| 2/19/2010 12:00:00 AM

Expropiaciones espantan en Venezuela

A la expropiación de industrias y tiendas comerciales se suman ahora edificios comerciales en el centro de la capital. Entretanto, la violencia no da tregua.

La confianza se ha convertido en uno de los bienes más escasos para los inversionistas en Venezuela. A la ola de nacionalizaciones que arrancó hace un par de años con la telefónica Cantv; la Empresa de Energía de Caracas y haciendas de producción agropecuaria, se sumaron el año pasado bancos (Santander), petroleras y cementeras (Cemex, Lafarge) y, en enero de 2010, las cadenas de comercio (con Éxito a la cabeza). El presidente Hugo Chávez ha argumentado que estas decisiones obedecen a la importancia estratégica que tienen para garantizar el avance de la revolución bolivariana hacia el 'Socialismo del Siglo XXI'.

Estas nacionalizaciones han provocado una salida masiva de capitales y desinversión. Entre enero y septiembre de 2009, la inversión extranjera directa en Venezuela fue negativa en US$2.874 millones, mientras en el mismo periodo de 2008 llegaba a US$685 millones. La exacerbación de expropiaciones está generando un pánico entre los empresarios y a ella se suma la caída en la economía venezolana, que en 2009 alcanzó 2,9%, y podría profundizarse en 2010 por efectos de la crisis energética.

Pero, como si el impacto de las expropiaciones a grandes empresas no fuera suficiente, el 7 de febrero Chávez sorprendió a sus ciudadanos al reclamar, de manera repentista, la nacionalización de cuatro edificios con establecimientos comerciales ubicados alrededor de la Plaza de Bolívar en el centro de Caracas.

"Nos encontramos con que el Gobierno circula por las carreteras de Venezuela o por cualquier parte y entonces no puede ver una edificación, un sembradío, una finca, cualquier empresa de cualquier naturaleza que esté productiva y que sea atractiva, porque inmediatamente procede a confiscarla", dijo a los medios en Venezuela Noel Álvarez, presidente de Fedecámaras, el mayor gremio empresarial de ese país.

El insólito proceso ha generado todo tipo de protestas por parte de los comerciantes, particularmente joyeros, que hoy derivan su sustento de la actividad que desarrollan alrededor de esta plaza.

De otro lado, la inseguridad en Caracas continúa disparada; de hecho, según los últimos sondeos elaborados en el país vecino, el 75% de los venezolanos considera que este es el problema más grave que enfrenta el país. "Quiero la vida, la electricidad y la televisión", reza el mensaje de las camisetas de los universitarios que han marchado durante las últimas semanas para oponerse a la forma en que su Presidente está gobernando el país.

La preocupación no es menor, según datos de la policía científica divulgados el pasado 7 de febrero y publicados en el diario El Universal; en 2009 se cometieron en Venezuela 16.094 homicidios, una media de 44 por día. Es más, con una tasa de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes, Caracas se consolida como la ciudad más insegura del continente americano.

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