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| 2/4/2011 12:00:00 AM

¿Cómo hacer un buen testamento?

Claves para dejar en claro su última voluntad.

Cuando alguien fallece no solo deja un gran vacío y dolor por su ausencia; también un enorme dolor de cabeza a sus sobrevivientes por los bienes que abandonó aquí en la tierra. De allí surgen enormes peleas entre hijos y hermanos, así como eternos juicios de sucesión que tardan muchísimos años. Incluso, hay casos en que estos conflictos han acabado en la desaparición de muchas empresas y negocios de familias.

De ahí, la importancia de elaborar un buen testamento. Un documento que vaya al grano en donde se expresen abiertamente sus deseos sobre lo que debe ocurrir con sus bienes después de su fallecimiento.

Lo primero a tener en cuenta es que nadie puede hacerlo a su nombre, para que tenga validez. Lo segundo es que la ley lo obliga a respetar a sus herederos: 50% de los bienes debe ir para los hijos y el cónyuge. El resto se divide en un 25% que puede ser utilizado para mejorar a alguno de los herederos (cuota de mejoras) y la cuarta parte de libre disposición.

Pero como no hay almuerzo gratis, los herederos deben pagar un impuesto por "ganancia ocasional". Este se paga el mismo año en que se heredan los bienes y equivale al 33% del valor de los mismos, siempre y cuando excedan los $23 millones.

Esta es, precisamente, una de las principales razones por las cuales hay mejores alternativas para traspasar los bienes que un testamento. Y una de ellas es hacerlo en vida. Según Ernesto Villamizar, socio de Posse, Herrera y Ruiz Abogados, "la gente tiene miedo de que, si dan en vida, los abandonen en su vejez, pero hay formas jurídicas para ceder la propiedad de los bienes conservando la disposición y el usufructo de los mismos".

Según Villamizar, se pueden crear desde Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS) y patrimonios autónomos para pequeños patrimonios, hasta fideicomisos, fundaciones y sociedades en el exterior para grandes fortunas. Todo dependerá no solo del tamaño del patrimonio sino de lo que quiera hacer con sus bienes, de la composición de su familia y la confidencialidad que requiera. Es por esto que, más que hablar de testamentos, hay que fomentar temas como la planeación sucesorial y los protocolos de familia que van más allá de cómo transferir el patrimonio.

Por una parte, el dinero es algo sobre lo cual las parejas no discuten y, por otra, a casi nadie le gusta pensar en la muerte, de ahí que hablar de la herencia sea uno de los temas más difíciles de tratar en las familias. Sin embargo, es un tema que debe enfrentarse mediante la elaboración de un testamento u otro mecanismo.

Lo importante es planear en vida y pensar en el largo plazo, sin importar la cantidad de bienes que tenga. Esta será la única forma de garantizar que todo lo que construyó durante tantos años de trabajo quede en buenas manos y, de paso, garantizar la unidad y preservación de la familia. Sin duda, es mejor repartir bienes en vida que males después de la muerte.

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