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| 10/15/2005 12:00:00 AM

Carro a leasing

A pesar del desconocimiento de este mecanismo, el leasing como medio para financiación de vehículo es una modalidad en aumento, gracias a sus beneficios tributarios.

Al comprar un vehículo, casi todas las personas toman un crédito y no consideran otras alternativas de financiación como el leasing. Esto sucede por el desconocimiento sobre esta modalidad de financiación, pues se cree que es una alternativa tan solo para compañías, que es más costosa que un crédito tradicional, que su trámite es más complicado o simplemente no se sabe en qué consiste.



El leasing es un contrato de arrendamiento con opción de compra. Por medio de este mecanismo, la compañía de leasing entrega a una persona natural o jurídica, la tenencia de un activo productivo para su uso y goce durante un plazo establecido, a cambio de un canon de arrendamiento periódico.



Al final del contrato, el cliente tiene derecho a adquirir el activo por un porcentaje del valor de compra pactado desde el principio, denominado opción de adquisición.



Si bien desde el punto de vista financiero las diferencias con un crédito tradicional no son sustanciales, la adquisición de vehículo mediante leasing es una modalidad ideal para personas de altos ingresos que, por factores tributarios y/o de seguridad, necesitan que no figuren bienes en su patrimonio. O para trabajadores independientes que declaran renta y cuyos vehículos son parte central de su actividad.



No obstante, ahora que los requisitos para declarar renta son más amplios (o menos exigentes), esta modalidad ha venido en aumento.



Lo financiero

Si usted va a comprar un carro, por ejemplo de $50 millones, necesita aportar mínimo el 10% de cuota inicial en la financiación tradicional. Por tanto, en este caso, el valor por financiar sería de $45 millones. Con una tasa del 1,4% mes vencido a 36 meses, la cuota mensual estaría alrededor de $1,6 millones.



Por su parte, mediante el sistema de leasing se puede financiar hasta el 100% del valor de vehículo, dependiendo del perfil de riesgo del tomador. Si suponemos una opción de compra del 10% con un plazo y una tasa igual a la del crédito, el canon de arrendamiento mensual sería de $1,67 millones. Un poco mayor que en el crédito pues se está financiando más capital.



El supuesto de una misma tasa no es irreal pues aunque la percepción de la gente es que el leasing es más costoso, en algunas compañías como Leasing Colombia, Leasing del Valle, Suleasing, Leasing de Occidente, Leasing de Crédito, Leasing Bolívar esta modalidad tiene una tasa muy similar -o igual- a la de un crédito ordinario.



Sin embargo, las compañías de leasing les piden a las personas naturales una cuota inicial, al igual que en los créditos, dependiendo del perfil de riesgo para generar una mayor cultura de pago.



Por tanto, si en ambos casos el valor por financiar es el mismo ($45 millones), el valor de la cuota mensual para el leasing será menor entre más alta sea la opción de compra que se pacte. Si es del 10%, la cuota sería de $1,503 millones. Pero si fuera del 20%, sería de $1,406 millones pues se está pactando una extracuota mayor al final.

"La amortización es la misma, pero como pacta unos abonos futuros paga menos plata. Es como cuando se pactan cuotas extraordinarias". Los expertos en leasing consultados insisten en que desde el punto de vista financiero las operaciones de crédito y leasing son similares, pues las condiciones actuales del mercado las hacen parecidas.



La flexibilidad en el cálculo del canon hace que el leasing se pueda adaptar al flujo de caja del cliente. La principal diferencia entre estas dos modalidades de financiación son los mayores beneficios tributarios que ofrece el leasing.



Beneficios tributarios

Para una persona natural, los beneficios tributarios se dan siempre y cuando derive sus ingresos de una actividad económica determinada (debidamente registrada en la Cámara de Comercio) y si el vehículo es de uso comercial y participa de manera activa en la labor generadora de renta. Por ejemplo, un agrónomo que compra un campero para visitar las fincas. En tales casos, el canon de arrendamiento podrá considerarse como un gasto y es posible deducirlo en su totalidad de la declaración de renta, siempre y cuando el plazo del contrato sea superior a dos años. Pero si el agrónomo le compra un carro a su hija para ir a la universidad, no recibirá los beneficios.



En este ejemplo, el cliente de la operación de leasing podrá llevar al gasto (1 año) $20 millones derivados del pago del canon de arriendo del contrato leasing sobre el bien productor de renta. De acuerdo con esto, podrá deducir en su declaración de renta el 38,5% de este gasto. Es decir, obtendrá un ahorro fiscal de $7,72 millones cada año (en términos constantes).



Esto permite que al comparar una operación de adquisición de un vehículo por leasing con un crédito ordinario, la tasa de interés implícita sea inferior, pues en el caso de los créditos únicamente se puede deducir el 100% de los intereses.



En el caso del crédito ordinario, los intereses son de alrededor de $13,8 millones, de los cuales deducirían únicamente $5,31 millones en un sistema de amortización gradual, recibiendo el mayor beneficio de deducibilidad por gasto de intereses solo en el primer año.



En el caso de un asalariado que no tiene una actividad generadora de renta, el vehículo no es considerado un activo fijo real productivo generador de renta. Es más, como la propiedad es de la compañía de leasing, el vehículo no aumenta el patrimonio líquido y por tanto no juega en el cálculo para declarar renta o pagar otros impuestos al patrimonio.



Las ventajas del leasing son evidentes. Por eso, cuando vaya a cambiar de vehículo, haga cuentas.
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