| 10/15/2009 12:00:00 AM

Brasil, en la mira

Hay oportunidades en el mercado vecino con productos agrícolas y agroindustriales, metalmecánica, plásticos, caucho, papeles, textiles, autopartes, químicos y joyería, entre otros.

La caída de las exportaciones a países vecinos como Venezuela y Ecuador está empujando a los empresarios colombianos a buscar nuevos mercados como alternativa para vender sus productos. En este grupo de nuevos países por explorar sobresale Brasil, un mercado que no solo es importante por sus 190 millones de consumidores, sino también por la dinámica que registra su inversión, turismo y el enfoque político marcado por el fortalecimiento de sus lazos con Colombia.

La elección de Brasil como uno de los mercados alternativos para los productos colombianos se confirmará la próxima semana, cuando llegue a Sao Paulo una misión integrada por 130 empresarios colombianos, la más grande que se haya hecho a ese país, acompañada por funcionarios del Gobierno, para participar en una rueda de negocios con sus homólogos de la Federación de Industria de Sao Paulo. Se trata además del seguimiento a la misión que en julio de 2008 hizo un grupo de cerca de 100 empresarios brasileños en compañía del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Colombia, durante la cual quedó explícito el compromiso de fortalecer los lazos diplomáticos, políticos y económicos entre los dos países.

Ahora se busca explorar oportunidades de doble vía, no solo en el plano comercial sino también en inversión y turismo. La expectativa de los empresarios colombianos apunta a equilibrar el abultado déficit comercial que ha dominado la relación binacional en la última década. Entre enero y julio de este año, la balanza comercial fue deficitaria para Colombia en US$960,9 millones, pues mientras se exportó a Brasil mercancías por US$264,7 millones, se importaron bienes por US$1.225 millones.

Y aunque nadie duda que Brasil es un mercado prometedor, aún no es claro hasta qué punto podría sustituir el comercio que hoy se ha caído hacia países como Ecuador y Venezuela. En 2008, Brasil importó US$ 173.000 millones, con aceites crudos de petróleo y vehículos entre las principales partidas.

María Elvira Pombo, presidente de Proexport Colombia, explica que Brasil hace parte de los mercados alternativos donde se visualiza mayor potencial para desarrollar actividades a corto, mediano y largo plazo. "A pesar de ser un mercado donde los colombianos han tenido algunas dificultades para colocar sus productos, ofrece muchas oportunidades en nichos específicos y hoy existe mayor interés por trabajar en alianzas y abrirse a nuevos mercados", explica la funcionaria.

La creciente presencia de empresas brasileras en el mercado colombiano y el aumento en los flujos de inversión confirman esta nueva tendencia. En 2007 se dio el mayor ingreso de capital brasileño al mercado colombiano, por un monto de US$529 millones, de acuerdo con datos de la Cámara Colombo-Brasilera. En 2008 llegó inversión brasilera por US$125 millones y en lo corrido del año apenas alcanza los US$15 millones.

En términos de turismo, el flujo de viajeros ha sido creciente, ubicando a Brasil como el octavo emisor de turistas hacia Colombia. No obstante, en 2008 llegaron de ese país 45.506 personas, de ellas 71% a Bogotá.

El director ejecutivo de la Cámara Colombo-Brasilera, Francisco Solano, cree que esta nueva coyuntura internacional de mercados puede impulsar a Brasil como uno de los principales socios. "La necesitad ha llevado a los exportadores a volver sus ojos hacia otros países, donde siempre han tenido buenas oportunidades de negocios pero no las han aprovechado por atender mercados tradicionales", asegura.

Solano cree que entre los sectores no tradicionales en los cuales Brasil ofrece oportunidades están el agrícola y agroindustrial, con productos como trucha congelada, espárragos frescos y refrigerados, preparaciones para alimentación de animales, abonos y fertilizantes, aceites y grasas, flores, atún en conserva, lácteos, chocolate y tabaco.

También destaca productos de metalmecánica, plásticos, caucho, papeles, textiles, autopartes, químicos y farmacéuticos, joyería, minerales y servicios, algunos de los cuales se han dado a conocer en el mercado vecino a raíz de la incursión de empresas brasileñas al mercado colombiano. Sin embargo, cree que se debe trabajar más para que los empresarios conozcan los beneficios arancelarios que hoy ofrece Brasil.

El director de Proexport Colombia en Brasil, Carlos Rodríguez, destaca que hoy un grupo elevado de productos colombianos se benefician del tratamiento arancelario preferencial, derivado del Acuerdo de Alcance Parcial ACE-59 de 2004. "El colombiano le está perdiendo el miedo a Brasil", asegura Rodríguez.

Y es que para los empresarios no ha sido una tarea fácil entrar a mercados como Brasil, que hasta 1985 mantenía cerradas sus fronteras a las importaciones por su política de mercado autoabastecido. Los cambios que desde entonces se han dado terminaron por mejorar el escenario de los negocios. Hoy Brasil es un mercado más abierto y diversificado, que políticamente ha expresado su interés por aumentar las compras de productos a sus vecinos.

Ignacio Ochoa, presidente de Frutexco, explica que su incursión a Brasil en 1998, para vender flores y frutas exóticas, estuvo marcada en los primeros años por las dificultades propias de entrar a un mercado desconocido, pero que ha rendido sus frutos. Ochoa cree que este "es un mercado en el que los empresarios deben persistir, tomando las obvias precauciones frente a la revaluación de la moneda y enfocándose mucho en conocer bien al cliente".

Aunque todavía no es claro hasta qué punto Brasil pueda reemplazar a socios tradicionales como Ecuador y Venezuela, la apuesta del Gobierno y los empresarios apunta a buscar otras alternativas para diversificar el riesgo y evitar las presiones políticas que en 2009 han afectado el comercio exterior colombiano.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?