| 5/27/2005 12:00:00 AM

ABC de la hepatitis B

En el mundo, hay más de 350 millones de portadores de VHB. El 30% de los casos de hepatitis B es de origen desconocido.

El virus de la hepatitis B, VHB, es 100 veces más contagioso que el de inmunodeficiencia humana, VIH. Provoca más muertes en un día que el sida en un año. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, es la novena causa de muerte en el mundo y ataca a las personas en edad productiva, con responsabilidades de trabajo y familia. En su reporte para Colombia, la Sociedad Colombiana de Patología registra 1.163 nuevos casos en un año, de los cuales el 20% ocurrió en Bogotá.

El término hepatitis se refiere a las enfermedades que causan la inflamación del hígado, incluso si las ocasiona un virus o el abuso del alcohol. Hay varios tipos de hepatitis -A, B, C, D y E-, con distintas severidades. Cada virus causa un síndrome diferente, aunque comparten síntomas y consecuencias. Es un mal silencioso. Cuando el virus entra en el organismo, los síntomas son inespecíficos y se pueden confundir con una gripe, de ahí que cuando la enfermedad se manifiesta, ya está avanzada. Gran parte del daño del virus de la hepatitis B se debe a la respuesta inmune del cuerpo contra las células hepáticas infectadas (hepatocitos). El organismo las destruye, provocando la inflamación del hígado (hepatitis). Como resultado, las enzimas hepáticas (transaminasas) se filtran del hígado a la sangre y esto hace que se reduzca la capacidad del hígado para producir el factor de coagulación protrombina, lo cual aumenta el tiempo que requiere la sangre para coagularse.

El daño hepático deteriora la capacidad del cuerpo para eliminar la bilirrubina, producto de la degradación de los glóbulos rojos viejos, lo cual causa ictericia y orina oscura.

La hepatitis aguda toma de uno a seis meses desde el momento de la infección hasta que la enfermedad se manifiesta. Los primeros síntomas pueden ser náuseas, vómitos, pérdida del apetito, fatiga, dolores musculares y dolores articulares, entre otros. Luego viene la ictericia (color amarillo en los ojos, piel y mucosas), junto con orina oscura y heces blancas. Alrededor del 1% de los pacientes infectados con hepatitis B muere debido al daño hepático en esta etapa temprana.

La hepatitis B crónica puede permanecer inactiva durante mucho tiempo o evolucionar hacia la cirrosis, insuficiencia hepática y muerte en pocos años. De 15% al 25% de los individuos afectados muere de cirrosis hepática o carcinoma hepático.

El riesgo de infectarse de manera crónica depende de la edad: más del 90% de los recién nacidos, el 50% de los niños y menos del 5% de los adultos infectados con hepatitis B desarrollan la hepatitis crónica. "Si no está inmunizado con las vacunas disponibles altamente efectivas, está en riesgo de infectarse", afirma Víctor Idrovo, hepatólogo clínico y presidente de la Sociedad Colombiana de Hepatología.

La hepatitis B es el segundo carcinógeno, después del cigarrillo y los más expuestos a contraer el virus son trabajadores sexuales, adolescentes y adultos sexualmente activos, enfermos inmunosuprimidos, enfermos por VIH/SIDA, población médica, manipuladores de productos sanguíneos en laboratorios y bancos de sangre, pacientes en diálisis, pacientes oncológicos y drogadictos intravenosos.

Según Idrovo, las opciones de tratamiento se amplían con los nuevos medicamentos. Por esto, la visita regular al médico es esencial. Con chequeos periódicos podrá hacer el seguimiento de la respuesta al tratamiento y mantenerse informado acerca de sus progresos.

El tratamiento de la hepatitis B es muy difícil. Por esto, es mejor prevenirla, vacunándose. Todas las personas deben recibir tres dosis con diferencia de tres meses entre cada una. Recuerde que todos los niños que no hayan padecido la enfermedad deben ser vacunados.
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