| 11/15/2005 12:00:00 AM

La gota fría

Alrededor del 2% de la población colombiana sufre hiperhidrosis, una enfermedad estigmatizada por la sociedad que la relaciona con falta de higiene y descuido, lo cual se traduce en aislamiento social. Ya hay tratamientos.

Sudar es una función natural y sana del cuerpo ante estados de actividad física constante, pues regula la temperatura corporal y elimina toxinas que el organismo no necesita. Pero si ante cualquier actividad física, por mínima que sea, el rostro, manos, axilas y plantas de los pies se empapan de sudor, manchan la ropa y mojan los objetos, puede tratarse de un caso de hiperhidrosis. Esta enfermedad interfiere en las actividades diarias, en los ámbitos laborales, con los amigos, la familia y en la intimidad de la pareja, según confirman estudios realizados por la Universidad de Würzburgo (Alemania).

Las áreas más afectadas son axilas, palmas de las manos, plantas de los pies y cara; depende de las condiciones ambientales y de la actividad física y mental de cada individuo. "Atendemos pacientes que dejan huella por donde pasan, porque no paran de sudar", explica la dermatóloga Janeth Acosta. Y agrega: "el principal problema es la desinformación de los pacientes porque se resisten a aceptar que enfrentan una enfermedad de graves consecuencias". La hiperhidrosis se divide según sus causas en primaria y secundaria. Se llama primaria cuando ocurre un fenómeno idiopático (cuyas causas no se conocen). Esta forma es la más común. Por lo general, comienza en la adolescencia. La ansiedad puede ser un factor desencadenante de esta hiperhidrosis, pero a menudo se instaura un círculo vicioso: la sudoración produce ansiedad y, a su vez, la ansiedad produce sudoración.

Acosta afirma que el problema no se relaciona con la complexión del hombre o de la mujer, dado que la sudoración es generada por una alteración en el sistema nervioso. Esto tiene graves repercusiones en la autoestima de quien la padece, ya que produce inseguridad e incomodidad permanente. La hiperhidrosis crea inhibición social: las camisetas o camisas presentan grandes manchas de sudor en las axilas. Cuando la hiperhidrosis es palmar impide que una persona dé la mano en señal de saludo por temor a ser rechazada.

Se habla de hiperhidrosis secundaria cuando es la manifestación de otro proceso patológico, como hipertiroidismo, deficiencia hormonal o disfunción hormonal (menopausia, enfermedades psiquiátricas y obesidad, entre otras).

Tratamiento Los tratamientos para la hiperhidrosis van desde el botox, hasta procedimientos quirúrgicos, pasando por productos de cuidado personal que buscan reducir su impacto.

El botox actúa directamente en las áreas afectadas, inactivando la acetilcolina, que es la sustancia encargada de estimular la sudoración. Así impide la producción del sudor. En 1989, fue aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos) para uso terapéutico. En 2000 fue aprobado en Colombia por el Invima.

El tratamiento se lleva a cabo aplicando inyecciones de pequeñas cantidades bajo la epidermis con una aguja finísima. La terapia es ambulatoria y requiere una sola sesión. El tratamiento debe ser aplicado por un especialista certificado.

Estudios clínicos realizados por investigadores estadounidenses han demostrado un efecto promedio de 7,5 meses en el control de la sudoración excesiva después del primer tratamiento. En el 38,6% de los pacientes el efecto ha durado más de un año. Del 75% al 100% de los pacientes reportó alivio de los síntomas, asegura Acosta.

Para el doctor Antonio Barrera, presidente de la Asociación Colombiana de Dermatología, este tratamiento es una de las opciones actuales, pues también se practica la simpatectomía, procedimiento que interviene los nervios que estimulan el sudor, o efectuar un procedimiento quirúrgico en casos extremos.

Si usted está sudando la gota fría, recuerde que esta enfermedad tiene tratamiento.
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