| 1/22/2010 12:00:00 AM

Abriendo puertas en Asia

El inicio de negociaciones comerciales con Corea es visto como una oportunidad para ingresar a un mercado de gran potencial, pero genera preocupación en algunos sectores.

El 9 de diciembre de 2009, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo anunció el cierre de una primera ronda de negociaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio con Corea del Sur. Durante esta reunión se sentaron las bases generales de lo que será el acuerdo que terminará de negociarse este año y que, según el jefe negociador colombiano, Santiago Pardo, será amplio y "tendrá en cuenta las diferencias de desarrollo y tamaño de las economías, respetando las sensibilidades de las partes".

Para el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, este acuerdo se enmarca en la estrategia de integración económica definida en los planes de desarrollo para lograr acceso preferencial estable y de largo plazo a varios mercados, aprovechar los beneficios de una mejor condición competitiva para los productos colombianos y atraer inversión extranjera. Incluso, el Ministro destaca el potencial que ofrece Corea al ser un gran importador de productos que Colombia exporta al mundo, como laminados en caliente, carbón, azúcar refinada, gas natural, industria básica de hierro y acero, metales preciosos y productos de vidrio.

Aunque muchos sectores recibieron con beneplácito el anuncio, algunos expresaron sus reparos a la negociación. Camilo Llinás, presidente de Acolfa, gremio que representa a ensambladores de vehículos y productores de autopartes, radicó a finales de noviembre una solicitud formal para que el sector automotor quede excluido de la negociación.

El dirigente asegura que "el automóvil coreano ha venido gozando por años del mercado colombiano y no ha mostrado interés de inversión sino únicamente de vender sus productos, y hacer un acuerdo para comprar y no para vender no tiene ningún sentido". Marcas coreanas como Hyundai, Kia y Ssangyong tienen hoy más del 30% del mercado colombiano y para algunos empresarios del sector el ingreso de estos vehículos sin el pago de aranceles representaría una competencia muy fuerte.

También los fabricantes locales de electrodomésticos ven en este acuerdo una amenaza para sus productos. Pero, ¿qué tanto hay que temer a un acuerdo con Corea y qué ofrece, en el neto, esta negociación?

Para comenzar, las exportaciones colombianas a Corea habrían alcanzado el año pasado una cifra cercana a los US$100 millones en productos como café en grano sin tostar, aleaciones de acero, cobre, aluminio y ferroníquel y algunos fertilizantes. De ese país se importaron alrededor de US$900 millones en productos como automóviles, repuestos, resinas, teléfonos inalámbricos y polietileno, lo que en el neto muestran una balanza comercial negativa para Colombia.

Sin embargo, hay quienes consideran que estas cifras pueden representar toda una oportunidad cuando se firme un acuerdo comercial con Corea, un país cuyo ingreso per cápita alcanzó en 2008 los US$19.504, de acuerdo con datos del Ministerio de Comercio. Además, esa nación es una de las mayores importadoras de materias primas, en las que Colombia tiene un alto potencial.

Mientras en 2008 Corea exportó al mundo unos US$422.000 millones, importó bienes por US$435.000 millones, en especial materias primas de las que carece. Este país, con cerca de 100.000 kilómetros cuadrados de extensión (el equivalente al departamento de Amazonas), solo cultiva en el 30% de su territorio la comida para sus 48 millones de habitantes, porque el porcentaje restante de terreno no ofrece condiciones aptas para producir alimentos.

Una de las materias primas que más consume Corea es el carbón, producto que procesa hasta convertirlo en automóviles, computadores, microprocesadores y televisores, entre otros bienes, en los que se destaca por su competitividad. Incluso, aunque este país no produce petróleo, lo importa y lo convierte en artículos petroquímicos y fertilizantes que hoy lo posicionan entre los mayores productores mundiales.

Esta habilidad para industrializar las materias primas la ha desarrollado el país en los últimos 50 años gracias al énfasis que dan a la educación y el desarrollo de ciencia y tecnología. "Mientras Colombia apenas cuenta con 4.500 profesionales con doctorado, solo una empresa coreana como Samsung tiene incorporada en su planta de personal a 12.000, que son los encargados de correr la frontera del conocimiento", explica el presidente de la Cámara Colombo-Coreana, Hernán González, quien ve en este tema una gran oportunidad para Colombia.

Según este experto, un acuerdo comercial con Corea le permitirá a Colombia aprovechar el conocimiento acumulado por su socio para desarrollar aún más sus sectores productivos, en momentos en que el país ha decidido profundizar la internacionalización de su economía.

González asegura que este no es "un TLC más", pues representa para nuestro país la entrada al mercado asiático de la mano de uno de sus principales protagonistas y, al mismo tiempo, una alianza comercial y cultural con un país reconocido a nivel mundial por sus avances en ciencia y tecnología.

En un estudio realizado por el investigador de Fedesarrollo, Mauricio Reina, se recomienda la negociación de este tratado comercial y señala que Colombia y Corea "se convierten en excelentes candidatos para estrechar lazos comerciales y financieros", debido a que existe voluntad política y relaciones de cercanía que datan desde la guerra de Corea.

Para el experto: "al identificar las oportunidades de exportación e importación por explotar entre los dos países se hace evidente que existen sectores en los que Colombia ha demostrado tener una ventaja comparativa revelada, en los cuales algunos países latinoamericanos han logrado penetrar el mercado coreano y los exportadores colombianos no", según indica en las conclusiones de su estudio.

La expectativa del gobierno colombiano apunta a cristalizar la negociación del TLC con Corea este mismo año. Y aunque el proceso apenas comienza, todos los empresarios esperan que el acuerdo represente para el país mayores ganancias en mercados, inversión extranjera y transferencia de conocimiento.

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