| 2/6/2009 12:00:00 AM

Socios en dificultades

El impacto de la crisis mundial y la caída en el precio del petróleo están llevando a Venezuela y Ecuador a ponerle barreras a las importaciones.

Al difícil entorno político que ha caracterizado las relaciones de Colombia con Venezuela y Ecuador, se suma ahora el problema económico que están afrontando las economías vecinas, como consecuencia de los menores ingresos petroleros, lo que está llevando a esos gobiernos a restringir las importaciones. Ecuador tomó la delantera y anunció en enero impuestos adicionales y cupos de importación para 627 productos. Y, aunque Venezuela no ha hecho un anuncio formal, nadie duda de que una vez pasados los comicios del 15 de febrero -para definir si hay reelección indefinida en cargos de elección popular-, su gobierno adoptará medidas proteccionistas.

Si bien las medidas se están tomando de manera general, para Colombia tienen un especial impacto ya que el 18,48% de las exportaciones se dirigen a estos dos mercados. Además, Venezuela y Ecuador son los principales compradores de productos no tradicionales.

Ricardo Galvez, presidente de Quebecor en Colombia, explica que desde comienzos de año los pedidos están quietos pues los empresarios venezolanos no quieren tomar riesgos antes de conocer el 'paquetazo' económico del gobierno de Hugo Chávez para hacerle frente a la crisis. En Ecuador, el Ministerio de Comercio calcula que las medidas reducirán entre US$200 y US$500 millones las ventas a ese país, casi una tercera parte de las exportaciones totales a ese destino.

Aunque Venezuela y Ecuador tienen una alta dependencia de los ingresos petroleros, las condiciones de sus economías son muy distintas. La dolarización de la economía ecuatoriana le impide al presidente Rafael Correa acudir a políticas monetarias y cambiarias para paliar su situación, mientras que en Venezuela se prevé una devaluación del Bolívar, ya sea dándole una mayor utilización al dólar de permuta o desvalorizando la moneda.

Inestabilidad en Venezuela

Debido a la alta dependencia del petróleo, que aporta el 50% de los ingresos del fisco, habrá fuerte inestabilidad este año en Venezuela. La caída en el consumo, y el aumento de la inflación y el desempleo, serán los principales retos que tendrá que enfrentar el gobierno.

Pedro Palma, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa), explica que el presupuesto de Venezuela, de US$78.000 millones para 2009, está elaborado con base en un precio del petróleo de US$60, casi el doble de los US$35 en promedio en que se estima que esté en 2009.

Los menores ingresos petroleros podrían llevar al Gobierno a crear nuevas restricciones a las importaciones. El economista venezolano Maxim Ross cree que el presupuesto de Cadivi, entidad que maneja el control cambiario para importaciones, podría pasar de US$38.700 millones en 2008 a US$25.500 millones este año. Esta reducción de 34,1%, llevaría a que un mayor volumen de importaciones se transe a la tasa de permuta, lo que encarecería el comercio.

Aunque el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, dijo a mediados de enero que "por ahora" se descarta una devaluación, nadie duda que la habrá. Se especula que el uso de divisas al cambio oficial de 2,15 bolívares fuertes por dólar se concentrará en alimentos y medicinas, que representan unos US$10.000 millones. El resto de los productos tendrían que usar el dólar de permuta, que hoy se cotiza en más de 5 bolívares fuertes.

De otro lado, la caída del consumo es uno de los temas que más afectará el comercio con Colombia. De acuerdo con el presidente de Fedecámaras, José Manuel González, de aquí a 2010 el consumo podría caer entre 10% y 15%, y el comercio bilateral en una magnitud similar.

José Antonio Gil, presidente de la firma de investigación Datanálisis, cree que la baja está relacionada con los efectos nocivos de la inflación, que ha llevado a los consumidores a reducir su gasto. "El gobierno va a empujar muchos productos hacia el mercado libre de dólar, lo que implica que los precios seguirán disparados con un impacto inflacionario adicional", asegura Gil.

El director del Banco Central de Venezuela (BCV), Armando León, cree que el Estado aún tiene espacio para contratar deuda pública que garantice sus programas y estabilice el empleo. León cree probable que el gobierno adopte medidas para contraer el gasto y no descarta ajustes o creación de nuevos impuestos, contratación de deuda interna, recortes en importaciones y mayor austeridad del gobierno.

En medio de este escenario, los anuncios al término del encuentro el 24 de enero en Cartagena de los presidentes Chávez y Uribe, alentaron las expectativas de los empresarios colombianos. El ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, destacó este encuentro al señalar que entre las prioridades acordadas está la próxima negociación de un tratado comercial cuyas bases podrían estar sentadas en abril.

Para el presidente de la Cámara Venezolano-Colombiana, Luis Alberto Russián, este encuentro envía una señal positiva. "Venezuela necesita garantizar el abastecimiento de bienes básicos y los empresarios colombianos buscan garantizar mercados para sus productos", puntualiza.

Por su parte, Alberto Schlessinger, ex director de Proexport en Caracas, cree que el encuentro mostró la necesidad de unirse para enfrentar la crisis, pero se quejó de la falta de respuestas a las principales preocupaciones de los empresarios colombianos, como el pago de sus exportaciones, la eliminación de trámites administrativos que dificultan la relación y la fecha para iniciar una negociación del acuerdo comercial que garantice que se mantendrá la zona de libre comercio entre los dos países más allá del 22 de abril de 2011.

Ecuador, en busca de divisas

La decisión de restringir las importaciones es una medida que tomó el gobierno del presidente Rafael Correa para tratar de frenar la reducción en el ingreso de divisas que se producirá este año como efecto de la crisis mundial, un problema más difícil de manejar en una economía dolarizada como la ecuatoriana.

De acuerdo con Eduardo Cadena, director ejecutivo del Consejo de Cámaras de Ecuador, se espera que entre US$2.500 y US$5.000 millones (entre 5% y 10% del PIB) dejen de entrar a ese país por la caída en el precio del petróleo, la menor demanda de las exportaciones no petroleras y la reducción en las remesas de los inmigrantes. "Ecuador no supo aprovechar los ingresos extraordinarios del petróleo por US$8.000 millones. Se los gastó y va a tener una grave restricción de recursos del exterior", explica Cadena.

Cada dólar de reducción en el precio del petróleo representa anualmente US$80 millones netos de menores ingresos y US$42 millones menos en el presupuesto anual del Ecuador, por lo que se estima que para 2009 se generará un déficit adicional en el presupuesto, superior a US$1.500 millones. Por su parte, el desempleo en España, principal receptor de inmigrantes ecuatorianos, hace prever que el giro de remesas se reducirá en US$400-US$500 millones, según explica Hernán Ramos, ex editor general del diario El Comercio. Las remesas de los emigrantes que trabajan en el exterior son el segundo rubro de ingresos para el país.

De ahí que Correa haya iniciado el año con medidas que restringen las importaciones en forma no discriminatoria. Esto afectó doblemente a sus socios andinos, pues sus productos, que entraban al mercado ecuatoriano con cero arancel, ahora tendrán que pagar impuestos de importación y además estarán sujetos a un sobrecargo ad valorem de entre 30% y 35% y a cupos de importación para 271 partidas. "Lo más importante es rescatar que esta medida no se impuso con dedicatoria a Colombia, sino para sobrevivir a la crisis y enfrentar la grave situación de la balanza de pagos", afirma María Rosa Fabara, presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriana-Colombiana (Camecol).

Para Gustavo Pinto, socio de la firma consultora PPP & Asociados y ex presidente de la Cámara de Industriales de Ecuador, es previsible que además se impongan nuevas trabas al comercio. Explica que ya están en vigencia nuevas normas técnicas de alimentos, que en varios casos son muy difíciles de cumplir, por lo que en la práctica restringen aún más las importaciones.

La incertidumbre se complica al observar el panorama político, que tiene frenado al sector empresarial. La nueva Constitución para el Ecuador, aprobada en el referéndum de septiembre de 2008, implica la realización de elecciones generales en abril de 2009. La expectativa general es que Rafael Correa será reelegido, pues mantiene una popularidad de 70%. Sin embargo, el gobierno se abstendrá de tomar cualquier medida impopular antes de las elecciones. Por lo tanto, todas las decisiones importantes que podrían afectar la marcha de la economía y el comercio con Colombia quedan postergadas al menos hasta el segundo trimestre del año.

El panorama general para la economía colombiana en 2009 confirma los efectos de la gran dependencia que tenemos respecto a unos pocos mercados. La composición y los destinos de las exportaciones colombianas son muy similares hoy a los que teníamos hace 20 años.

Lo más grave es que estamos atados a mercados que se recuperarán muy lentamente cuando haya pasado la crisis global. Si alguien quisiera ver las cosas con optimismo, podría señalar un aspecto positivo de esta crisis y es que ella obligará a los empresarios colombianos a mirar los mercados mundiales desde una perspectiva diferente. Cuando la economía mundial vuelva a moverse, será indispensable buscar nuevos clientes para nuestras exportaciones en otras partes del mundo. Entre tanto, tendremos que prepararnos para sobrevivir a las consecuencias de nuestra falta de iniciativa en la diversificación de mercados durante las últimas décadas.

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