| 9/1/2006 12:00:00 AM

¿Cuánto es suficiente?

Aprenda a estimar el valor asegurado que debe tener una póliza de seguro de vida.

Un millón, dos, diez, mil. ¿Cuál es el valor de la póliza de seguro de vida que una persona debe contratar? Es una pregunta que hace trastabillar a la mayoría de los colombianos, incluso a aquellos que ya están asegurados y deberían saber por qué tienen un valor asegurado y no otro distinto.

Para dar una idea de lo que las personas hacen usualmente, una mujer de 35 años, casada y con dos hijos pequeños, se asegura, por lo general, por un valor que oscila entre $80 millones y $100 millones, señala Yolanda Botero, vicepresidenta de beneficios de la firma de corretaje AON. ¿Mucho? ¿Muy poco?

Para contestar esa pregunta, hay que empezar por el principio. El propósito principal de un seguro de vida es dejarles una cantidad de dinero a los descendientes que sea suficiente para mantener más o menos el estilo de vida que tenían antes de la muerte del asegurado.

Las empresas muchas veces contratan pólizas grupales para sus trabajadores, que ayudan a mantener inalterado ese nivel de vida por un tiempo. Así, el valor asegurado promedio de esas pólizas equivale a 24 salarios mensuales. "Las multinacionales aseguran entre 36 y 48 salarios mensuales y una empresa nacional pequeña, 12 salarios", afirma Yolanda Botero.

En detalle

No obstante, para saber el valor preciso para cada persona, se debe hacer un análisis de necesidades, que establezca la suma mensual que debe cubrir el seguro.

El análisis comienza con una relación del valor de todos los activos divididos en dos categorías. De un lado, las inversiones, en bonos, acciones, fondos comunes ordinarios, cuentas de ahorros y fondos de pensiones, que son activos que dan algún ingreso mensual o que pueden ser usados para pagar deudas o hacer gastos de manera inmediata. De otro, los activos que no dan un rendimiento como vehículos, apartamentos, casas, joyas y otras propiedades personales menos líquidos y que no dan una renta.

Luego hay que listar todas las deudas que se cancelarían con la muerte del asegurado. Los préstamos con bancos siempre tienen un seguro de vida grupal de deudores, que responde por la acreencia al fallecimiento del deudor.

Después se deben proyectar los gastos mensuales de la familia en educación, salud, vestuario, alimentación, transporte, impuestos, seguros y cuotas de los préstamos no liquidados. La proyección depende de varios factores, como el tiempo que se tarde en que los hijos sean financieramente independientes, o la esperanza de vida del cónyuge sobreviviente.

Por último, se debe restar el ingreso proyectado que generan los activos y el monto de gastos calculado mes a mes, para los próximos años. La diferencia mensual debe ser cubierta por los ingresos proyectados del cónyuge sobreviviente o los hijos, por la venta gradual de los activos o, por un ingreso que genere el rendimiento de una póliza de seguros.

Con ese dato, cualquier corredor que valga sus quilates puede —con una fórmula de matemáticas financieras— convertir la suma mensual que debe rendir el seguro, en un valor asegurado. En internet hay calculadoras que pueden dar una idea aproximada del monto.

Esa cuenta es vital para saber si está poniendo en riesgo a su familia o si en su póliza está haciendo un gasto que no necesita.
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