| 8/17/2007 12:00:00 AM

Ser más grande no siempre es mejor

El deseo de ser más grande, que se agudiza cuando se firma un TLC, no siempre lleva a que las compañías sean más competitivas. Las pequeñas fusiones son mucho más exitosas que las grandes.

Contrario a lo que muchos piensan, las fusiones, adquisiciones y alianzas no son la solución para todos los problemas de una compañía. Con un tratado de libre comercio las fusiones son peligrosas para las empresas ineficientes, además "ser más grande no siempre es lo mejor", asegura Jordan Lewis, una de las más destacadas autoridades del mundo en materia de alianzas, fusiones y adquisiciones.
 
Lewis considera que si bien las alianzas juegan un rol importante dentro del libre comercio, para las empresas colombianas es más importante mejorar su productividad por ellas mismas y trabajarle al entendimiento del consumidor nacional en lugar de buscar socios extranjeros, porque se arriesgan a perder.

Lewis, quién estará en Colombia el próximo septiembre como conferencista de Expogestión, ha asesorado a importantes multinacionales como American Express, Bayer, IBM, Nokia y Pfizer entre otras. Además, es miembro del Foro Económico Mundial y escribe para el Wall Street Journal y el New York Times.

Lo que generalmente se piensa alrededor de un proceso de fusión es que la compañía que es adquirida gana más que la que adquiere. ¿Es esto cierto?

Sí, es cierto, pero la situación que se viene presentando desde hace muchos años, no solamente en Estados Unidos sino en la mayoría de países del mundo donde tienen lugar fusiones empresariales, es que la adquirida hace mejor las cosas que la que adquiere.

¿Una fusión puede ser en algunos casos una decisión equivocada?

Esa respuesta depende de los resultados que obtiene cada uno de los involucrados en una fusión. Déjeme darle un ejemplo. Los altos ejecutivos de la compañía que está haciendo la compra generalmente obtienen salarios más altos después de una operación de estas. Desde su punto de vista no es una decisión equivocada porque está favoreciendo sus intereses personales.
 
Por otro lado, están los banqueros de inversión para quienes lo más importante es el dinero que se mueve en el negocio. A ellos no les importa si la operación es exitosa o fracasa, lo único que les importa es el dinero, por eso para ellos tampoco es una decisión equivocada. En cambio, para los accionistas de la compañía que está adquiriendo la decisión sí es equivocada, porque ellos generalmente pierden.

Entonces, ¿los incentivos deberían ser diseñados para que los accionistas ganen en lugar de los directivos o los banqueros de inversión?

Sí, eso es lo que hemos tratado de hacer en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo, pero no hemos tenido éxito.

¿Cuáles son los casos recientes de adquisiciones exitosas?

La regla general dice que las pequeñas adquisiciones son mejores que las grandes adquisiciones porque las primeras son más fáciles de estructurar. No puedo darle ejemplos específicos porque las pequeñas empresas no son muy conocidas, pero los casos más exitosos son aquellos en que una compañía grande con un buen sistema de distribución, adquiere una empresa pequeña con un producto que encaje en su propio sistema de distribución.

¿Cuáles son los errores más comunes cuando se realizan alianzas estratégicas?

Número uno, el ego de las personas involucradas que ven más oportunidades que las que realmente hay. Pero no siempre ser más grande es mejor. Segundo, la falta de habilidad de las personas involucradas en el proceso, para dejar de un lado su ego y encontrar soluciones que satisfagan a ambas partes. Se trata entonces de problemas humanos más que de análisis financiero o de capacidad de producción.

¿Cómo reaccionan los ciudadanos frente a los procesos de adquisiciones que realizan empresas extranjeras en su país? ¿Deberían olvidar las banderas y permitir que las compañías locales crezcan y sean más competitivas?

En la mayoría de países del mundo existe ese deseo empresarial de ser cada vez más grande, lo que en muchas ocasiones no es bien recibido por la población. Por ejemplo, en Estados Unidos no tenemos muchas adquisiciones extranjeras pero sí están entrando a nuestro mercado compañías extranjeras que les quitan mercado a las nacionales.
 
Toyota es una de esas compañías que ha puesto en aprietos a otras de nuestro sector automotor como General Motors y Ford. Las bajas en las ventas de estas compañías han producido recortes de las plantas y un descontento general de la fuerza laboral. Sin embargo, para los consumidores la competencia es una buena cosa pues pueden hacer mejores compras. Es inevitable que en un proceso de estos algunos pierdan y protesten y otros ganen y se sientan satisfechos con la competencia. Los consumidores son el determinante más importante, pero la fuerza laboral también y eso debe tenerse en cuenta al momento de hacer una fusión.

¿Una política gubernamental para mejorar la competitividad debe incluir la promoción de alianzas, fusiones o adquisiciones?

Aunque existen estudios empíricos que demuestran que las alianzas mejoran la competitividad, una política estatal no debe enfocarse en la promoción de estas operaciones, sino en el mejoramiento de la educación para la población, en crear condiciones macroeconómicas estables y en incentivar la competencia, es decir, no permitir que las compañías grandes dominen el mercado. En un mercado competitivo las compañías deberían hacer lo que es mejor para ellas.

La política comercial colombiana actualmente está centrada en la firma de varios tratados de libre comercio. ¿Las fusiones y adquisiciones son una oportunidad para hacer frente a los desafíos provenientes de la apertura de los mercados?

Las alianzas son una actividad muy importante dentro del libre comercio. Sin embargo, hay un tema más importante para las empresas colombianas en este proceso de eliminación de las barreras comerciales. Estas deben tratar de mejorar su productividad por ellas mismas y trabajarle al entendimiento del consumidor nacional en lugar de buscar socios extranjeros, porque se arriesgan a perder.
 
Si las empresas nacionales no son competitivas, el socio extranjero las mastica y las escupe. Las alianzas no son una excusa para no ser más productivo. Además, para una empresa extranjera es más atractivo hacer alianzas con empresas nacionales fuertes.
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