| 12/9/2008 12:00:00 AM

Exportadores, con pies de plomo

Precios internacionales a la baja y desaceleración de la demanda complican el panorama para los exportadores que, no obstante, siguen viendo oportunidades.

Las proyecciones sobre comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB), precios internacionales, inflación, demanda y devaluación son algunos de los indicadores que cada año sirven de insumo a los empresarios de comercio exterior para trazar sus metas de crecimiento del año siguiente.

Sin embargo, 2008 estuvo caracterizado por altibajos en estos indicadores y muchos empresarios no consiguen pronosticar el comportamiento de 2009. Será necesario trabajar por escenarios, con la suficiente flexibilidad para tomar correctivos y hacer las modificaciones sobre el camino. El presidente de la Asociación de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, sugiere mantener las alertas encendidas y revisar todas las posibilidades "para que no nos pase lo del curita de Armero la noche anterior a la avalancha, que les decía a sus feligreses que tranquilos, que no estaba pasando nada y mire lo que sucedió".

Pero, ¿qué pueden esperar los exportadores colombianos en 2009, particularmente los de productos no tradicionales, y cómo se están preparando? El próximo "no va a ser un buen año para las exportaciones", sentencia Díaz Molina, quien recomienda cautela total. Tampoco ve probable que se pueda cumplir la meta del Ministerio de Comercio de alcanzar ventas externas por US$40.000 millones el próximo año.

Sus cuentas son sencillas: la mitad de las exportaciones colombianas corresponden a productos tradicionales (petróleo, carbón, café y ferroníquel), que en los últimos meses han registrado caídas importantes en sus precios internacionales. Y para el otro 50% de bienes, los no tradicionales, la principal incógnita será el comportamiento de la demanda, los precios y qué tan rápido se podrán recuperar de la crisis financiera los principales mercados de exportación.

Una revisión del desempeño este año de los diez productos no tradicionales y sus perspectivas de 2009 muestra que son varias las amenazas que se ciernen y que han llevado a los empresarios a andar 'con pies de plomo' a la hora de trazar sus metas. Sin embargo, también es claro que se han identificado oportunidades.

Los bienes no tradicionales más vendidos en 2008 son oro, banano, carne bovina, rosas, flores frescas, aceite de palma en bruto, polipropileno, desperdicios y desechos de cobre, medicamentos para uso humano y vehículos. Este grupo, en su conjunto, representó ventas por cerca de US$2.600 millones entre enero y agosto de 2008, casi una cuarta parte del total de bienes no tradicionales, cuya cifra ascendió a US$11.600 millones en el mismo periodo.

En el caso de los productos agropecuarios como flores, banano, aceite de palma y carne, las proyecciones son mixtas. Mientras en carne y aceite de palma se mantiene el optimismo, en flores y banano las inquietudes vienen por un posible resentimiento del mercado y por las trabas al comercio.

José Félix Lafaurie, presidente de la Federación de Ganaderos (Fedegan), cree que para la carne de bovino seguirán presentándose oportunidades a pesar de la esperada desaceleración de Venezuela, su principal comprador. En 2008 se estima que las ventas del sector superarán los US$400 millones, frente a unos US$380 millones de 2007. "Nosotros creemos que el año entrante vamos a crecer por encima de este año", dice Lafaurie, quien confía en la apertura de nuevos mercados. "Estamos desarrollando instrumentos para llegar a nuevos mercados como Rusia y Antillas Holandesas, y avanzando en el análisis prospectivo de los precios y de mercados que ofrezcan buenos precios, a fin de mantener la dinámica exportadora en los años venideros", explica el presidente de Fedegan.

Para el aceite de palma la perspectiva luce positiva; no tanto por mayores exportaciones esperadas sino más bien por la ampliación de oportunidades en el mercado interno. Jens Mesa, presidente de Fedepalma, explica que el sector termina esta año con un crecimiento de 9% en la producción de aceite crudo de palma y de 11% en el área sembrada. Este ensanche le permitirá atender un nuevo mercado: el de biodiesel, que arrancó con dos plantas, Oleoflores y Odin Energy, y que en el próximo año tendrá cuatro adicionales: BioD y Biocombustibles Sostenibles del Caribe, que iniciarán operaciones en enero, y Ecodiesel y Aceites Manuelita, en marzo.

Aunque este año podría cerrar con una leve caída de 3% en el volumen de las exportaciones de aceite de palma, porque comenzó a notarse el ingreso de plantas de biodiesel en el mercado local que sustituye exportaciones, el buen comportamiento de los precios internacionales compensará la situación.

"Este año los precios de muchos commodities fueron muy favorables en el primer semestre, incluso la palma alcanzó en marzo niveles de US$1.400 por tonelada, un pico histórico", explica Mesa al señalar que por lo general los precios se han movido en un rango de entre US$200 y US$500. Sin embargo, tras alcanzar un nivel histórico, los precios comenzaron a bajar y hoy están por el orden de los US$500.

En el caso de flores y banano, el vicepresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Alejandro Vélez, cree que tras la dura situación que se vivió a causa de la revaluación, el mejor comportamiento de la tasa de cambio podría traer algunos alivios. En flores, explica, "hay gente que tiene temor por la desaceleración de Estados Unidos, nuestro mayor comprador de flores, pero hemos auscultado el mercado y no se ve ninguna señal de que el consumo vaya a caer dramáticamente".

En el caso de banano, otro producto fuertemente afectado por la revaluación del peso, el reciente fallo de la Organización Mundial del Comercio a favor de Ecuador ha abierto una ventana de oportunidad que podría terminar favoreciendo los intereses colombianos. Para Vélez "lo que más nos afectan son las restricciones que Europa le pone a este producto", antes que una posible caída en la demanda internacional.

Tanto en flores como en banano, Vélez cree que el comportamiento de 2009 dependerá de la reacción positiva de los mercados internacionales a las medidas para controlar la crisis, de un nivel favorable en la tasa de cambio y de mantener la senda de apertura de nuevos mercados.

El oro y la chatarra de cobre hacen parte del grupo de los diez productos más vendidos por el país y su perspectiva está muy ligada al comportamiento de los precios internacionales y de la demanda. Javier Díaz, presidente de Analdex, destaca que el oro se vende hoy como producto en bruto y bienes semielaborados, que incorporan mayor valor agregado. Los dos principales compradores son Suiza y Estados Unidos y para el dirigente "ahí puede haber una caída debido al impacto de los precios internacionales". En el primer semestre de 2008, el precio del oro retornó a niveles históricos. A partir de julio comenzó la desaceleración, aunque el nivel actual, cercano a los US$850, sigue siendo favorable.

En el caso del cobre, el impacto de la caída en los precios internacionales y la desaceleración que se espera en la economía mundial, podrían tener un impacto importante. "Ya en noviembre comenzó a afectarse el mercado porque China y Estados Unidos han empezado a paralizar compras", explica el presidente de Analdex, quien cree que, para los bienes básicos, el tema de precios les va a pegar muy duro el próximo año.

En el caso de vehículos, otro de los no tradicionales más vendidos, la perspectiva no es del todo favorable para 2009. Camilo Llinás, presidente de Acolfa, gremio que reúne a las ensambladoras, explica que este año las exportaciones cayeron cerca de 60% por las restricciones a la importación adoptadas en Venezuela (principal mercado), situación que podría prolongarse si el vecino país mantiene bajas compras. Mientras en 2007 las exportaciones de vehículos alcanzaron 60.000 unidades, este año no pasarán de 20.000. "Todavía hay mucha incertidumbre sobre lo que pase en Venezuela con la asignación de cupos de importación", explica Llinás, quien, sin embargo, destaca que las ensambladoras han comenzado a buscar oportunidades en otros mercados, particularmente en Chile y México, donde ya están empezando a vender.

Aunque no todas las apuestas son optimistas, los exportadores mantienen la expectativa de continuar en los mercados ganando participación para mantener los niveles de 2007 y 2008, pues saben que estos son negocios de largo plazo, en los que la constancia es un factor determinante.

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