| 8/29/2008 12:00:00 AM

Agro, la piedra en el zapato

Además de ayudas internas y elevados aranceles, el comercio de productos agrícolas enfrenta barreras administrativas en los países desarrollados.

La promesa de eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas en 2013 y avanzar en la reducción de entre el 60% y 70% de las ayudas internas al agro por parte de los países desarrollados, fueron dos de los mayores compromisos que hasta finales de julio habían alcanzado los negociadores de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el marco de la llamada Ronda de Doha.

Sin embargo, el fracaso de las negociaciones, luego del fuerte enfrentamiento entre India y Estados Unidos el pasado 29 de julio en la reunión de Ministros de la OMC, dio al traste con estos avances y tiene en vilo a los representantes de los países en desarrollo, que siguen sin saber si se acabarán algún día los millonarios subsidios que otorgan los países desarrollados a sus productores agropecuarios para garantizar niveles de competitividad reales.

Alejandro Vélez, vicepresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), cree que, tal como están las cosas, resolver este tema podría tomar un tiempo adicional. "Lo peor es que se está perdiendo una oportunidad de oro que se habría podido aprovechar para reducir las barreras al comercio agrícola mundial", asegura. Y agrega que, con los niveles actuales de los precios internacionales de los productos agropecuarios, se tiene una menor urgencia por parte de los países desarrollados para salir al rescate de sus productores, con lo que se facilitaría el desmonte de los subsidios.

En opinión de Vélez, aunque el agro aparece como causante de los desacuerdos en la Ronda de Doha, lo que hay de fondo es un marcado interés de los países desarrollados por lograr que las demás naciones liberen sus mercados de bienes y servicios, pero no quieren hacer mayores compromisos por reducir las barreras que imponen a los bienes agropecuarios.

¿Qué tanto puede hacer Doha por liberar el comercio agrícola? Andrés Espinosa Fenwarth, jefe de negociaciones del Ministerio de Agricultura, explica que además de la eliminación de subsidios a exportaciones y reducción de ayudas internas, también se trabajó en simplificar el sistema arancelario de los países desarrollados, que resulta muy complejo porque incluye toda una serie de medidas arancelarias y no arancelarias que "hacen que la protección en frontera sea una barrera infranqueable".

Un breve repaso de los esquemas que usan los países más desarrollados para proteger su agro muestra que aún queda mucho camino por recorrer si se quiere una verdadera liberación del comercio. El desafío para los países en desarrollo, que hoy insisten en el restablecimiento de las negociaciones de la Ronda, consiste en lograr un paquete equilibrado en el que las concesiones que hagan en industria y servicios no terminen siendo superiores a lo que puedan alcanzar en el comercio agropecuario.



Unión Europea: política coordinada

Uno de los mayores desafíos de la Ronda de Doha es lograr que los países de la Unión Europea reduzcan sus ayudas internas y las fuertes barreras al comercio agrícola. En la Unión Europea (UE) los subsidios operan como una política agrícola común para los 27 países que integran este bloque comercial. Se estima que el 40% del presupuesto anual de funcionamiento de la UE va como ayuda a los agricultores, ya sea en forma de pago directo (por hectárea sembrada o toneladas producidas), o como pagos desconectados de la producción, dirigidos a los agricultores, independiente de la cantidad que siembren o lo que produzcan. Estos últimos subsidios son considerados no distorsionantes y su objetivo es garantizar un ingreso a los pobladores de las regiones agrícolas, a fin de que se queden en el campo. Para el período 2008-2013, la UE transferirá unos 350.000 millones de euros en ayudas agrícolas, pese a que el agro tan solo contribuye con el 1,9% del Producto Interno Bruto del bloque.

Aparte de los subsidios, la UE aplica medidas arancelarias sobre el valor de los productos importados, precios mínimos de ingreso, aranceles específicos y estacionales y cuotas (contingentes) de importación que en ocasiones resultan tan onerosas que desestimulan el ingreso de productos de otros países. La protección beneficia principalmente la producción de lácteos, carne, hortalizas, cítricos, frutas, etanol, biodiésel, azúcar y banano. En el caso del banano, los europeos buscan proteger la producción de los países ACP (África, Pacífico y Caribe, muchos de ellos antiguas colonias europeas) y desde enero de 2006 aplican una tarifa de 176 euros por tonelada.

Entre las medidas no arancelarias, están los procedimientos para el ingreso de productos nuevos, sobre los cuales se exigen amplios estudios de carácter fitosanitario que normalmente requieren un largo tránsito administrativo, incluida la firma de un protocolo para la primera importación, procedimiento que en algunos casos toma varios meses.



Estados Unidos, protección ante todo

La ley agrícola quinquenal de Estados Unidos, conocida como Farm bill, ha sido blanco de críticas en la OMC por los excesivos beneficios para sostener artificialmente la competitividad de los agricultores. Para la vigencia 2008-2013, la ley tiene un presupuesto de US$303.000 millones como ayuda directa o indirecta. La ley agrícola estadounidense es compleja, pues incluye ayudas distorsionantes y no distorsionantes. En el primer grupo están los pagos directos a los productores agrícolas (por hectárea cultivada o tonelada producida), así como los pagos contracíclicos para unos 25 productos agropecuarios como trigo, maíz, algodón, arroz, cebada, azúcar y carne, que son mayores cuando los precios internacionales están bajos y disminuyen cuando las cotizaciones suben. De otro lado, buena parte de las ayudas no distorsionantes van a proyectos de investigación, ciencia y tecnología, los cuales benefician tanto a los agricultores como a los consumidores.

Adicionalmente, existen dos productos altamente protegidos y sobre los cuales Estados Unidos no hace ningún tipo de concesión: azúcar y tabaco, con elevados impuestos de importación. También opera un sistema de administración de cuotas para 195 productos agropecuarios.

Por fuera de las medidas arancelarias, existen también las barreras sanitarias y fitosanitarias que buscan regular la oferta de productos extranjeros en el mercado estadounidense, así como las restricciones por tamaño y por peso de los productos agrícolas que se importan, como las que se aplican a naranja y aguacate.



Japón, el arroz es su tesoro

La política restrictiva que aplica Japón, particularmente para el arroz, también ha motivado críticas y quejas ante la OMC. Japón protege el arroz, producto sobre el cual existe una regulación en las importaciones para proteger la producción nacional. Otros productos como el trigo, la soya y la remolacha también tienen un manejo proteccionista y su ingreso se hace respondiendo a unas cuotas que fija su Ministerio de Agricultura. La participación del agro en el PIB japonés es de tan solo 1,4%, pero es un tema altamente sensible por los intereses de su seguridad alimentaria.

La protección en Japón incluye subsidios a la producción agropecuaria a través de un presupuesto planificado y combina además contingentes de importación para cultivos altamente sensibles; elevados aranceles de importación para carnes, lácteos, cítricos y preparaciones alimenticias elaboradas, así como también estrictas normas sobre etiquetado, presentación y procesamiento de alimentos que, de acuerdo con un informe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), "genera gran preocupación" porque distorsionan el comercio.

Entre los ejemplos citados por USTR sobre altos aranceles que aplica Japón, se destaca la tasa de 38,5% que se cobra para la importación de carnes; 32% para la naranja; 40% para los quesos fundidos y 17% para manzana, entre otros productos.



Canadá, producción planificada

El esquema de protección de Canadá también es motivo de preocupación para los Ministros de la OMC, que buscan que al cierre de la Ronda de Doha este país sea más flexible en su comercio. Canadá es uno de los principales exportadores mundiales de bienes agrícolas. En su PIB, la participación del sector alcanza 8,1% y, tanto la producción como la importación de productos agropecuarios en ese país obedecen a lineamientos gubernamentales planificados. Desde el lado de la oferta, el gobierno define las cuotas de producción agropecuaria con el fin de garantizar el ingreso a sus productores, al tiempo que establece cuotas de importación sobre determinados productos en los que no es autosuficiente.

Adicionalmente, este país otorga ayudas directas a los productores de huevos, aves de corral, pavos y productos lácteos. En casos de productos frescos o transformados a partir de frutas y hortalizas, existe la prohibición expresa de su importación si pasan de determinados tamaños de envases y su importación solo se da si se comprueba que la oferta interna del producto es insuficiente.

Andrés Espinosa explica que, aunque Canadá ha firmado varios acuerdos comerciales, normalmente se reserva un grupo de productos sobre los cuales no acepta ningún tipo de intercambio: lácteos, avícolas y aceites. Además de los aranceles al valor, también aplican algunos estacionales, particularmente para productos como acelga, cebolla, coliflor y algunas verduras con producción local. ?
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