| 5/11/2007 12:00:00 AM

Lo que se hereda...

Más allá del dolor de la pérdida de un ser querido, es importante conocer qué ocurre cuando se recibe una herencia. Aunque no tiene mucho misterio, es clave saber cómo funciona.

Al pensar en herencias, vienen a la mente discusiones eternas, peleas entre hermanos, solemnes lecturas de testamentos, en fin. Aunque la muerte de un ser querido se puede convertir en una intrigante novela de suspenso, si hay un testamento de por medio la situación es más sencilla, a menos que aparezcan herederos sobre los cuales la familia no tenía conocimiento.

Cuando no hay un testamento y la persona estaba casada, la mitad le corresponde al cónyuge y el resto a los descendientes, es decir: a los hijos, nietos o bisniestos. Si no estaba casado, existe una jerarquía a la hora de recibir herencias, en la cual los primeros son los descendientes, es decir los hijos, seguidos por los ascendientes, por ejemplo los padres, y por lo último los colaterales o hermanos. Primos y sobrinos, ¡a hacer una larga cola!, a menos que el fallecido no tenga hijos y sus padres ya estén muertos.

Normalmente, los parientes directos se enteran de la herencia porque fueron informados de antemano por la persona fallecida, o por el tewstamento. Pero también hay la obligación de emitir un edicto público difundido en radio o a través del periódico para que comparezcan otros herederos y acreedores.
 
Por medio de este, se notifica la realización de un juicio de sucesión y ahí es cuando muchas familias se llevan una sorpresa ante la aparición de un hijo o una pareja desconocida. El abogado encargado de realizar el proceso de sucesión, notifica a quienes recibirán estos bienes, y se encarga de efectuar los trámites notariales del proceso.

"Cuando se recibe una herencia, hay que entrar en posesión de los bienes que fueron adjudicados en la sucesión y legalizarlos mediante el trámite notarial. Como dueño de los bienes, es necesario realizar todos los actos que implica ser tenedor del bien, tales como el pago de impuestos, conservación del bien y la procura de que esos bienes produzcan determinados rendimientos", aclara la abogada tributarista María Gabriela Rosas.

Al recibir la herencia, se recibe un título legal emitido por una notaria que lo certifica como poseedor del bien. En el año en que se hereda el bien, se debe asumir un impuesto por ganancia ocasional en caso de que esta sea de un valor superior a los $23.342.000 de pesos. La tarifa aplicable a ese monto es de 20%.
 
Cuando aumenta a los $30 millones es de 29% y de $87 millones o más, de 35%. Al obtener una herencia, los hijos están exentos de pagar impuestos por ganancias ocasionales de $23 millones. Si el monto es inferior no pagan impuestos y de ser mayor se aplican las condiciones previamente mencionadas. En caso de no tener dinero para pagar el impuesto, puede hipotecar el bien o darlo en garantía para cumplir con esta obligación.

"Todas las adquisiciones a título gratuito, es decir a través de una herencia, no forman parte de la sociedad conyugal. Lo que se recibe le pertenece únicamente al heredero y por lo tanto no hay necesidad de compartirlo", aclara Rosas. Sin embargo, el cónyuge beneficiario puede disponer de ellos en beneficio del otro cónyuge a través de un trámite notarial donde le vende una parte o se la dona.
 
Los hijos de la persona, si esta los tuvo, serían los herederos de este bien en el futuro. Ojo, si usted está casado y con el dinero que recibe quiere adquirir un bien pero no quiere incluirlo en la sociedad conyugal, puede hacerlo mediante una cláusula de subrogación.

Rosas recomienda hacer un testamento para evitar situaciones engorrosas entre familiares. En su práctica, observa que los procesos de sucesión se dificultan, puesto que el valor patrimonial no siempre es igual y los herederos se quejan de lo que reciben. Por eso sugiere realizar previamente un avalúo comercial de los bienes para distribuirlos como debe ser.
 
A su vez, enfatiza que hay que tener cuidado al elegir al abogado que se encargará del juicio de sucesión, porque si no se limita su alcance en el poder otorgado para este fin, él o ella pueden incurrir en abusos y usted, incluso, perder lo que le dejaron.
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