo que tiene la persona optimista, vive más, ya que tiene más capacidad de recuperación" comenta Alvaro López, neuropsicólogo de la clínica San Pedro Claver de Bogotá, quien trabaja con adultos mayores. De hecho, un estudio realizado en 2005 por Richard Davidson, profesor de psicología y psiquiatría en la universidad de Winsconcin, EE.UU., mostró que las personas que tienen mejores puntajes en exámenes psicológicos de felicidad, desarrollan un aproximado de 50% más de anticuerpos, convirtiéndose esto en una diferencia importante respecto a las personas que no son felices.
 
La pregunta que surge a partir de esta información es ¿por qué? ¿Qué hace que esto tenga incidencia sobre la duración de vida? Aunque no hay todavía una respuesta oficial a este interrogante "respecto a los estados de ánimo y las conductas orientadas a metas, el optimista ve mas allá del tiempo inmediato, y si es equilibrado bajo las condiciones del contexto, tiende a tener un adecuado funcionamiento del encéfalo, lugar en donde la capacidad más evolucionada se encuentra en lo referente a planear, regular conductas y anticipar, entre otras", afirma López.
 
Por otro lado, se han encontrado relaciones entre las fallas cardiacas y las personas que no son optimistas, siendo estas fallas un 50% superiores respecto a las personas que se hacen llamar optimistas, según un estudio hecho por Laura Kubzansky, psicóloga de la salud de la escuela de salud pública de Harvard. Además, un estudio realizado recientemente por el psiquiatra Toshihiko Maruta en la clínica Mayo, ubicada en Rochester, Minnesota, EE.UU., afirma que los pesimistas tienen un riesgo de muerte 19% superior en promedio a los que no lo son.

Una persona optimista por excelencia es aquella que "presenta una buena respuesta a los estímulos emocionales y los estímulos orientados hacia la cognición. Presenta una interacción `saludable´ entre la experiencia y el material genético", comenta López, de la San Pedro Claver. La gente optimista (dentro de los parámetros saludables, ya que el exceso de optimismo es una enfermedad también) guarda una interacción entre lo que piensa y lo que siente de tal forma que esta armonía hace que vivan en promedio unos 7.5 años más que aquellos que tienen una visión oscura sobre la vida, como lo muestra el estudio realizado por el psiquiatra Maruta.

Como se puede apreciar, ser optimista se convierte en un negocio redondo ya que no es solo la mente la que está sana sino el cuerpo también, a tal punto que está demostrado que gracias a ello uno vive más tiempo. De todas formas, más que preocuparse por vivir más tiempo lo más importante de todo es vivir cada vez mejor. Como decían los latinos de antaño "mens sana in corpore sano" que significa mente sana en cuerpo sano.

Al final de cuentas, ¿de qué sirve vivir 100 años deprimido o aburrido?

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