| 10/2/2009 12:00:00 AM

Señales encontradas

Aunque el G-20 unió sus voces contra el proteccionismo, algunos de sus integrantes enfrentan sus propias batallas comerciales. La OMC pide que el mal ejemplo no cunda.

El nuevo brote de medidas proteccionistas en el comercio se está convirtiendo en la principal amenaza para la recuperación de la economía mundial.

A pesar de que la cumbre del G-20, que reúne a las veinte economías más industrializadas del mundo, terminó la semana pasada en Pittsburgh con un llamado a evitar las tentaciones proteccionistas para evitar que se afecte la recuperación de la economía mundial, los temores persisten porque los discursos no coinciden con las medidas que se están tomando en la práctica: en este momento, 17 de los 20 países del grupo mantienen medidas de corte proteccionista, mal ejemplo para el resto del mundo.

Recientes medidas como las salvaguardias adoptadas por Estados Unidos contra las llantas que importa de China, no ayudan a despejar este preocupante panorama de proteccionismo y, antes bien, complican la situación del comercio mundial pues amenazan con desatar una ola de retaliaciones o contagios de medidas similares en otros países, cuyos efectos son impredecibles.

Estados Unidos adoptó el pasado 11 de septiembre un arancel del 35% a las llantas procedentes de China. La medida entró en vigencia una semana después con el argumento de que un desbordado crecimiento en este tipo de importaciones estaba amenazando con crear una desorganización del mercado local.

Las llantas compradas a China alcanzaron el año pasado un valor aproximado a los US$1.900 millones en Estados Unidos. Pasaron de representar el 3%, en 2004, al 11% en 2008 de las importaciones, debido a que su precio resulta mucho más competitivo pues son 19% más baratas que las producidas en Estados Unidos, de acuerdo con una investigación de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (CCI), citada por el experto Robert J. Samuelson.

El tema central, sin embargo, parecería ser el impacto que estas importaciones tienen sobre el empleo de los estadounidenses y las fuertes presiones que los sindicatos están ejerciendo sobre el Gobierno debido a que, entre 2004 y 2008, cuatro plantas productoras de llantas han tenido que cerrar sus puertas y dejar cesantes a más de 5.000 trabajadores. Otras tres estarían en una difícil situación.

Esto llevó a los poderosos sindicatos estadounidenses a presionar al presidente Barack Obama para tomar medidas, provocando la inmediata reacción de China, que no solo anunció posibles retaliaciones con el pollo y los vehículos que importa de Estados Unidos, sino que de inmediato pidió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) una investigación del caso por proteccionismo. Durante la administración del presidente George W. Bush, en cuatro oportunidades los sindicatos presionaron para que el mandatario impusiera salvaguardias a China, sin lograr su objetivo.

El presidente Obama ha tratado de bajarle el tono al tema y durante la reunión del G-20 le dijo a su homólogo de China, Hu Jintao, que su país "sigue firmemente comprometido" con el libre comercio. Pero hay quienes temen por el mensaje que este tipo de decisiones transmite al resto de la economía mundial, que este año podría presenciar una caída en su comercio de por lo menos 10% en volumen.

Para David Rockefeller, ex presidente del Chase Manhattan Bank, Obama debe resistirse al deseo de dar cabida a las fuerzas del proteccionismo de los sindicatos pues, como lo expresó en una reciente columna en el diario The New York Times, "ceder a sus demandas puede ser políticamente astuto, pero enviaría un mensaje equivocado a nuestros socios comerciales y, más importante, causaría daños a la economía estadounidense, ya debilitada".

Este experto economista asegura que, tras vivir la Gran Depresión (años 30), pudo comprobar que las acciones gubernamentales de corte proteccionista solo agravaron la situación, antes que solucionar los problemas generados. "Un error fundamental fue la retirada de Estados Unidos del comercio internacional", señala Rockefeller en su columna, y asegura que la razón de que la economía de su país sea más rica es "resultado de la globalización".

Según el experto, no es tarde para que Estados Unidos regrese a la senda correcta y se condenen las medidas de proteccionismo sutil, como las subvenciones y legislación de contenido nacional y fue más allá para pedir que se continúe por la senda del libre comercio. "El presidente Obama debería instar al Congreso a aprobar acuerdos de libre comercio con Panamá, Corea del Sur y Colombia, que verdaderamente abrirían los mercados a nuestros productos", argumentó.

El presidente de la OMC, Pascal Lamy, no ha ocultado su preocupación frente al rebrote de medidas proteccionistas y ha insistido en darle un nuevo impulso al libre comercio a partir de la reactivación de la Ronda de Doha. Pues la profundización de las medidas proteccionistas no solo afectaría el comercio mundial, sino que terminarían con las esperanzas de retomar la senda de crecimiento en los países en desarrollo, que cada vez tienen una mayor dependencia de su comercio con las grandes economías.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, ha expresado su preocupación por la tendencia proteccionista en la región latinoamericana.

En su opinión, ya comienzan a aparecer algunas medidas anunciadas en los países de la región que, aunque todavía son de un corte proteccionista moderado, podrían terminar afectando el proceso de recuperación en América Latina.

Estimativos de la OMC indican que, aún sin incurrir en el incumplimiento a sus compromisos de libre comercio, los países podrían aumentar sus actuales aranceles, motivados por presiones proteccionistas, lo que implicaría una caída adicional del 7,7% en el comercio mundial.

El mal ejemplo en materia comercial de las dos economías más grandes del mundo constituye una amenaza inminente para la recuperación económica. Lo que todos esperan es que su contagio no siga, pues los mayores efectos los sentirán los países menos desarrollados.

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