| 1/16/2006 12:00:00 AM

Mantenga al auditorio despierto

Técnicas para ser un conferencista dinámico.

Alguna vez en la vida -o mejor, varias- usted ha tenido que luchar con todas sus fuerzas para no dejar escapar un bostezo, evitar que sus ojos se cierren, y seguir el hilo de la exposición de un conferencista que tiene un efecto soporífero sobre la audiencia. Si recuerda con pereza esos momentos, tenga en cuenta que hay algo peor que eso: ser el conferencista que está durmiendo al auditorio.

El problema es que solo algunos tienen el don de la palabra y la extroversión suficiente para ganarse la simpatía del auditorio. La buena noticia es que hay técnicas, como las derivadas de la Programación Neurolingüística (PNL), que pueden convertir a un orador mediocre en un buen expositor. La Programación Neurolingüística, creada por el matemático e informático Richard Bandler y el lingüista John Grinder, es una disciplina eminentemente práctica, que se ocupa de mejorar los procesos de comunicación humana. Brinda herramientas de observación y acción que facilitan la estructura comunicacional y permite concretar los objetivos de manera eficaz.

"Lo más importante en PNL cuando estoy exponiendo un tema es saber que no estoy exponiendo mi idea, sino que lo que ve la persona que tengo enfrente es mi cuerpo, y eso es lo único que está captando en primera instancia. Por eso, la postura y la voz de la persona son decisivas para dar el mensaje", explica Nicolás Bahamón, consultor de PNL, de Aseia, representante de Gringer en Colombia.

Para la PNL, una de las claves para comunicarse es entender la forma en que cada cual percibe el mundo. Y, según esta disciplina, esto se logra con tres sistemas: el visual, el auditivo y el cinestésico, que hace referencia al olfato, el gusto, el tacto y el movimiento. Aunque todos usamos los tres sistemas, cada uno tiene una preferencia particular que se convierte en el sistema dominante para percibir el mundo.

Entender esta realidad permite comunicarse con precisión y asegurar que el mensaje esté llegando como debe al interlocutor.

El auditorio y el conferencista Cuando se está frente a un auditorio, hay que comprender que habrá en él personas con los tres tipos de dominancia.

Mientras a una persona cinética le gusta que se juegue con el escenario y que haya mucho dinamismo y teatralidad, a una visual la distraen los movimientos, mientras que a la auditiva no le va a importar, porque lo que le interesa es el contenido de la charla. De ahí que usted deba jugar distintos papeles en el escenario, y utilizar palabras y expresiones que cautiven a las tres.

Por su parte, el expositor con preponderancia auditiva se desconcentra con los ruidos. La recomendación en este caso es escuchar una canción de su agrado mientras prepara la conferencia, y cuando la esté dando, mantener esa música en la cabeza para no distraerse con los sonidos externos.

Para el expositor visual es importante mirar a la persona del auditorio con la que se sienta más cómodo, que demuestre interés en el tema y le dé confianza. Para el cinético, sentir que todo su cuerpo está cómodo. Para eso es necesario que aprenda cómo pararse.
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