¿Y si Greenspan resbala?

| 3/29/2001 12:00:00 AM

¿Y si Greenspan resbala?

Una política económica local ortodoxa sería desatinada si el mundo cae en recesión.

por Javier Fernández Rivas

De acuerdo. Como usted, yo también estoy más tranquilo sabiendo que es el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Greenspan, y no nuestra inefable Junta del Banco de la República, quien maneja la economía mundial. Más tranquilo, pero no relajado porque la tormenta apenas comienza. Hasta ahora el viento solo ha hecho volar unos cuantos sombreros y unos techos de paja.com, y hay razones para temer que el vendaval arrecie.



La principal es que los estadounidenses, que durante el último año vieron evaporarse US$4 billones ("trillions") de su riqueza en acciones, todavía siguen creyendo en pajaritos de oro y continúan consumiendo a crédito. Pero tarde o temprano se darán cuenta de que tienen que mermarle al gasto. En ese momento el consumo privado de Estados Unidos se frenará iniciando la que podría convertirse en una reacción en cadena de ventas, producción e ingresos cada vez menores.



No digo que esa reacción en cadena sea inevitable. Por el contrario, siempre he pensado que una caída de la producción por falta de demanda, en un país con su capital físico y humano intacto, demuestra incompetencia de la política económica. Casi la única justificación de la existencia de una autoridad con facultades para hacer política coyuntural es poder evitar ese colosal disparate cuando la demanda privada se reduzca por cualquier razón.



Pero el riesgo de una implosión económica no es insignificante por la dificultad para calibrar la política monetaria de manera que se evite un desplome de la demanda sin estimular una nueva "exuberancia irracional" en las bolsas y un aumento de la inflación de Estados Unidos, que con 3,5% anual ya es de las más altas de los países desarrollados.



Un malabarista menos virtuoso que Greenspan quizás le daría prioridad a evitar un colapso financiero y aceptaría resultados menos brillantes en otros frentes. Pero el "mago" ya inició su show de mantener en equilibrio 10 bandejas llenas de copas de champaña y se apresta a descrestarnos dando una triple voltereta sin derramar una gota.



Si la gracia le resulta todos aplaudiremos a rabiar. Si resbala, aquí tendremos que ocuparnos de cosas más importantes y urgentes que criticarlo. Porque, si Estados Unidos tropieza, incluso un manejo doméstico de excelencia no podría evitar serios problemas en Colombia.



Veamos primero los aspectos financieros. Si el producto mundial cae el mercado internacional de capitales se cerrará para los países emergentes debido a la percepción del riesgo de los créditos, especialmente después de que los países en desarrollo más endeudados, como Argentina y Corea, incumplan pagos, como lo harían con seguridad.



Por fortuna Colombia, gracias al tipo de cambio flexible adoptado hace 18 meses, no se vería obligada a tomar medidas de emergencia en materia cambiaria. El precio del dólar sencillamente buscaría un nuevo equilibrio y las salidas de capitales se frenarían debido a la escasa capacidad para comprar dólares vendiendo activos locales.



Por supuesto, si el cierre del mercado internacional de capitales llegara al extremo de obligarnos a hacer amortizaciones netas de la deuda externa Colombia tendría que considerar alternativas para evitar el drenaje de recursos. Pero, como considero que la probabilidad de que las cosas lleguen a ese punto es muy baja, dedicaré el resto de esta nota a otros temas.



Para Colombia las repercusiones comerciales de una eventual recesión en Estados Unidos y el mundo serían peores que las financieras porque la demanda interna colombiana ya está deprimida y el crecimiento del último año ha dependido demasiado de las exportaciones. Si Greenspan resbala aquí tendríamos que hacer lo siguiente para evitar que la demanda agregada y la producción rodaran por el despeñadero:



Ejecutar una política monetaria capaz de reducir en varios puntos las tasas de interés de los créditos. En medio de una recesión global una política de ese tipo tendría escaso impacto inflacionario pero, en el peor de los casos, el país tendría que decidir entre puntos adicionales de inflación y puntos adicionales de desempleo cuando el actual ya está en niveles criminales.



Aumentar transitoriamente el gasto público y hacerlo en actividades intensivas en mano de obra y en otros recursos locales. Mi candidato para eso sería un gran aumento del Ejército y la Policía.



Financiar ese aumento transitorio del gasto con emisión "a la Friedman", esto es, con un crédito directo de Emisor al Gobierno, en lugar de desgastarse en operaciones de colocación de más TES en el mercado interno o en una desesperada e insensata búsqueda de recursos externos para financiar gastos locales.



Elevar los aranceles "a la Argentina de Cavallo", esto es, hasta los topes permitidos por la Organización Mundial del Comercio, a fin de orientar la escasa demanda interna hacia la producción doméstica y minimizar el inevitable desequilibrio fiscal.



Sé que la simple mención de una propuesta de este tipo, así sea solo para enfrentar una recesión mundial, suscitará muchas críticas. Ya oigo los llamados de la mayoría de mis colegas a mantener en ese caso, "más que nunca", la disciplina fiscal y monetaria. Y recuerdo que en septiembre de 1998 la revista The Economist, tras repasar las torpes políticas económicas convencionales ejecutadas durante la Gran Depresión Mundial, hacía notar que "algunas de las justificaciones para malas políticas en los treinta tienen ecos en los debates actuales - la necesidad de austeridad fiscal para "restablecer la confianza", el argumento del "riesgo moral" para ofrecer asistencia a países bajo estrés financiero, y así sucesivamente".



Ahora bien, una cosa es proponer una política para el caso en que el mundo caiga en recesión y otra muy distinta creer que esa propuesta tenga alguna posibilidad. Crucemos los dedos para que Greenspan no resbale. Las autoridades económicas colombianas, que hace dos años, cuando Estados Unidos iba disparado, se inventaron una crisis "mundial" para disculpar nuestra primera recesión en siete décadas, se verían enfrentadas, en el caso de una verdadera crisis mundial, a algo superior a su imaginación y sus fuerzas.
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