| 3/19/2004 12:00:00 AM

La mejor herencia

Los conflictos y traumatismos que puede generar un trámite de sucesión en las familias se pueden evitar en vida.

Nada más seguro en la vida que la muerte. Por eso, planear y dejar constancia de la forma como usted espera que sea repartida su herencia al morir debe ser un asunto prioritario a cualquier edad. De lo contrario, además de la pena que les producirá su ausencia, podría dejarles a sus deudos más de un dolor de cabeza.

Sin embargo, es importante que tenga en cuenta los parámetros establecidos por la ley colombiana, que asignan ciertos porcentajes -inmodificables- a los llamados herederos forzosos. Los puntos violatorios a estas reglas, en su testamento, carecerán de validez y el trámite de sucesión deberá hacerse de acuerdo con el Código Civil.

Porque entre los miembros de las familias hay derechos establecidos al repartir una herencia. La legislación nacional exige que si el difunto tenía hijos, a ellos les corresponda -en partes iguales- el 50% de sus bienes. Además, asigna un 25% adicional para todos o cualquiera de sus descendientes, ya sea un hijo en especial, un nieto, etc. El 25% restante es de libre disposición.

"Es clave tener en cuenta también que cuando el cónyuge o compañero permanente sobreviven, lo primero que se hace en el trámite de sucesión es liquidar previamente la sociedad conyugal o sociedad patrimonial de hecho", anota Margarita Parra, de AP & Compañía Abogados y Consultores S.A. Es decir, la pareja del fallecido recibirá en ese momento el 50% de los bienes que hagan parte de la sociedad, valor que queda excluido del total para continuar el proceso de sucesión.

Cuando la persona muerta no tiene descendientes, la ley dispone que heredan un 50% los ascendientes más próximos (padres o abuelos) y el cónyuge. El otro 50% sí sería de libre disposición en el testamento.

"Si no se ha otorgado testamento y a falta de descendientes y ascendientes, en el tercer orden sucesoral figuran los hermanos y el cónyuge. En este caso tendrían derecho a la mitad los hermanos y a la otra mitad el cónyuge. A falta de cónyuge, heredan todo los hermanos y si no hay hermanos pero sobrevive el cónyuge, este último hereda todo", anota Patricia Arrázola, abogada especializada de Prieto & Carrizosa S.A.

Considerando los anteriores parámetros, que en casos muy excepcionales pueden ser variados cuando la persona demuestra -por ejemplo-que hay causales válidas para desheredar a un heredero forzoso, usted podrá hacer un testamento abierto o un testamento cerrado (los más comunes). El primero es ante un notario y tres testigos, y las disposiciones pueden ser conocidas por cualquier persona; el otro -menos frecuente- requiere un notario y cinco testigos pues es secreto para no herir susceptibilidades (por preferir a alguien en particular) o por seguridad, entre otras razones. Los presentes en ningún caso conocerán el contenido del testamento.



Mas legados

La ley también determina para las herencias la misma carga fiscal de las 'ganancias ocasionales'. Los herederos o legatarios deberán pagar impuestos desde este año sobre aquellos ingresos superiores a $20,4 millones, con tasas que se incrementan entre mayor sea el monto recibido y que llegan hasta 22,85% para $96 millones, más el 35% sobre la cantidad que exceda ese valor. Así que lo destinado en su mente para cada uno de sus seres queridos será bastante inferior, a menos que tome las medidas adecuadas antes de morir.

"Lo mejor es constituir una sociedad en comandita y traspasar a ella parte o todos los bienes, pues le permite a la persona entregar la propiedad, pero sin perder el control", explica una fuente especializada. Esta modalidad tiene dos tipos de integrantes, los gestores y los comanditarios. Los primeros, aunque no tienen que participar en la sociedad, tienen el control absoluto sobre ella y su administración; y los segundos, en la práctica, son los propietarios. Es decir, esos bienes no entrarían en el trámite de sucesión, pues no pertenecen al difunto.

Finalmente, lo importante es tener claro que la muerte y sus consecuencias posteriores son temas que usted debe afrontar para que todo eso que construyó en vida quede en buenas manos y, de paso, ayude a garantizar la unidad familiar y deje libres de problemas a sus deudos. Sin duda, es mejor repartir bienes en vida que males después de la muerte.
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