| 5/27/2009 12:00:00 AM

Devaluación, una realidad en Venezuela

En el primer trimestre cayó la asignación de divisas por parte de Cadivi. Se reduce cada vez más la lista de bienes prioritarios que reciben dólares sin mayores problemas.

La menor disponibilidad de divisas en Venezuela, generada por la caída en el precio del petróleo, está provocando nuevas restricciones a la importación de productos y podría dejar por fuera del mercado a muchos exportadores colombianos.

Luego de seis años de un control de cambios que ha mantenido bajo artificialmente el precio del dólar (2,15 bolívares por divisa), el gobierno decidió reducir el acceso para productos que no son prioritarios y enfocarlos a compras de alimentos, medicinas, materias primas y maquinaria. En otras palabras, ya no habrá más subsidio a importaciones de bienes no prioritarios. Los exportadores colombianos tendrán que ser competitivos si quieren mantenerse en el mercado.

El impacto de esta decisión se está notando: mientras en el primer trimestre de 2008 la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) aprobó divisas por US$11.000 millones, en el mismo periodo de este año apenas llegan a US$4.000 millones.

"Cuando la marea baja se da uno cuenta de quién estaba nadando sin pantaloneta", explica Roberto Cajamarca, jefe de estudios económicos de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, quien advierte que los empresarios deben prepararse para el nuevo escenario: negociar con el dólar permuta o de libre mercado, cuyo precio oscila entre seis y siete bolívares, es decir tres veces más que el oficial.

A través de varias circulares expedidas desde septiembre de 2008, el gobierno venezolano ha reducido el número de productos en la denominada Lista 1, que da acceso prioritario a las divisas para importación que aprueba Cadivi. Al mismo tiempo, ha trasladado estas partidas arancelarias a la Lista 2, que exige el trámite de certificados de no producción, o producción insuficiente -sin garantía de asignación de divisas-. En este grupo está buena parte de la oferta colombiana de industria liviana (cerca del 60%), en sectores como confecciones, calzado y sus manufacturas y productos gráficos.

Esto significa que, aunque oficialmente no se habla de devaluación, en la práctica esta se ha dado porque cada vez son más los productos que se financian con el dólar libre. "Los empresarios deben tener en cuenta que hay dos tasas de cambio y que, si sus productos no están entre los prioritarios, deben hacer los ajustes en su estructura de costos para garantizar su competitividad", asegura Magdalena Pardo, presidente de la Cámara Colombo-Venezolana.

Tiempos difíciles

Los cambios en el comercio exterior obedecen a la nueva realidad económica a causa de la caída en el precio internacional del petróleo, que ha reducido el flujo de divisas. También se suma a otras decisiones adoptadas por el gobierno, que incluyen el aumento en el Impuesto al Valor Agregado de 9% a 12%, un recorte presupuestal de 7% y mayor endeudamiento.

Desde julio de 2008 hasta la fecha el precio del petróleo venezolano ha registrado una caída del 75%, lo que ha derivado en una menor disponibilidad de divisas y, por consiguiente, en una contracción de la demanda por la alta dependencia en los ingresos petroleros de Venezuela.

Y es que los indicadores de la economía venezolana en lo corrido del año resultan inquietantes. Para comenzar, el crecimiento del Producto Interno Bruto entre enero y marzo de 2009 fue de apenas 0,3%, el más bajo en los últimos 22 trimestres y todo apunta a que en el año completo podría contraerse 1,2%. A esto se suma una contracción en las exportaciones del 55,5% en el mismo periodo, en buena medida por el desplome del precio del petróleo y el recorte acordado con los países miembros de la OPEP.

Aunque la coyuntura no luce propicia para el intercambio; empresarios, gremios y Gobierno coinciden en que Venezuela es un mercado natural en el que se debe mantener la presencia a pesar de que los niveles de rentabilidad no parezcan, por ahora, los más atractivos.

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