| 6/26/2009 12:00:00 AM

Salidas a los TLC

Los empresarios sugieren incluir en la agenda con Estados Unidos nuevos temas. Energía, medio ambiente y servicios hacen parte de las oportunidades que mostrará el país.

El trancón legislativo en el que se encuentran atrapados los Tratados de Libre Comercio (TLC) negociados por Colombia con Estados Unidos y Canadá podría quedar resuelto en el último trimestre de este año por la alta probabilidad de que los Congresos de estos dos países inicien el estudio de las iniciativas, cuya puesta en vigencia permitirá a los empresarios colombianos acceder, en condiciones preferenciales, a un mercado de más de 330 millones de consumidores y a mayores flujos de inversión.

En el primer semestre de 2009, los acuerdos comerciales con Canadá y Estados Unidos volvieron a enredarse porque a los fuertes cuestionamientos a la política de derechos humanos y sindicales de Colombia, se sumaron los escándalos de las chuzadas telefónicas del DAS, los falsos positivos y el enfrentamiento del ejecutivo con las altas cortes.

El último coletazo lo sintió el TLC con Canadá, aprobado en una sesión legislativa del 25 de mayo con votos del partido Conservador -del gobierno del primer ministro Stephen Harper- y de algunos opositores del partido Liberal, pero retirado de las sesiones previstas para el 26, 27 y 28 de mayo, luego de que se conocieran los cuestionamientos de varias ONG, apoyadas por los partidos de oposición: el Partido de Quebec y el Partido Nuevo Democrático. Aún así, el gobierno de Harper aspira a presentar de nuevo la iniciativa en septiembre, cuando se reanudan las sesiones en el parlamento.

Con Estados Unidos, el tratado entró en un compás de espera luego de que el ejecutivo decidiera que en las sesiones que van hasta comienzos de agosto se dará prioridad a los temas de la política doméstica -medidas para enfrentar la crisis y cobertura de salud-. Sin embargo, se estima que a partir de septiembre, tras el receso de verano, vuelva a la agenda.

Por su parte, Wally Swain, presidente de la Cámara Colombo-Canadiense, cree que existen buenas posibilidades para el TLC con Colombia durante el periodo legislativo que arranca en septiembre, aunque reconoce que habrá que trabajar duro desde el ejecutivo y el sector privado. Para Swain, la principal dificultad radica en que el gobierno del primer ministro Stephen Harper no tiene las mayorías en el parlamento, y su partido, el Conservador, requiere de coaliciones o alianzas para sacar adelante las leyes.

El ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, asegura que, en la reciente visita del presidente Álvaro Uribe a Canadá, hubo acercamientos con dos de los principales líderes del partido Liberal, Michael Ignatieff y Scott Brison, y quedaron pendientes compromisos de ampliar la información sobre los avances de Colombia en materia de derechos humanos, a fin de garantizar su apoyo al TLC.

Swain asegura que este acuerdo comercial generará mayor inversión canadiense en Colombia, por efecto de las cláusulas que dan seguridad jurídica a los empresarios, permitirá eliminar la doble tributación y abrirá oportunidades de exportación para los dos países "porque hay mucha complementariedad de productos".

Nuevo envión con EE.UU.

La creación en Estados Unidos de la mayor coalición empresarial de apoyo a un tratado comercial, de la que hacen parte 1.200 de las principales compañías de ese país, hace pensar al presidente de la Cámara Colombo-Americana, Miguel Gómez Martínez, que este podría ser el año para la aprobación del TLC con Colombia.

Por eso, cree que los esfuerzos de los empresarios colombianos deben enfocarse ahora en ampliar el espectro de temas con Estados Unidos para 'despolitizar' la agenda y abrirse a nuevas oportunidades. "Las oportunidades en energías renovables, servicios y medio ambiente deben hacer parte de esta nueva agenda en la que vemos muchas coincidencias entre Colombia y Estados Unidos", asegura Gómez Martínez, quien lidera la primera misión de este año emprendida por directivos de las Cámaras de Comercio Colombo-Americanas en Colombia, luego de que en 2008 participara en seis y en 2007 liderara cinco.

Aunque la agenda legislativa estadounidense ha estado marcada en el primer semestre por la crisis económica y las reformas energética y de salud, se espera que en la segunda parte puedan entrar otros temas de relevancia internacional, entre ellos los TLC pendientes con Panamá, Colombia y Corea del Sur, cuya presentación al legislativo depende directamente de la fecha que el ejecutivo considere pertinente. Hasta hace dos meses se especulaba que el acuerdo con Panamá sería presentado y aprobado antes de julio, pero la iniciativa se enredó debido a los reparos hechos por congresistas de Estados Unidos, que pidieron al país centroamericano un acuerdo de intercambio de información tributaria, así como reformas a su estatuto financiero para acabar con las cuentas bancarias anónimas y las acciones al portador.

Frente al acuerdo con Colombia, se espera ahora que la Oficina del Representante Comercial, Ron Kirk, dé a conocer un memorando con los cambios o nuevas exigencias que hará al gobierno colombiano para continuar con el trámite del TLC, cuyas características podrían divulgarse este 29 de junio, cuando se reúnan en Washington el presidente Barack Obama y su homólogo colombiano, Álvaro Uribe Vélez.

Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi, uno de los gremios más activos durante la negociación del TLC con Estados Unidos, explica que "de la velocidad con la que el gobierno colombiano pueda adaptar o modificar los temas que sean sugeridos por la Casa Blanca, depende la aprobación del acuerdo en el Congreso de ese país".

Aunque la discusión de los TLC a partir de septiembre favorece los intereses del país, su aprobación no será fácil pues a las tradicionales críticas por libre comercio o derechos humanos, se suma ahora la ola proteccionista de quienes ven en los tratados una amenaza para la recuperación económica.

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