| 4/17/2009 12:00:00 AM

Proteccionismo: duelo de chequeras

La OMC identificó más de 70 medidas relacionadas con barreras al comercio que han sido adoptadas por varios países entre octubre de 2008 y marzo de 2009.

La reactivación de la economía se ha convertido en la prioridad para los gobiernos alrededor del mundo en su carrera por mitigar los efectos de la crisis financiera internacional. Sin embargo, en su afán por retornar la confianza a sus habitantes, muchos países han adoptado medidas proteccionistas que van desde el incremento de presupuestos para hacer competitivos sectores poco eficientes, hasta la imposición de barreras al comercio, afectando de paso a las economías financieramente más débiles, que no tienen cómo competir frente a las abultadas chequeras de los más ricos.

Entre octubre de 2008 y marzo de 2009, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha identificado por lo menos 70 medidas relacionadas con el comercio, que fueron adoptadas por algunos de sus países asociados para mitigar el impacto de la crisis. A esto se suma el aumento inusitado que en varios países registran las investigaciones por prácticas de dumping o las medidas para proteger sectores industriales, particularmente los de confecciones, calzado y acero, entre otros.

El director de la OMC, Pascal Lamy, ha hecho un llamado a los países para evitar que cedan "ante las presiones por adoptar medidas proteccionistas" y se refirió a un aumento que hoy se aprecia en las tarifas, nuevas medidas no arancelarias y el aumento de medidas anti-dumping. Para el alto funcionario de la multilateral que promueve el libre comercio, "la ayuda financiera y los paquetes de estímulo fiscal se han introducido para hacer frente a la crisis claramente a favor de la restauración del crecimiento del comercio mundial y, aunque algunas son positivas, contienen elementos como ayudas estatales, subsidios y otras condiciones que favorecen los bienes y servicios nacionales en detrimento de las importaciones".

En este mismo sentido, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), le expresó su preocupación a Dinero al declarar: "vemos en las medidas aplicadas por países de América Latina y por 17 de los miembros del G20 una tendencia al proteccionismo, no solo comercial, sino también laboral (migraciones) y financiero".

Por eso, a muchos empresarios les inquieta hasta dónde puede avanzar el proteccionismo que hoy invade buena parte de los países que hace unas décadas prometieron trabajar por el libre comercio y cuál debe ser la actitud de Colombia.

Aunque en todo el mundo se han encendido las alarmas, el escenario que registra América Latina es uno de los más preocupantes. Cabe recordar que desde 2008, Venezuela aplica una política de restricción de importaciones que ha afectado sectores como el automotor y el de industrias livianas, acentuada en el primer trimestre de 2009 con la menor asignación de divisas para la importación de estos productos. A esto se suma una salvaguardia por balanza de pagos en Ecuador, desde el 22 de enero, a 627 productos, buena parte de ellos exportados por Colombia y Perú, sus principales socios en un tratado comercial.

En Mercosur, un bloque comercial que el pasado 26 de marzo cumplió 18 años, las cosas no van mejor. Las medidas adoptadas en octubre del año pasado por el gobierno de Argentina incluyeron licencias previas de importación para un grupo de 1.200 productos, entre ellos electrodomésticos, textiles y calzado, y en enero estableció precios mínimos de importación para 800 productos. Estas medidas tienen molestos a sus vecinos Brasil, Paraguay y Uruguay, quienes han pedido eliminar las trabas por estar en contravía del acuerdo comercial e incluso han amenazado con adoptar medidas retaliatorias. Pero Brasil, el más grande de sus socios, no se queda atrás en materia proteccionista y mantiene a través de su Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDES) un programa de créditos con tasas inferiores a las del mercado que algunos califican como subsidio a los exportadores.

Un reciente informe de la OMC señala que, solo para apoyar su industria automotriz, 12 países han adoptado algún tipo de protección, desde reducción de impuestos y recursos directos a los fabricantes hasta aumento en los aranceles para encarecer los vehículos importados. En este grupo están Estados Unidos, Rusia, Canadá, Brasil, Argentina, Corea, India, Francia y Gran Bretaña, entre otros.

Aunque la OMC no ha hecho juicios sobre buena parte de las medidas adoptadas en los últimos seis meses, a simple vista se puede identificar que muchas de ellas establecen claras barreras al comercio mundial, que afectan especialmente a los países de menor desarrollo, los cuales desde hace más de una década emprendieron el camino hacia la internacionalización.


Más apertura


"El mundo desarrollado se está cerrando, pero antes que seguir este ejemplo, debemos trabajar para mantener la apertura de mercados" asegura la presidente de Andigraf, María Reina, quien destaca que "el gobierno colombiano hace muy bien en no aplicar medidas retaliatorias para responder a salvaguardias y cierre de mercados adoptado en otros países". Según la dirigente gremial, hoy muchos empresarios colombianos son conscientes de la importancia que tiene el libre mercado, un activo que hay que conservar.

Por su parte, el viceministro de Desarrollo Empresarial, Ricardo Duarte, asegura que el país ha mantenido su decisión de no responder de la misma manera como lo han hecho otros países al imponer medidas proteccionistas, pues cree que la ruta de la internacionalización elegida hace unos años es la única que puede ayudar a mitigar los efectos de la actual crisis financiera mundial. "Somos conscientes que de las 20 mayores economías del mundo 17 han iniciado procesos de corte proteccionista. El mundo se empieza a cerrar estableciendo aumentos de aranceles, mayores restricciones a las compras externas y mayor protección a sus economías", explica Duarte, quien no recomienda que Colombia siga este modelo.

Y es que el tema del proteccionismo ha calado tanto al interior del Gobierno y del sector privado colombiano, que incluso el propio canciller, Jaime Bermúdez, dio a conocer hace unos días la posición oficial en la materia al asegurar que el país está convencido de que "la mejor forma y la más eficaz de solventar la crisis financiera internacional no es cerrar las puertas sino abrirlas".

¿Ayudas disfrazadas?

Uno de los temas que más llama la atención de los expertos de la OMC tiene que ver con los paquetes de estímulo fiscal y financiero que han lanzado varios países tendientes a restaurar el crecimiento fiscal pero que en algunos casos tienen una clara inclinación a favorecer los bienes y servicios nacionales "en detrimento de las importaciones", porque muchos de ellos se dirigen a crear subsidios estatales para comprar, prestar o invertir en las industrias nacionales.

Incluso, este órgano multilateral de comercio reconoce en un informe del pasado 26 de marzo que se está registrando "un aumento de las ayudas estatales y potencialmente subvenciones que distorsionan el comercio en algunos países para apoyar a las industrias manufactureras, en particular de acero y el automóvil, incluyendo la financiación directa, préstamos especiales y garantías".

Frente a este tema, expertos como el consultor en comercio exterior, José Manuel Álvarez, creen que se está generando un efecto perverso, ya que las abultadas ayudas las pueden ofrecer las economías más poderosas pero no son una opción para aquellas de menor desarrollo, que no cuentan con el espacio fiscal para hacerlo.

Para Álvarez, los elevados subsidios de los países ricos a sectores como el automotor no solo generan barreras fuertes al ingreso de terceros países, sino que son una clara señal de distorsión del comercio. "En muchos casos están beneficiando industrias poco eficientes, lo que les resta mercado a los países en desarrollo que sí son eficientes pero no pueden enfrentar estas barreras", explica al señalar que en estos casos, Gobierno y sector privado colombiano deberían tener una actitud más fuerte y debatir incluso si es necesario adoptar algún tipo de medidas retaliatorias.

El debate sobre proteccionismo sigue abierto y no está agotado, por eso muchos se preguntan cuánto más se podrían profundizar las medidas restrictivas en el mundo, en momentos en que una solución a la crisis internacional parece todavía lejana.

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