| 7/22/2005 12:00:00 AM

Cómo distinguir un buen tabaco

El sabor de un buen tabaco ha sido siempre uno de los grandes placeres de la vida. Para aprender a distinguirlo y disfrutarlo se debe conocer desde el olor y sabor, hasta la estructura y modales para fumarlo.

Tradicionalmente, las personas que fuman tabaco son aquellas que de verdad saben apreciar las cosas buenas de la vida, individuos refinados y sofisticados. En este grupo están líderes mundiales que van desde la derecha como Winston Churchill hasta la izquierda como el Che Guevara.

Para poder disfrutar el placer de un tabaco usted no solo debe saber cómo fumarlo, sino conocerlo. Dinero le ofrece una guía rápida sobre estos exclusivos cigarros.



Las cinco hojas

Sin importar el país de origen, todos los tabacos están confeccionados con cinco hojas; tres en la tripa, una para envolver esta tripa y otra para la capa. Esta última le da al tabaco su aspecto, color y aroma. Debe ser atractiva, bien veteada y de textura uniforme. Los colores permiten distinguir sabor y aroma. En general, cuanto más clara es una capa, más suave es su sabor; cuanto más oscura, más dulce y fuerte. Para empezar, se recomienda tabaco medio como el Corona, porque su aroma y su sabor son suaves. Con el tiempo, si desea experimentar un sabor más fuerte, un Panatela o un Rothschild son la opción.

Por su manufactura, hay dos grandes grupos: los hechos a mano y los hechos a máquina, que a su vez pueden tener tripa corta o larga. En los puros hechos a mano, aparece la leyenda "hecho totalmente a mano" enmarcada dentro de un óvalo.

La diferencia es que un puro de tripa corta suele costar la mitad que el de larga.

Entre los hechos a máquina, es muy difícil diferenciar los de tripa corta de los de tripa larga, pues ambos se presentan con celofán y las cajas no poseen ninguna otra descripción. Aunque la mayoría de ellos cuesta menos que los hechos a mano, no significa que no ofrezcan una excelente calidad.

A la hora de escoger todo depende de su gusto y bolsillo. Si usted quiere ir por lo alto, puede escoger entre Cohiba, Partagas, Quintero y Cristo de Monterrey. Estos le darán clase y elegancia, pues son los cigarros premium. Es decir, de la mejor calidad.

No debe olvidar que la conservación del tabaco desde cuando es enrollado hasta cuando se fuma determina su calidad. Es indispensable saber apreciar cuándo un puro ha sido manejado en óptimas condiciones y cuándo no. Los buenos tabacos, a diferencia de los que no han sido bien manejados, suelen ser aterciopelados en su capa, suaves al tacto y cremosos, y a la hora de fumarlos, tienen un sabor pleno. Un mal tabaco sabe a lo que es, un pedazo de hoja seca. Los humidificadores (caja para guardar tabaco) se usan para conservar correctamente el cigarro.



Cómo fumarlo

Para disfrutar totalmente el sabor del tabaco, debe prender el cigarro con un encendedor de gas butano que produce llamas sin olor ni sabor. Un fósforo de madera es bueno, pero debe dejar que la cabeza del fósforo se queme primero para evitar un mal sabor. Nunca debe usar un encendedor corriente o un fósforo de papel, pues afectan el sabor.

A la hora de fumar, rote el tabaco sobre la llama. Esto calienta el tabaco y desprende el aceite volátil de la hoja que le da el sabor completo desde la primera inhalación. Debe tener cuidado en no quemar el pie, que es por donde se enciende el cigarro. Todo se debe hacer con mucho cuidado, despacio y con sutileza.

Es mejor no fumar en un lugar donde haya mucho viento pues puede afectar el sabor original del tabaco. Nunca lo apague en un cenicero pues esto hará que la ceniza se esparza y creará un olor poco placentero.
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