Yo estoy indignadísimo. ¿Y tú?

| 3/29/2001 12:00:00 AM

Yo estoy indignadísimo. ¿Y tú?

Este país no lo arregla la gente indignada. Al país lo arregla la gente que da peleas, la gente que tiene heridas.

por Armando Botín

A los colombianos, que yo no sé por qué nos da por dedicarnos a las cosas más improductivas del mundo, como matarnos, odiarnos y destruirnos, ahora nos dio por lo de la indignación. Todos vivimos indignados.



Indignados por el nivel de desempleo; con la incoherencia de la guerrilla; con la disparada de tarifas; con el Congreso; indignados con la Selección Colombia; con los PPA; indignados con lo que entendemos y aún más con lo que no.



Yo pienso, aunque se me caiga el mundo encima, que no hay nada más patético y mediocre que la indignación como forma de vida. La indignación continua no es otra cosa que la manera histriónica de expiar culpas y de no tener que realizar esfuerzo alguno para entender algo, mucho menos para cambiarlo.



Nos indignamos, hacemos muchos gestos de horror y de hastío, y sentimos haber cumplido nuestra responsabilidad con el país. En el fondo es un acto inteligente, es la forma más barata de expiar culpas. Las alternativas son o los psiquiatras, que se pusieron carísimos, o ir al 20 de Julio, que implica una madrugada de espanto.



Indignarse es mucho más fácil y fuera de eso socialmente es superbien visto. Dentro de poco, en las sociales de Semana, los pies de fotos dirán: "Mutuamente indignados se miran la famosa modelo Christtina y el conocidísimo Betto Sanz, antes de disfrutar el buffet".



Los periódicos, cuya función es estar al día y estar en todo, traen todos los días titulares indignantes. Y aun cuando la noticia no lo es, logran volverla indignante. La doble labor de informar e indignar es sumamente importante, porque ¿qué sería de un día normal, si uno no pudiera decir cosas como '¿viste el descaro de lo del BOT? ¡Qué brutos!'? Lo de menos es tener la más remota idea de qué es un BOT. Un qué brutos bien echado supera todo. ¿Para qué gastar el tiempo tratando de entender?



Yo, como empresario que soy, he pensado seriamente en hacer un take over, tomarme la Academia Charlotte, fusionarla con Klass Models y convertirla en un imperio, a punta de dictar clases de indignación. Si uno no gesticula bien, es tan de malas que alguien va y le pregunta qué es eso del BOT que a uno le molesta tanto. Una situación realmente embarazosa que surge de la incapacidad de demostrar suficiente indignación.



Ya basta de indignación. Esto es válido como una reacción inmediata y puntual, no como una forma de vida. La indignación y la impertinencia, cuando se repiten, son insoportables.



La indignación, en su forma continua, es tan horriblemente pobre, tan horriblemente mediocre. Si de pronto, de a poquitos, hiciéramos el esfuerzo de entender la lógica de las cosas, les aseguro, aunque inicialmente me tilden de cínico, que se tornarán menos indignantes. Más difíciles sí, pero menos indignantes. La dificultad tiene la gracia de que incita a hacer, a solucionar.



El país no lo arregla la gente indignada. El país lo arregla la gente que da peleas, la gente que tiene heridas. La gente que se indigna, pero cortico, e inmediatamente vuelve a las batallas, a ganar peleas, o a ganar heridas. No importa.



Lo único realmente indignante en un país sumido en semejante pobreza es no hacer, no solucionar, no tratar de entender, no dar peleas. Lo único realmente indignante es vivir indignado.
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