| 4/30/2010 12:00:00 PM

Política exterior exige viraje

Expertos recomiendan que Colombia aproveche mejor su potencial para producir alimentos y el hecho de ser un 'pulmón' ambiental para ganar espacio y liderazgo en el entorno mundial.

La política exterior colombiana no está concebida a la medida de la globalización. Mientras el mundo avanza hacia una concepción multipolar, Asia tiene mayor preponderancia en el concierto mundial, los derechos humanos y el medio ambiente juegan un papel clave y el multilateralismo constituye la nueva forma de relacionarse, el país va en contravía.

Colombia ha profundizado su alineamiento con Estados Unidos, sigue privilegiando la dimensión militar y el tema de seguridad, sus relaciones con Asia son limitadas y sus intereses comerciales siguen concentrados en unos pocos países del hemisferio.

De acuerdo con el diagnóstico de la Misión de Política Exterior divulgado el 16 de abril pasado, la política exterior colombiana "atraviesa una de sus peores crisis en mucho tiempo", razón por la cual sugiere un replanteamiento total.

¿Qué ha llevado a Colombia a la actual situación de crisis y cuáles son las opciones para insertar al país en un mundo globalizado? De acuerdo con el análisis de la Misión de Política Exterior, "el país enfrenta un complejo panorama con algunos de sus interlocutores. En el ámbito regional, la relación con Venezuela se deteriora cada vez más mientras el vínculo con Ecuador está saliendo de una profunda crisis que no ha quedado del todo atrás. Otros países de la región observan con recelo la política exterior colombiana, mientras los más afines a las posiciones nacionales guardan una prudencia que raya en la indiferencia. Entre tanto, las relaciones con Estados Unidos, principal referente internacional de Colombia, han entrado en una etapa de ambigüedad e incertidumbre".

Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo e integrante de esta misión convocada hace un año por el Ministerio de Relaciones Exteriores, señala que el país llegó a esta situación luego de un proceso orgánico generado por distintos factores conflictivos que se agudizaron en la última década y que exigen una solución también orgánica.

La profundización de su tradicional alineamiento con Estados Unidos; el mayor énfasis en temas militares y de seguridad con este país, la suscripción del Plan Colombia sin una socialización previa con sus vecinos y la adhesión a la agenda antiterrorista diseñada por Estados Unidos a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, fueron los factores que se conjugaron para acelerar la crisis en la política exterior.

Estos hechos generaron desconfianza en los países vecinos con posiciones ideológicas distintas, que vieron como una amenaza la exacerbación del conflicto interno colombiano y los instrumentos utilizados para controlarlo, en ocasiones alterando la paz en las fronteras. Esta situación derivó en un distanciamiento con dos de los principales socios comerciales en la región, Venezuela y Ecuador, que terminó por afectar el ámbito comercial tras el bloqueo impulsado por el primero y las restricciones -transitorias- decretadas por el segundo.

Frente al complejo escenario, los expertos de la Misión plantean un amplio abanico de opciones que van desde la formulación de una política de Estado en materia de relaciones exteriores; la profundización de la opción multilateral para solucionar los conflictos en el vecindario; la adopción de un documento Conpes para manejar los derechos humanos; el uso de instancias regionales como Unasur para buscar una salida a la crisis, hasta la profundización de la agenda comercial.

Entre las estrategias comerciales, la Misión recomienda avanzar en la diversificación de mercados para neutralizar los efectos de las restricciones comerciales de Venezuela, aprovechar el potencial del país en ámbitos como alimentos y medio ambiente y garantizar un mayor relacionamiento con Asia.

Hernando José Gómez, integrante de la Misión y director del Consejo Privado de Competitividad, sostiene que en el tema de mercados el país debe hacer un esfuerzo para lograr una relación pragmática, no solo con sus socios tradicionales de la Comunidad Andina sino también con la Unión Europea y con Asia, que le permitan encontrar nuevas opciones de mercado.

Mauricio Reina asegura que nunca como ahora Colombia había tenido una situación tan privilegiada para aprovechar su potencial ambiental y en materia de alimentos. "Nosotros creemos que el potencial ambiental de Colombia va a ser una carta central en la nueva estrategia del país frente al mundo, en ese orden de ideas, hay que resolver un dilema y es que la exportación de bienes de minería e hidrocarburos conlleva una amenaza ambiental y debemos trabajar rápidamente para que ambos objetivos no entren en conflicto", asegura.

Reina cree que Colombia debe tener entre sus prioridades comerciales la ratificación del TLC con Estados Unidos porque de ello dependerá, en buena medida, la negociación de futuros acuerdos comerciales con Asia. "No hay una nación asiática que esté interesada en negociar con un país latinoamericano que no tenga acuerdo comercial con Estados Unidos", explica Reina, quien ve en una relación más estrecha con Asia la salida hacia la diversificación de mercados para los productos colombianos.

"Asia es el motor de crecimiento de este siglo y Colombia es, de los países grandes de América Latina, el que menos comercia con ese continente y el de peor calidad", se lamenta Reina, para quien este tema debe ser prioritario.

Frente a las recomendaciones de la Misión, el canciller Jaime Bermúdez sostuvo que "como Gobierno, vamos a examinar cada una de las recomendaciones. En algunas habrá acuerdo, en otras, diferencias, pero vamos a prestar mucha atención para que haya un debate amplio y generoso de estos temas. Estamos haciendo un estudio juicioso con todas las entidades del Estado involucradas en las recomendaciones para fijar una posición institucional".

Las propuestas están sobre la mesa. Aunque su adopción no es obligatoria, muchos esperan que no se queden en un anaquel, sino que se utilicen de manera efectiva para encaminar al país en una senda de mayor crecimiento.

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