| 11/24/2010 5:00:00 PM

Ron, por las nubes

Que tiemble el whisky, porque el ron se acerca a sus terrenos antes infranuqeables, Ahora está de moda beber ron super premium y, además, se un conocedor de los factores que lo hacen una joya entre los destilados.

La ciudad de Quetzaltenango, la segunda más grande de Guatemala, se agarra de las laderas volcánicas a 2.300 metros de altura, sobre las nubes. Allí, en medio de una bodega repleta de barriles de roble, Lorena Vásquez, master blender de ron Zacapa, aspira suavemente del borde de una copa de cata llena a la mitad con Zacapa XO, que se ha convertido en el símbolo de la avanzada ronera ante el mundo. “Esta es la clave”, dice, “estamos diferenciando el ron, luego lo sofisticamos y finalmente cambiamos los momentos de consumo”.

La consecuencia ya es visible: en Italia, el ron super premium se ha convertido en la última moda, disparando a las nubes las cifras de consumo; es natural que allí se ofrezca un trago de ron super premium al final de las comidas en reemplazo del cognac; y el auge ronero se ha traducido en un interés creciente por todo lo latino: música, cultura y hasta un estilo de vida que da mayor valor al tiempo libre, a la identidad, a la alegría y a la amistad.

Durante muchos años el ron fue producido casi de manera artesanal para los consumos locales del Caribe y América Central y del Sur. Bacardi era la única marca internacional, producida en Puerto Rico para venderla en el mercado estadounidense. Pero luego entraron las multinacionales al negocio: Pernod Ricard se quedó con Havana Club, el ron más representativo de Cuba e ingrediente fundamental del mojito; y Diageo hizo lo propio con Zacapa, una pequeña casa guatemalteca que tras una inyección de mercadeo empezó a posicionarse como el ron de lujo por definición.

Desde entonces, el ron ya no es lo mismo. Esos tiempos de bucaneros en el Caribe y escritores bohemios en La Habana pasaron. Ahora es cosa común en restaurantes de lujo y en las cavas más exclusivas del mundo. La inversión de los grandes jugadores ha transformado la categoría con nuevos métodos de producción y, más importante aún, de mercadeo, y esto se ve reflejado en un cambio en la imagen del destilado de la caña. “Hace unos años, el ron estaba relegado a las mezclas, pero hoy se ve como una bebida de alta calidad por sí sola”, explica Vásquez.

De acuerdo con un reciente informe del International Wine and Spirit Record, el ron es reconocido como la próxima categoría caliente entre los destilados y lo más interesante del fenómeno es que el super premium está empezando a mirar de frente al whisky y al cognac en busca de afianzarse en el mercado de las bebidas de lujo.

Este crecimiento es notable en España, donde el ron, luego de desplazar a los demás destilados, está escalando la cumbre ocupada por el poderoso whisky. En este país, entre 2001 y 2006, el ron experimentó un aumento en ventas de 53%, y el consumo de marcas premium se triplicó en los últimos cinco años. Algo similar ocurre en Italia, donde la disparada fue de 64% en el mismo periodo, según datos de Euromonitor. Un ejemplo de esta dinámica es Havana Club, marca que pasó globalmente de 400.000 cajas en 1993 a 2,8 millones el año pasado, y espera vender cinco millones en 2013.

Los rones añejos apelan a los consumidores que conocen otros destilados premium, como el whisky y el cognac, e igual a lo que ocurre con estos, sus productores empiezan a sacar réditos de su origen, de manera que la naturaleza exótica y glamorosa de los países roneros, y su creciente popularidad como destinos turísticos, han contibuido con la escalada de la imagen internacional del ron.
Los consumidores de ron se sienten atraídos hacia las marcas con valor añadido, hacia la autenticidad y la tradición, y rechazan lo que perciben como marcas estándar. “La imagen de exclusividad en un espirituoso es determinante para su consumo”, asegura Alfredo Franco Jubete, columnista de la revista española Vinos+Gastronomía, y esto lo saben las grandes multinacionales. Por eso, el ron se ha sofisticado tanto que ahora, como si se tratara de un Bordeaux, se empieza a hablar sobre el aporte del terroire, las distintas variedades de cañas roneras, el momento del corte y el aporte de la madera.
Los cubanos tradicionales de Havana Club, los super premium de Zacapa, los delicados venezolanos de Santa Teresa o Diplomático, los nicaragüenses de Flor de Caña, todos buscan ahora factores de diferenciación para convencer a los consumidores que saben beber. Unos apelan a la herencia, otros al origen, otros a su método de elaboración, pero todos buscan librarse de la percepción de estándar para entrar en el mundo de las bebidas de lujo.

“En la elaboración del ron interviene la mística, el arte y la creatividad”, resalta Lorena Vásquez, “por ejemplo, las mezclas le dan sabores, destellos y aromas. Es el caso del Zacapa XO se usaron barricas de roble francés que aportaron personalidad, con un toque suave y características más secas”. Así, lo que antes era simplemente ron, ahora es un ron de caña guatemalteca plantada al nivel del mar, añejado en altura en barricas de roble y mezclado por una master blender hasta obtener las notas ideales, y esta sofisticación tiene su precio. 

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