| 10/10/2008 12:00:00 AM

El abrazo del oso

Aunque no se sabe cuándo ni en qué proporción, el comercio internacional de Colombia se verá afectado por la crisis que vive la economía de Estados Unidos.

Las exportaciones colombianas registraron al cierre de julio pasado un nuevo récord, al totalizar US$22.851 millones, un 42,7% por encima del resultado obtenido en los siete primeros meses de 2007. En este resultado, las ventas a Estados Unidos fueron protagonistas, como quiera que en el periodo alcanzaron los US$8.658 millones, es decir, 55,5% más que en igual lapso de 2007.

A simple vista, estas cifras muestran lo que podría calificarse como un saludable comportamiento del comercio exterior colombiano. Sin embargo, una revisión detallada de los resultados siembra algunas dudas sobre qué tanto durará esta tendencia de crecimiento, habida cuenta de la crisis por la que atraviesa Estados Unidos -primer socio comercial de Colombia-, y qué tan sostenible podrá ser, cuando los abultados resultados obedecen más al repunte de los precios internacionales de los productos básicos que a un mayor esfuerzo empresarial por diversificar la oferta y aumentar los volúmenes de ventas.

Para comenzar, aunque las ventas colombianas aumentaron en valor, en términos de volumen reportaron una caída de 0,5% en los siete primeros meses del año. A esto se suma la alta concentración en bienes básicos, pues del valor total exportado en el periodo, 55,2% fue de productos tradicionales -petróleo, café, carbón y ferroníquel-, que representaron el 90,4% de las toneladas vendidas en total por el país.

Diego Rengifo, vicepresidente técnico de la Asociación de Comercio Exterior, Analdex, cree que aunque se ha alcanzado un crecimiento importante de ventas en valor, "en volumen, el crecimiento no ha sido similar, lo que indica que exportamos menos, pero los precios internacionales nos están colocando en una zona de confort que genera riesgos para nuestro propósito de hacer sostenible el crecimiento y avanzar en el proceso de transformación productiva".

Lawrence J. Gumbiner, consejero económico de la embajada de Estados Unidos en Colombia, destaca el comportamiento que ha tenido la relación comercial de los dos países en el primer semestre de este año -y durante el último lustro-, que atribuye al favorable clima de confianza, inversión y mayores oportunidades de negocios. Sin embargo, reconoce que buena parte de este crecimiento, en lo corrido de 2008, obedece a los mayores precios internacionales de productos básicos y cree que en el segundo semestre podría bajar el ritmo en el intercambio.

Además, el comportamiento de la economía de Estados Unidos, primer socio comercial de Colombia, ha comenzado a generar preocupación entre los empresarios, que han aumentado la frecuencia de consultas a los gremios para indagar sobre la perspectiva de los negocios con este país.

Las ventas colombianas a Estados Unidos representaron en los siete primeros meses del año un 37,9% del total vendido, lo que da cuenta de la importancia que tiene este mercado para el país. Sin embargo, hoy no hay garantías en cuanto a qué tan duradero puede ser este buen desempeño. Aunque nadie puede predecir en qué momento la crisis económica de Estados Unidos comenzará a afectar el comercio internacional, Gumbiner reconoce que el impacto se sentirá en Colombia. "Creemos que los problemas de Estados Unidos sí van a tener impacto en la economía colombiana. No sabemos de qué tamaño, pero creemos que no será grave", explica el agregado comercial, para quien, el plan de salvamento aprobado por el Ejecutivo y el Congreso de su país, puede representar una buena salida en el enfrentamiento de la crisis.

En términos del intercambio, el agregado comercial de Estados Unidos cree que el primer efecto de la desaceleración en la economía de su país se sentirá en la reducción de las importaciones globales. "Vamos a seguir importando mucho petróleo y energía, productos que seguimos necesitando, pero podría haber alguna reducción en los agrícolas, los de consumo y manufacturas", explica Gumbiner. Esto, de alguna manera, pone a salvo un porcentaje importante de las exportaciones colombianas a ese país, concentrado en petróleo y energéticos.

El otro efecto que anticipa Gumbiner es el que se dará en las remesas que se envían desde Estados Unidos hacia países de América Latina, por el impacto que la crisis ha tenido en el empleo. Datos del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, indican que este año las remesas hacia América Latina podrían llegar a US$67.000 millones frente a US$66.500, lo que en la práctica representaría una baja, si se le aplica el índice de inflación de 2008.

Pero también preocupa el endurecimiento en las condiciones de crédito para los consumidores en Estados Unidos. Gumbiner explica que, a raíz de la crisis financiera, vienen condiciones más duras para la gente que busca préstamos, lo que implicará un aumento en el costo del crédito y una reducción en el consumo. Por su parte, Diego Rengifo, vicepresidente de Analdex, cree que una baja en el consumo en Estados Unidos será decisiva en el crecimiento de la economía nacional debido a la alta dependencia. "Esta desaceleración, en alguna medida, le va a pegar al país", explica Rengifo, aunque reconoce que la economía colombiana hoy está mejor preparada para enfrentar la crisis.

Aunque todavía es difícil predecir qué tanto afectará la desaceleración de Estados Unidos el comportamiento de la economía colombiana, lo que nadie duda es que debido a la alta dependencia comercial, el destino económico de estos dos países está íntimamente ligado.

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