| 10/30/2009 12:00:00 PM

Me dieron un carro japonés

El presidente de Ipsos, Napoleón Franco, aceptó el reto de manejar el nuevo Mazda 6. Estas son sus impresiones.

Aquellos que pasamos nuestra infancia entre los años cincuenta y sesenta, todavía recordamos los burdos y ordinarios carritos de juguete de lata que venían del Japón traídos por el niño Dios, que sin duda los papás compraban baratísimos en tiendas navideñas de "todo a peso" o "todo por un real". Pero pasada la guerra y para sorpresa de todos, los japoneses con dedicación y sin resentimientos, terminaron por exportar al mundo tecnología de punta, modernas prácticas gerenciales y autos altamente competitivos que invadieron los territorios y carreteras de los Estados Unidos y Europa.

Me llamaron de la Revista Dinero para invitarme a participar en una prueba de conducción, para la cual me entregarían un carro por tres días para que lo manejara y luego les contara a los lectores cómo me había parecido. En el primer momento, estaba convencido que mi teléfono celular debía ser muy parecido al de José Clopatofsky y honestamente les aclaré que yo no era un especialista en vehículos y que solo sabía de encuestas y del consumidor. ¡Por eso! Me respondieron: "Maneje el carro durante este puente; piense como consumidor y nos cuenta la verdad y toda la verdad." El sábado en la mañana, un directivo de la Mazda me sorprendió en la puerta del edificio con un carro 100% japonés (como si él fuera un viejo niño Dios de los años cincuenta) pero ahora dejándome un vehículo de segunda generación, blanco perlado, de corte deportivo y más elegante que yo: el nuevo Mazda 6. ¡Qué susto! Le dije; "...no se preocupe Napoleón, el carro está asegurado pero, por supuesto, usted no" me respondió. Firmé un papel y terminé metido en una distinguida armadura japonesa, como un caballero antiguo dispuesto a atravesar las calles y los alrededores de Bogotá.

Impresiones

Lo abordamos en familia pues el auto es una piedra fundamental en la vida humana y una experiencia familiar donde todos los miembros terminan involucrándose y expresando sus opiniones, logrando convertir esta responsabilidad de compra en creación colectiva y expresión de los diferentes gustos, actividades, roles, edades y percepciones.

El carro nos gustó, pero el color dividió opiniones. ¡Siempre pasa! Pues el color después de la marca, es la segunda decisión que se toma.

Al ver el nuevo Mazda 6, nos llamó la atención su diseño: es una extraña y agresiva mezcla entre elegante y deportivo; parece más grande y ancho y, comparado con el que tienen mis consuegros, es claramente más una evolución que revolución del diseño anterior, por lo tanto es inconfundiblemente Mazda. En particular, llama la atención la cara con sus protuberantes guardabarros, los cuales -según mi hijo mayor- asemejan la línea iniciada por el deportivo RX8 (no disponible en Colombia) y mantenida a través de la familia de nuevos modelos de Mazda.

A primera vista tiene, indudablemente, una línea deportiva atractiva para grupos familiares contemporáneos y en la calle lo detallan más los hombres que las mujeres y, a su vez, luce como un auto distinguido y elegante para efectos corporativos.

Desde afuera el Mazda 6 parece muy bajo y da la sensación que se va a rozar en el exagerado ángulo de inclinación para entrar o salir de las bahías de los edificios bogotanos. Pero no solo se ve pegado al piso sino que también se siente así en las curvas, donde se agarra como una cucarachita, supongo como consecuencia de su suspensión deportiva, rines de 17 pulgadas y llantas de bajo perfil.

Entrando

El prototipo que conduje no está desnudo... viene con un interior muy bien vestido de accesorios y equipos. Se encuentra uno con una cabina amplia, confortable, moderna. Con tapicería en cuero y con mucha tecnología. Es cómodo y amplio tanto adelante como atrás. Se nota que ha sido cuidadosamente preparado para el gusto de los usuarios: el descansabrazos entre el conductor y el pasajero sobresale justamente hasta donde uno pone el codo y no entorpece los movimientos de manos y bebidas. El baúl es inmenso y el espacio atrás es generoso con los pasajeros. El ajuste de los asientos delanteros opera con comandos eléctricos a la mano y fáciles de encontrar. El sonido, el control climático, los airbags y los apoya-cabezas reaccionan independientes a gusto o necesidad de los pasajeros. No experimentamos un golpe desde atrás, pero se supone que al suceder, los soportes del cuello avanzan para evitar el terrible latigazo.

Andando

Al manejarlo la sensación es bastante grata, se siente rápido, potente y muy suave en pavimento y un poco más duro en destapado. Responde bien a la presión del acelerador y hay que revolucionarlo en la posición secuencial para sacarle más pique. En carretera es muy estable, maniobra bien, pero sin duda la principal sensación está en la comodidad y en que se adapta amigablemente a la forma de conducir del que está al mando.

Cuatro aspectos relevantes nos llamaron la atención: El diseño exterior e interior, la tecnología de alta gama, el buen desempeño al conducirlo y la seguridad, incluyendo las luces y el bajo impacto ambiental. Pesa menos kilogramos que el modelo anterior, lo que se traduce en menor consumo de combustible, algo muy apreciado en estos tiempos de crisis y aumento constante de la gasolina y preocupación auténtica por la protección al medio ambiente.

Otra característica que ayuda al carácter deportivo en el Mazda 6 es la transmisión. Esta caja automática con 5 cambios hacia delante funciona tanto en modalidad automática como manual. Descresta el manejo de los cambios de velocidades desde el timón con palancas a ambos lados (para zurdos y derechos) y que al final adapta los cambios, a la forma de manejar de cada persona.

Personalidad

Los carros y las marcas tienen su personalidad. La conducción del volante, los cambios y los pedales son el contacto más directo y estrecho con el auto y los dueños lo sienten y consideran su compañero.

Durante largo tiempo el auto ha sido un símbolo de éxito, semejante a la espada del caballero: mientras más pesada, cara y cubierta de joyas, con más elocuencia expresaba el poder oculto del guerrero, pero en estos tiempos la motivación de ganar status a través del automóvil ha venido disminuyendo, teniendo en cuenta la competencia con propietarios "robadores de símbolos" que han logrado obtenerlo con dinero fácil. Ahora más que tener un carro para impresionar a los demás o humillarlos, se busca una identificación de personalidad más estrecha con el vehículo, que hable de cómo es y cómo se siente el usuario. La mayoría de los autos de la misma gama y precio son técnicamente semejantes; pueden diferir en marca y diseño, pero la gente se interesa principalmente en esa faceta vaga, sutil y particular, que se refiere a su propia personalidad.

El Nuevo Mazda 6 se presenta en sociedad con un concepto de fuerza y distinción, buscando atraer a personas jóvenes de espíritu; enérgicas, interesadas en la tecnología, motivadas por el logro y alcanzando éxitos en sus actividades regulares. ?

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?