| 2/1/2008 12:00:00 AM

OMC cumpleaños agridulce

Los 60 años del multilateralismo podrían verse debilitados si en el corto plazo la OMC no culmina la Ronda de Doha.

El que los países tengan reglas claras para el comercio internacional, es el mayor logro del sistema multilateral de comercio, que cumplió 60 años en enero pasado. A pesar de esta conquista, el futuro de la Organización Mundial del Comercio depende hoy de que sus países miembros lleguen a un acuerdo en materia agrícola en la Ronda de Doha, que debió terminar hace dos años. Un fracaso en estas negociaciones, que se iniciaron en 2001, haría que la institución pierda credibilidad y que los acuerdos bilaterales predominen finalmente sobre el multilateralismo.

Por esto, el reto del director general de la OMC, Pascal Lamy, será poner de acuerdo de una vez por todas a los países desarrollados y a los que están en vías de desarrollo, en un año que no pinta fácil debido a que Estados Unidos, uno de los grandes protagonistas de la negociación, está en proceso electoral.

"Sacar adelante la ronda de Doha es, en el corto plazo, el mayor reto para la consolidación de la OMC", afirma Marcel Tangarife, experto en comercio internacional. Pero esto no es tan fácil. A pesar de que Lamy ha hecho grandes esfuerzos para hacer que la Unión Europea y Estados Unidos reconsideren su política de subsidios agrícolas, la voluntad de estos países para realizar reformas no es muy clara.

Se ha avanzado, pero...

La uniformidad en las normas del comercio, la oportunidad para los países en desarrollo de buscar acuerdos en el tema agrícola y tener un sistema de resolución de controversias, son algunos de los principales logros del multilateralismo. Sin embargo, hay que avanzar hacia temas más actuales como el comercio de servicios, el cambio climático y la importancia del valor agregado en los productos que se comercian.

Julio Lacarte, ex presidente del Órgano de Apelación de la OMC, asegura que nunca antes en la historia el comercio internacional había sido regulado por un conjunto de reglas aprobadas por 151 países. "Eso es lo más positivo de los 60 años del multilateralismo", puntualiza. Tangarife añade que las disciplinas que regulan los acuerdos multilaterales y plurilaterales de la OMC han servido de marco jurídico, de referencia obligatoria para sus miembros. "Por ejemplo, las normas sobre valoración aduanera de productos son uniformes y las disposiciones sobre propiedad intelectual son un referente obligado para los acuerdos comerciales que realicen sus miembros. Todo esto facilita el comercio internacional", dice Tangarife.

Por otro lado, los países en vía de desarrollo han logrado que el tema agrícola sea uno de los puntos más importantes de discusión en la OMC. "Esto es muy bueno si tenemos en cuenta que la mayoría de estos países basan sus economías en la agricultura", explica Claudia Uribe, represente de Colombia ante la OMC.

La creación de un mecanismo de solución de controversias para el comercio internacional es otro de los logros importantes de la OMC. Tanto el sistema de grupos especiales ad hoc, como el órgano de apelaciones, se han venido fortaleciendo, lo que genera mayor credibilidad en el sistema y más interés de los Estados en acudir a él. Sin embargo, es fundamental solucionar el tema de su financiación para que los países con menos recursos puedan acceder a él más fácilmente.

"Colombia, por ejemplo, sólo ha acudido una vez a este mecanismo como coadyuvante de Ecuador y Costa Rica, algo verdaderamente desafortunado, cuando tenemos productos que podríamos defender en esta instancia", dice Tangarife. Adicionalmente, hay que hacer mayores esfuerzos para que los fallos sean cumplidos en los términos y condiciones señaladas por las grandes potencias y los países pequeños. Un caso típico es el del arancel que la Unión Europea pone al banano de algunos países latinoamericanos. Aunque la OMC ya ha emitido fallos para que se reduzcan, siguen siendo demasiado altos y afectan las exportaciones de estos países.

Los mayores desafíos

Para John Weekes, ex embajador del Canadá ante la OMC, un problema importante para el sistema multilateral de comercio es la proliferación de acuerdos bilaterales y regionales en los últimos 15 años. Los 211 acuerdos comerciales notificados en vigor plantean riesgos evidentes para la transparencia, la eficiencia y el progreso del sistema multilateral de comercio, por cuanto se acuerdan en muchas ocasiones normas que van más allá de las establecidas por la institución. "Como se sabe que los estados no dejarán de firmar este tipo de acuerdos, hay que trabajar para que la multiplicidad de acuerdos bilaterales parcialmente superpuestos, en lugar de generar trabas generen multilateralización", asegura el Informe sobre el Comercio Mundial 2007.

Existe otra preocupación y es que cada vez ingresan a la institución más pequeños países que no creen en el comercio. "En la medida que la organización crece en membresía decrece el interés de sus nuevos miembros por liberalizar, es una gran paradoja", asegura Uribe. "No hay un solo país africano que esté dispuesto a negociar la Ronda de Doha y esto es muy negativo para la institución", agrega.

Por último, no hay duda de que a corto plazo el desafío más importante de la OMC es culminar con éxito la Ronda de Doha, pues lo que se lograría con esta negociación sería corregir situaciones de desequilibrio en el comercio internacional que hoy día se presentan entre países desarrollados y los de menor nivel de desarrollo. Este es uno de los objetivos trascendentales de la institución.

Aunque Lamy y los Ministros de Comercio de la Unión Europea y de Estados Unidos aseguran que muy pronto habrá una ruta clara para terminarla, los analistas afirman que todavía no se logran reducir las diferencias en cuanto a subsidios, aranceles agrícolas y barreras comerciales industriales y no está muy clara la voluntad de estos países para eliminar las distorsiones. Además, el Congreso estadounidense no ha renovado la autorización al Presidente para cerrar acuerdos comerciales y los demócratas ya advirtieron que no lo harán mientras George Bush esté en el poder. Así las cosas, Doha podría demorarse dos años más poniendo en vilo la estabilidad y credibilidad de la institución multilateral.
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