Opinión

  • | 2007/08/03 00:00

    “Volatilidad extrema”

    Está claro que la época de fiesta terminó. Los inversionistas y los intermediarios tienen que mirar con mucho más cuidado dónde ponen su dinero.

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La anunciada toma de beneficios, que habíamos pronosticado recientemente, finalmente ha llegado. Es difícil saber hasta qué punto los precios de los principales instrumentos financieros pueden seguir cayendo, sobre todo las acciones. Lo que se ha producido la última semana de julio ha sido un efecto de búsqueda de activos sin riesgo, flight to quality, que ha provocado caídas generalizadas en las bolsas a nivel mundial y en instrumentos de renta fija de menor calificación.

Si bien el mercado estaba buscando una excusa para realizar las ganancias generadas en los últimos meses, voy a analizar en mayor profundidad el detonante de la misma. Es sano que cada cierto tiempo se depure el mercado, que los inversionistas tomen parte de sus beneficios y que salgan los especuladores de corto plazo, que distorsionan el mismo.

Después del estallido de la burbuja de internet en marzo de 2000 y con tipos de interés en dólares que llegaron al 1%, los inversionistas buscaban otras oportunidades de inversión. Dentro de las mismas, el mercado inmobiliario fue el mayor receptor de fondos, buscando buenos retornos. Al mismo tiempo, con el precio del dinero por los suelos, era una muy buena opción el tomar prestado para invertir, y ello provocó una creación de crédito a niveles nunca vistos. En el mismo periodo, el número de jugadores internacionales haciendo apuestas especulativas fue creciendo, y los retornos que se vieron en los pasados años compensaban claramente los niveles de riesgo tomados.

Por otro lado, las entidades financieras estaban flotando en dinero sobrante para colocar. En muchos casos vieron la oportunidad de funcionar como intermediarios financieros, generando el préstamo, cobrando comisiones por el mismo y posteriormente vendiéndoselo a inversores institucionales que estuviesen dispuestos a tomar ese riesgo. Al verse como tomadores temporales del préstamo, los controles o filtros de su emisión se redujeron, creándose un mercado de préstamos a individuos con mala calificación crediticia, o que no pudiesen tener una fuente de ingresos reconocida o que la misma fuese muy baja.
 
Por último, se estuvieron promocionando préstamos sin amortización de capital o con intereses muy bajos por un periodo limitado de tiempo, pero que luego subían considerablemente. Una vez que el mercado ha comenzado a dar la vuelta, los prestatarios tienen que cumplir sus obligaciones. Lamentablemente muchos no pueden y comienzan los impagos. Este fenómeno es lo que ha causado la llamada crisis subprime en los Estados Unidos. Varias entidades financieras americanas han tenido que enviar a pérdidas cantidades muy importantes o al menos provisionar la posibilidad de impago de las mismas. Pero lo peor está aún por venir.

Al tiempo que se ha restringido el crédito en el sector hipotecario, sucede lo mismo en el ámbito corporativo. Los resultados récord de muchos bancos de inversión se han generado por la alta financiación y por las comisiones generadas en las operaciones de compra/venta de empresas en los últimos años. El nivel de actividad de M&A (fusiones y adquisiciones) que se ha vivido durante la última década ha superado los momentos de mejor actividad que se vieron en los '80s. Todo ello, unido a la actividad de los fondos de capital de riesgo (private equity) ha ayudado mucho a las subidas de las bolsas en Europa y Estados Unidos en los pasados tres ejercicios. Pero parece que también está enfriándose este mercado.

Las pasadas semanas, dos grandes operaciones, que implicaban financiación puente por parte de los bancos, no se han podido colocar. La compra de Chrysler por el fondo Cerberus Capital y la de Alliance Boots en el Reino Unido, hecha por KKR, se han quedado en los libros de los bancos de inversión, subiendo los riesgos tomados por estos. Las compañías financieras cotizadas en bolsa han bajado entre un 10 y 20% en las últimas semanas por el temor a que la crisis se generalice. Pueden ser una buena opción de compra si se depuran un poco más.

Está claro que la época de fiesta terminó. Los inversionistas y los intermediarios tienen que mirar con mucho más cuidado dónde ponen su dinero. Sin embargo, los buenos datos económicos que estamos viviendo a nivel mundial no deben desalentarnos. Las grandes corporaciones están mucho más sólidas que en crisis anteriores, el precio de sus acciones respecto a los beneficios que generan sigue siendo aceptable e incluso bajo, comparado con épocas pasadas. Se deben aprovechar estos momentos para rehacer las carteras y buscar oportunidades de reinversión de ese dinero que se sacó de la mesa en las recientes subidas de bolsa.

Vamos a vivir momentos de muy alta volatilidad, donde solamente profesionales, o gente con mucho estómago, va a poder aguantar. Más que nunca se deben encontrar las diferencias entre los buenos y malos money managers ya que en los periodos alcistas es fácil hacer dinero, pero en los complicados es donde se nota la diferencia.



*Santiago Ulloa, CEO, TBK Investments, Inc.
sulloa@tbkinvestments.com
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