| 8/6/2004 12:00:00 AM

Juntos pero no revueltos

Las capitulaciones se firman antes del matrimonio, para evitar problemas mayores.

Cuando dos personas van a contraer matrimonio, lo último en lo que les gustaría pensar es en el divorcio. Sin embargo, las parejas modernas tienden a ser más precavidas en este tema que en el pasado, sobre todo cuando hay un patrimonio previo que no se quiere compartir en caso de una ruptura matrimonial.

Las capitulaciones matrimoniales se originan en esta preocupación. Esta figura tiene relación con los acuerdos que celebran los esposos antes de contraer matrimonio, que contemplan los bienes que estos aportan al mismo y a las donaciones y concesiones que se quieran hacer el uno al otro, presentes o futuras. Esto quiere decir que la pareja pacta unas condiciones, sobre los bienes que tiene antes de casarse; principalmente sobre los bienes muebles -acciones y bonos- ya que los bienes inmuebles que se posean antes de realizarse el matrimonio no entran a la sociedad conyugal.

Muchos no saben que cuando tienen un inmueble antes de casarse, y que por ley no entrará a la sociedad conyugal, deben tener cuidado cuando lo vendan. Si lo venden para comprar otro y no incluyen en la escritura lo que la ley llama la "cláusula de subrogación", el nuevo inmueble entrará a formar parte de la sociedad conyugal.

Por lo general, las capitulaciones no son un tema común en Colombia, en donde solo las acuerdan familias que tienen bienes de valor muy significativo o cuando uno de los contrayentes posee más bienes que el otro y desea protegerse.

Sin embargo, tener capitulaciones ayuda a establecer algunas reglas claras sobre los bienes de la pareja, lo cual en ocasiones evita riesgos y problemas durante la liquidación de la sociedad conyugal en el momento del divorcio.
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