| 4/12/2006 12:00:00 AM

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El 25% de los hombres empieza a presentar calvicie alrededor de los 30 años y las dos terceras partes son calvos o tienen un patrón de alopecia cuando llegan a los 60. Las causas de esta patología.

La caída del pelo es un proceso normal en todas las edades. El 90% del cabello está en fase de crecimiento, y tiene una duración de dos a seis años. El 10% restante dura en reposo -o no crece- unos tres meses. La caída de 50 a 100 cabellos por día es normal. Pero los problemas empiezan cuando caen más de 100. Se presenta un retroceso progresivo de la línea de implementación (entradas), al igual que la pérdida progresiva de pelo en la coronilla (calvicie hipocrática).

Aunque se presenta por razones genéticas o hereditarias, los malos hábitos alimentarios, el déficit en vitaminas y las dietas sin proteínas aceleran la caída del pelo. El cuerpo trata de ahorrar proteínas e induce al pelo a entrar en fase de reposo.

Por otro lado, las enfermedades sistémicas como las endocrinas, la alteración de la glándula tiroides y otros trastornos hormonales afectan el metabolismo del pelo. Es necesario consultar el dermatólogo, que con un tratamiento apropiado puede revertir la caída. Otras enfermedades que influyen son las de la piel, como las infecciones por hongos y el lupus.

Cuando las personas han presentado procesos infecciosos, fiebre o un cuadro gripal, al igual que cirugías, se presenta caída del pelo, aunque se corrige espontáneamente en pocos meses. Pero si se presenta una enfermedad crónica, la pérdida puede persistir indefinidamente. Además, algunos medicamentos utilizados en el tratamiento de la artritis o la gota, entre otros, pueden causar caída de pelo en un pequeño porcentaje. Es poco común que se presente mientras se reciben anticonceptivos orales y más frecuente a los dos a tres meses de su suspensión. Otras causas comunes son las situaciones de estrés y las agresiones del ambiente como tal, que se presentan sobre todo en los adultos jóvenes, dice Juan Guillermo Chalela, dermatólogo de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

Los tratamientos varían según el tipo de la alopecia y deben hacerse siempre bajo supervisión médica para prevenir cualquier efecto secundario, afirma Chalela. En el caso de la areata, que es la caída del pelo en áreas redondas totalmente lisas de pelo, se incluye medicación local o en ocasiones una especie particular de luz o medicamentos orales. En algunos casos, el pelo reaparece espontáneamente. La androgénica, aunque es más difícil de curar, se puede tratar con algunos medicamentos como el aminexil, que tiene efectos lentos pero eficaces que disminuyen la pérdida, o el finasteride que estimula el crecimiento de nuevo pelo. En algunos casos, se recurre al trasplante mediante autoinjertos con láser. Es una técnica lenta, pero duradera.

Si usted cree que la calvicie es su destino, recuerde que si todavía conserva pelo en la cabeza, no es tarde para cambiar sus hábitos o someterse a un tratamiento y, por lo menos, frenar su caída. antes de que llegue al piso.
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