| 8/4/2010 2:25:00 PM

Cúcuta, más allá de la crisis

El cierre de fronteras y los problemas del comercio con Venezuela sorprendieron muy poco a los empresarios de Norte de Santander, quienes desde hace más de dos años veían venir este tipo de situación.

Hace dos semanas los empresarios de la región estructuraron una solicitud para que el gobierno declarara la emergencia económica en la frontera. Ellos junto con el gobernador, la Cámara de Comercio y la Comisión Regional de Competitividad redactaron el documento que terminó en la declaratoria.

Pero lo más interesante es que por primera vez, se le está dando un enfoque diferente a la solución de los problemas de las empresas de las fronteras. Los empresarios al fin decidieron mirar al resto del continente y la tarea es la de poner las herramientas para que les vendan al mercado nacional y a países diferentes a Venezuela.

Hay que darle la espalda a Venezuela. “La opción de Venezuela ya no debe estar en primer lugar”, le dijo a Dinero.com Jairo Yáñez, presidente de Induarcilla y dirigente gremial de su sector en Cúcuta.

Con una rueda de negocios en Cúcuta el 5 y 6 de agosto, Proexport y los empresarios comenzarán a abrir el camino de la producción local en Centroamérica, Estados Unidos, Canadá y Sur América.

Es una tarea lenta, que en ocasiones requiere inversiones que no se han hecho, como las de infraestructura, un tema que se viene aplazando desde hace mucho en la región. “Necesitamos vías para competir” dice el presidente de Induarcilla. Hace años que está en proyecto la construcción de la vía del Carbón (Cúcuta-Tibu.-Convención- La Hamaca), la vía del Alto del Escorial, y la reparación definitiva de la carretera Cúcuta – Bucaramanga.

Pero integrar la producción nortesantandereana al resto de Colombia y a los nuevos mercados de exportación, parece ser la única forma sensata en la que se le quite la vulnerabilidad a esa región que depende hasta ahora de los movimientos cambiarios en los dos países y ahora más que nunca, como lo dice Yánez, “del humor del mandatario venezolano”.

“Hace más de ocho años se veía venir”

Como es bien conocido, las condiciones del comercio con Venezuela se deterioraron por razones políticas desde la llegada del presidente Chávez al poder. Uno de los elementos que más afectó a los empresarios cucuteños, fue la decisión de la oficina de cambios venezolana, el Cadivi, de retener los valores de las exportaciones. La deuda a favor de los exportadores colombianos por esta decisión hoy asciende a casi US$6.000 millones, según la Andi y en el caso particular de las empresas de frontera, la cifra oscila entre los US$100 y US$150 millones.

“Nuestros clientes pagaron los bolívares correspondientes a esos productos, consignaron los bolívares en los bancos venezolanos y están allí esperando a que el Gobierno venezolano autorice el cambio de esos bolívares a dólares en la tasa de cambio en la que se hizo la negociación” afirma Yánez.

Sin embargo, antes de la medida de Cadivi, ya las ventas colombianas habían recibido un golpe mortal. El gobierno venezolano sacó de la lista de bienes que recibían un tipo de cambio menor y los dejó para que fueran importados al tipo de cambio ‘permuta’ o paralelo, que valía sustancialmente más. Esa fue una revaluación de facto que redujo las exportaciones.

Las soluciones de antaño

Muchas veces los empresarios de la frontera acudieron a la petición de subsidios al Estado, una estrategia que no funcionó. Posiblemente ahora tendrán que insistir en que les ayuden a tener condiciones que les permitan competir en nuevos mercados.

Este año entró en vigencia una ley ambiental que los obliga a regular el material particulado y la concentración de gases que emiten las fabricas. Son muy pocas las empresas que han podido cambiar el carbón por un combustible gaseoso para sus fabricas de producción.

A raíz de la mala situación económica, los empresarios de la frontera solicitaron al presidente Uribe que aplazara dos años la entrada en vigor de la norma, él se pronunció a favor de la petición. Sin embargo el ministro de Medio Ambiente decidió que no lo harían. “A él – el Ministro- se le olvidó que el proceso de cambio tecnológico estaba amarrado a inversión, que con el deterioro de la economía, no es posible, así se ofrezcan créditos, porque los balances hoy son supremamente pobres, entonces tampoco se puede hacer una presentación a los bancos comerciales”, opina Yáñez.

También, hace más de seis años los empresarios hicieron una solicitud al gobierno para que los ayudara a gestionar la inversión requerida para incorporar a Cúcuta al sistema nacional de gas, “lamentablemente no hubo voluntad política para la construcción de un ramal del gaseoducto que sale del pozo de Girbraltar –Norte de Santander-, vía Bucaramanga”. Yáñez asegura que sí entonces el gobierno les hubiera dado un gas subsidiado por algún tiempo, hoy la historia seguramente sería otra.

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