Opinión

  • | 2010/04/16 12:00

    “¿Y, si Alemania se cansa?”

    La gran incertidumbre en Europa no es qué pasaría si alguno de los países en situación crítica es invitado a salirse del Euro. La gran duda es si Alemania aguantará o se separara de la Unión.

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La situación en la Unión Europea está atravesando su momento más crítico desde que se fundó en la década de los cincuenta. Lo que comenzó como una zona de libre comercio para el carbón y el acero ha evolucionado a una unión económica y, en muchos aspectos, política de 25 países en la región. En general el balance ha sido muy positivo, sin embargo, hay una serie de variables que pueden llegar a producir que la misma explote.

 La grave crisis financiera que se originó en los Estados Unidos con la explosión de las hipotecas basura se está transformando en falta de credibilidad y de sostenibilidad de muchos de los países desarrollados. Se ha pasado de una crisis crediticia en el sector privado, a dudas serias sobre la capacidad de pago de varios riesgos soberanos. Hasta el momento, hemos visto estallar una burbuja en Islandia, situaciones muy complicadas en Hungría y Rumania, y un rescate organizado en el Emirato de Dubai. Lo que está en juego con el "salvataje" de Grecia es poco, comparado con lo que puede ser la situación de España, que es igual o peor. El peso de las economías periféricas europeas en peligro es relativamente bajo cuando se ven por separado, pero cuando se juntan es sustancialmente más alto. Y el peso español es igual a los tres otros jugadores en riesgo juntos: Grecia, Irlanda y Portugal.

 En estos días se está debatiendo un plan de rescate conjunto por parte de todos los miembros de la Unión, de Grecia, para que pueda hacer frente al vencimiento inmediato de una partida importante de su deuda pública. Todo ello, después de demostrar que han estado falseando información sobre la salud de sus finanzas desde su entrada en la Unión y, sobre todo, desde que asumieron la moneda única, el Euro. Es muy probable que, finalmente, quien lidere el rescate sea el Fondo Monetario Internacional, con ciertas garantías de los países europeos. De momento, los diferenciales del costo de la deuda entre Alemania y Grecia se han disparado, y han tenido dificultades serias para colocar a rendimientos muy altos sus nuevas emisiones internacionales. El riesgo de que este plan no termine con una solución exitosa es relativamente bajo.

 Sin embargo, la gran incertidumbre que existe hoy en Europa, y que puede producir un tsunami en las finanzas mundiales, es la situación de España. El país se encuentra en unidad de cuidados intensivos, con un timonel sin rumbo y sin conciencia de los pasos a dar para solucionar su problema. El déficit público se ha disparado. Después de años de crecimiento económico alto y superávit fiscal, ha pasado a ser el único país desarrollado que va a tener un crecimiento negativo en 2010. El desempleo, según cifras oficiales, está llegando al 20% de la población activa y la balanza comercial es claramente deficitaria. El modelo económico del milagro español ha estado basado en construcción y turismo, esperando que España fuese la Florida de Europa, como destino de retiro de los pensionados del norte buscando sol, playas y buenos precios. Lamentablemente, esto ha cambiado, ya que la ventaja competitiva del precio se ha eliminado (desde la asunción del Euro, el país se ha encarecido claramente) y hay lugares similarmente atractivos en la región, con mejor servicio y calidad a un precio inferior. Se está en un quirófano donde hay necesidad de amputar un brazo, y el paciente y el cirujano no se ponen de acuerdo en la gravedad de la situación. Además es necesario un cambio absoluto de política económica hacia el desarrollo de productos y servicios de alto valor agregado.

 Si se compara con las medidas tomadas por Irlanda, que está sufriendo una situación similar, son claramente distintas. Los irlandeses han asumido una baja generalizada de salarios del sector público cercana al 15%, junto a medidas de austeridad que les van a ayudar a recuperarse. Todo ello, con apoyo de los sindicatos y sin movilizaciones en contra. Sin embargo, la miopía política del gobierno de Rodríguez Zapatero, junto a la incertidumbre en que se encuentra el principal partido de oposición, por un escándalo de corrupción, no les están permitiendo tomar las medias radicales que se necesitan para salir de esta situación.

 En mi opinión, la gran incertidumbre que hoy hay en Europa no es tanto sobre qué pasaría si alguno de los países en situación crítica es invitado a salirse del Euro para no arrastrar al resto. La gran duda es si Alemania aguantará, sin irse ellos, y separarse de la Unión, ya que en este momento sus ciudadanos se están cansando de una situación donde los alemanes se jubilan a los 65 años, frente a los griegos a los 60, los primeros trabajan y son austeros, y los demás quieren estar de fiesta… Si esto llega a pasar, y esperemos que no sea así, no tengo nada claras las consecuencias, pero con seguridad serán negativas.

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