| 1/19/2007 12:00:00 AM

La verdad sobre las grasas trans

A la hora de alimentarse, el consumidor debe conocer y ser capaz de identificar qué grasas favorecen su organismo y cuáles lo afectan.

"Muchas personas creen que es necesario eliminar las grasas del cuerpo de manera definitiva. Pero el 30% de las calorías que se recomiendan consumir —2.000 diarias— debe ser de grasas. Al ingerirlas, mejoran el sistema inmunológico y dan la energía para el funcionamiento del organismo", comenta la doctora Claudia Angarita, miembro de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica y especialista en el tema de grasas. El consumo de las grasas debe estar distribuido de la siguiente manera: 13% grasas monoinsaturadas, que son grasas saludables como las que se obtienen del aceite de oliva y girasol, el omega 9, maní y aguacate; 10% poliinsaturadas que se encuentran en los aceites de soya, maíz y canola; 7% de la dieta o menos debe estar compuesto por grasas saturadas cuyo origen es animal y se encuentran en la carne, el pollo y los productos lácteos, entre otros. Finalmente, solo un 1% o menos del consumo diario debe ser de grasas trans.



Qué son las grasas trans

Las grasas trans se producen al añadir hidrógeno al aceite vegetal, mediante un proceso llamado hidrogenización. Estas grasas son más sólidas que el aceite, lo que evita que se descompongan fácilmente. En la producción de alimentos su utilización permite que las comidas estén más frescas por más tiempo, duren más y tengan una apariencia menos grasosa. En un principio, se creía que las grasas trans eran una alternativa saludable a las grasas animales, pues su origen es vegetal. Sin embargo, a principios de la década del 90, los científicos descubrieron que estas grasas reducían el nivel de colesterol HDL (colesterol bueno) y aumentaban el colesterol LDL (colesterol malo). Cuando se tiene el colesterol LDL muy alto, hay riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares, puesto que se acumulan en depósitos adiposos en las arterias, afectando su funcionamiento.



Dónde están

En alimentos de repostería, como galletas, tortas, panes de hojaldre, o en fritos, como donas o papas fritas. Anteriormente, estas grasas eran muy comunes, pero los productores han reducido su uso. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA, obligó a las compañías de este sector a especificar en sus etiquetas el contenido nutricional de sus productos e informar cuánto incluían de grasas trans. Aunque en Colombia no existe esa regulación, las empresas del sector están incluyendo en sus etiquetas, la composición de grasas que contienen sus alimentos.
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