| 3/19/2010 12:00:00 AM

Así fue el cierre del TLC con la UE

La firma del tratado entre Colombia y la Unión Europea se prevé para mayo próximo y se estima que en marzo de 2011 pasaría al Congreso de Colombia y al Parlamento Europeo.

La madrugada del lunes 1° de marzo marcó el punto final de la negociación de un Tratado de Libre Comercio entre Colombia y la Unión Europea (UE), iniciada tres años atrás y que, luego de superar muchas vicisitudes, cumplió uno de los mayores anhelos del Gobierno: ampliar mercados a los productores colombianos.

Tras un fin de semana en el que los negociadores tuvieron jornadas de trabajo de más de 14 horas, se dieron las puntadas finales a una negociación que hasta el final fue esquiva, pero concretada a última hora. Hace falta la firma protocolaria durante la cumbre de la Unión Europea y los países de América Latina, que se cumplirá el próximo 18 de mayo en Madrid.

El acuerdo, según el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, resulta beneficioso para el país, no solo en el paquete agrícola que se negoció, sino también en el de bienes industriales, que permite el acceso de 99% de productos colombianos a este mercado. Este es, hasta el momento, el mayor TLC negociado por Colombia, pues abre las puertas de los productos colombianos a 27 países con altos niveles de ingresos, cerca de 500 millones de consumidores, un PIB de US$14,8 billones e importaciones por US$2,1 billones al año.

La ronda de negociación arrancó en Bruselas el 22 de febrero y debía terminar el viernes 26, pero las diferencias prevalecían. El Ministro de Comercio y el jefe del equipo negociador, Santiago Pardo, acordaron extender las negociaciones para lograr el cierre final, que se alargó hasta las 4:30 a.m. del siguiente lunes, minutos antes del límite que tenía el Ministro Plata para tomar un taxi que lo llevara de Bruselas a París y abordar su vuelo de regreso a Bogotá.

Temas como la compensación cafetera, la desgravación para los vehículos, los beneficios para las zonas francas y Plan Vallejo, y el tratamiento para el sector lácteo estuvieron abiertos hasta entrada la madrugada de ese lunes. La tensión generada por las discusiones motivó al Ministro a pedir el acompañamiento del sector privado hasta último momento.

Aunque la mayoría de los temas pudieron resolverse en la madrugada, solo uno seguía pendiente: el tratamiento para el sector lácteo, en el que los europeos habían expresado un marcado interés, dado que ese bloque exporta cerca de 20% de su producción. Este era un punto álgido que no parecía tener arreglo: la UE pedía un tratamiento igual al que Colombia negoció con Estados Unidos; es decir, libre comercio y desmonte de la franja de precios.

No obstante, las instrucciones recibidas por el Ministro y su jefe negociador en un Consejo Superior de Comercio Exterior celebrado el 8 de febrero en Bogotá, había marcado las 'líneas rojas' de esta negociación y dicha solicitud excedía el mandato que se había otorgado a estos funcionarios.

Esto motivó a Plata a acudir a la instancia más alta, el propio presidente Álvaro Uribe, para buscar una salida. La instrucción del Presidente fue cerrar todos los demás temas y dejar pendiente el de lácteos, en espera de una nueva consulta en Bogotá con el sector privado.

A su regreso a Bogotá, en la noche del lunes, Plata se sorprendió con la avalancha de mensajes que recibió al encender su teléfono celular. La razón, desde el medio día la UE había anunciado en Bruselas el cierre de las conversaciones.

Lácteos, el punto de discordia

Con el tema lácteo abierto, el Presidente convocó para la noche del martes una reunión con los representantes del sector en la Casa de Nariño en la que no se llegó a un acuerdo final, pues el sector privado insistía en no ceder frente a la franja de precios. Esto motivó al presidente Uribe a expresar al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, la gran sensibilidad que existía en el sector, frente a lo cual el funcionario europeo se comprometió a dar una flexibilidad adicional: dos años más de salvaguardia, adicionales a los 15 años de desgravación arancelaria pactados para los lácteos, además de garantizar cooperación internacional para los lecheros a través de la UE y de España.

Esta propuesta fue nuevamente consultada por el presidente Uribe con los gremios lecheros durante una reunión de urgencia que se cumplió el viernes al medio día en el aeropuerto de Catam, en la cual nuevamente los dirigentes expresaron su rechazo.

Para responder a los reclamos de los productores lácteos, el Gobierno planteó elaborar un Conpes lácteo y un plan de ayuda para el sector, que actualmente está en redacción por parte de los funcionarios del Ministerio de Agricultura.

El equipo negociador ha señalado que lo acordado con la UE resulta mucho más beneficioso para el país que otros tratados negociados previamente. Sin embargo, los productores de leche, representados por la Federación de Ganaderos, Fedegan y Analac, uno de los gremios que hace parte de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), mantienen una posición de fuerte crítica a lo negociado.

Rafael Mejía, presidente de la SAC, insiste en que los negociadores fueron más allá del mandato que se les había otorgado durante el Consejo Superior de Comercio Exterior y por esta vía terminaron 'entregando' un sector cuya importancia social es de gran calado.

Para Mejía, hoy 450.000 familias dependen del negocio lechero, lo que implica cerca de 1,8 millones de personas que reciben su sustento de esta actividad. "No es cierto que este acuerdo sea mejor que el de Estados Unidos, primero porque se entregó el arancel variable de la franja y, segundo, porque mientras nosotros entregamos nuestros instrumentos de política de largo plazo, Europa mantiene sus ayudas internas y subsidios a los productores lácteos, lo cual hace inequitativa la negociación", sostiene.

El Presidente de Fedegán también ha rechazado el acuerdo con la UE en el tema lácteo, al considerar que "el cierre fue improvidente e irresponsable por parte del equipo negociador, pues se extralimitaron no solo con lo que propuso el gremio, sino también con las líneas rojas que se habían trazado". José Félix Lafaurie aseguró que el propio presidente Álvaro Uribe ha estado muy preocupado y ha tratado de hablar con las autoridades de la Comisión Europea para solucionar en parte lo que se negoció, pues, en su opinión, "se entregó más de lo debido".

Por su parte, Jorge Andrés Martínez, director ejecutivo de Asoleche, el gremio que representa a los industriales lácteos, consideró como "muy compleja" la modificación al sistema andino de franjas de precios aceptada en la negociación con la UE e insistió en que el Gobierno debe buscar hasta último momento reversar esta decisión.

"Nuestro pedido sigue vigente: no se puede entregar la franja de precios ni aceptar los subsidios de los europeos a sus productores", asegura Martínez. Para el dirigente, es hora de trabajar en la definición de un Conpes que incluya no solo a los productores lecheros sino a todos los integrantes de la cadena, incluidos los industriales, quienes en su opinión serán los más afectados por la competencia de los europeos, ya que los productos que venderán en nuestro país serán yogures, quesos y otros procesados que ya se producen en territorio colombiano. Por eso, sostuvo que en caso de que el Gobierno plantee algún tipo de ayuda, esta debe extenderse a todos los integrantes de la cadena.

La negociación con la UE es un tema fundamental para que el sector productivo del país acceda a nuevos mercados. Sin embargo, habrá que esperar a que los productores de lácteos lleguen a concertar con el Gobierno el apoyo que necesitan para que este tratado genere beneficios para todos. Por ahora, el Gobierno ya comenzó a trabajar un Conpes del sector lácteo y garantizará que las ayudas técnicas ofrecidas por Europa y España sean una realidad.

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