| 5/15/2009 12:00:00 AM

Decisiones a distancia

Decisiones a distancia

por Marc Silverman

En la columna anterior, Marc Silverman hacía referencia al caso de una pareja que tuvo cinco hijos, de los cuales uno falleció a temprana edad, otro se radicó en Estados Unidos y los otros tres se interesaron en el negocio de la familia. Sin embargo, el padre decidió que solo uno de ellos podía estar al frente de la compañía debido a que los dos hermanos varones tenían constantes diferencias y no podían trabajar en equipo. En el caso de la mujer, pensó que tenía asuntos familiares que atender y le prometió que nunca le faltaría nada a pesar de no estar trabajando en la empresa. El conflicto generado entre los hermanos fue tan grande que dejaron de hablarse durante años e incluso la hermana se puso furiosa porque creyó que el hermano que se quedaba en la empresa había convencido al papá de que no la contratara. La comunicación era cada vez más difícil entre ellos y, peor aún, entre los primos (la tercera generación).

El padre y la madre fallecieron a los 80 años y dejaron escrito que dos de los hermanos recibirían cada uno 30%; el que se fue a vivir a Estados Unidos recibió 15% y la mujer, por tener el mayor número de hijos, recibió 25%. Al año del deceso de los padres, quedó claro que las principales decisiones serían tomadas por el hermano más cercano a la mujer, que no era precisamente el mismo que había quedado frente a la empresa y conocía a fondo el negocio. El que finalmente debía tomar las decisiones estaba distanciado del negocio, se había sumido en las drogas y el licor y tenía un mal concepto de su hermano que para ese entonces era el CEO de la empresa. Conclusión, la viabilidad del negocio quedó pendiendo de un hilo.

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