| 8/3/2007 12:00:00 AM

As de copas

Las copas de vino pueden ser tan diversas como las variedades de este. Saber escogerlas le puede ayudar a disfrutarlo mejor.

A la hora de disfrutar de un buen vino, no se puede menospreciar un elemento tan esencial como es la copa. Una copa bien escogida destaca los aromas del vino, su cuerpo y permite observar los tonos que desprende ante la luz. Cuando se seleccionan las copas, es necesario tener en cuenta tres elementos importantes como son el material, el tamaño y la forma. Según Robert Parker, reconocido experto en vinos, "la elección de una copa de alta calidad, y con la forma apropiada, es tan importante como la elección del vino correcto":

Forma
“A partir de la forma de la copa, el vino cae sobre una parte de la lengua donde será más expresivo su gusto”, explica Andrés Rueda, enófilo. La copa debe tener una forma redondeada, como una campana invertida. Sus bordes deben doblarse hacia adentro, para que los aromas no se escapen y puedan ser fácilmente percibidos por la nariz. La profundidad es importante, puesto que de ser poco ahondada, el contacto con el aire es mayor y no se puede apreciar el bouquet del vino.
 
El tallo de la copa debe ser lo suficientemente largo para que se pueda sostener sin tocar el cáliz, ya que éste se calienta y  afecta su temperatura. “El diámetro y las formas de la copa varían dependiendo de la clase del vino que se vaya a consumir, y el líquido caerá sobre la lengua en las papilas que permitirán degustar mejor sus propiedades”, añade Rueda.

Material
Cuando seleccione el material de la copa se encontrará con las opciones de cristal o vidrio. Las preferencias varían según el consumidor, puesto que las primeras pueden ser un poco más costosas y delicadas que las segundas. No obstante, tenga en cuenta que los materiales deben ser lisos, transparentes y que no incluyan ningún tipo de patrón o talla.
 
Es usual encontrar copas de colores llamativos, con bordes decorados o con filigrana tallada en su cuerpo, sin embargo, este tipo de superficies alteran la visualización del vino. La transparencia permite ver los colores que se esconden en el líquido, pues al observarlos contra la luz se pueden visualizar las sutilezas de los matices y contrastes. La única vez que se utiliza una copa de color, es en el caso de las catas ciegas donde los expertos beben de una copa color negro para probar el vino sin verlo.
 
El cristal es el material ideal, puesto que gracias a su claridad y finura se puede vislumbrar fácilmente el contenido de la copa. “La porosidad del cristal es otro elemento fundamental, pues permite que el vino se adhiera a las paredes de la copa entremezclándose la acidez, frutosidad y el alcohol, logrando un balance armonioso”, señala el experto.
 
Las copas de vidrio son ampliamente utilizadas y permiten ver las diferentes tonalidades del vino. Sin embargo, el líquido no se adhiere tan fácilmente a la superficie ya que es un material terso y pulido. Cabe anotar que, aunque este aspecto es importante, no se debe dejar inhibir por el costo y simplemente comprar la que más se ajuste a su presupuesto y preferencia.

Tamaño
Las copas deben ser lo suficientemente grandes para que a la hora de verter el líquido, no se sature su capacidad. No es necesario servir el vino hasta rebosar la copa, sino hasta un tercio de su cabida. Si es muy pequeña la copa, no se podrá levantar fácilmente  para tomar y mirar hacia la luz, o girar para liberar los aromas que encierra en su interior.

El tamaño de la copa varía según el tipo de cepa y variedad del vino. Por ejemplo, la copa de vino blanco es más cerrada en su boca puesto que al tomar el líquido se vierte sobre la parte de la lengua donde se aprecia mejor la acidez. Las copas de vinos tintos, son más amplias para poder considerar mejor todos sus tonos y expresión. Las copas de vinos espumosos, como las flautas para el champagne, son cerradas para que no se escapen las burbujas y se pueda observar cómo van subiendo a la superficie.

Cuidado
El cuidado de las copas permite determinar su duración y calidad. Para eso es necesario lavarlas con un jabón suave y no secarlas con trapos que puedan soltar pelusillas. En el caso de las copas de cristal, se deben lavar con agua caliente utilizando jabones sin aroma, donde se use solo la espuma para limpiarlas. Estas se dejan escurriendo y se empañan con el vapor de agua caliente para después brillarlas con un paño limpio y seco.

Pasar de una copa a otra
Rueda recomienda que si se quiere cambiar de un vino a otros sin lavar la copa, puede hacerse cuando se pasa de vino blanco a vino tinto, y cuando se pasa de vinos tintos de menor a mayor fortaleza. Por ejemplo, se empieza con un Pinot Noir, luego un Malbec y después un Cabernet Sauvignon. Es decir, siempre se pasa de una cepa más suave a una más robusta.


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