Opinión

  • | 2009/02/06 00:00

    Visibilidad del liderazgo de la Familia Empresaria

    La humildad no es un rasgo connatural del carácter, es una actitud invisible y necesaria al liderazgo pues produce confianza.

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El líder no siempre tiene que ir adelante. La responsabilidad de llevar a una familia y sus negocios a buen puerto no es una competencia en la que el fundador o sus sucesores se tengan que esforzar por ser la cabeza visible en todo momento. Quienes escalan una montaña, o emprenden largas marchas, tienen un líder que encabeza el grupo dando dirección, abriendo camino y evitando riesgos. Pero a su vez, si las condiciones son favorables, y los primeros pueden temporalmente y sin riesgo asumir el control, se detiene para ver adelantar a sus compañeros, anima su marcha, revisa los equipos, distribuye las cargas, mide las distancias y, eventualmente, lleva sobre sí el equipo de otros para aliviar su paso, facilitando así que el grupo se compacte. Los líderes que solo van adelante son aquellos que esperan unos momentos a los rezagados, y que una vez los alcanzan, los reciben con un "casi no llegan... sigamos".

Ir a la cabeza o a la zaga no son dos roles distintos, sino funciones del mismo liderazgo. En ocasiones el líder debe ser visible para marcar el rumbo, tomar decisiones, motivar con su ejemplo, conjurar los peligros y, sobre todo, asumir responsabilidades. Esta es su función de comando. Pero una gran parte de su trabajo es invisible: consiste en agudizar sus sentidos para observar el comportamiento de las personas a su cargo bajo distintas circunstancias, verificar si sus perfiles encajan en las funciones que desempeñan, escuchar sus preocupaciones, sugerencias, dificultades y su historia personal. También toma el pulso a la coyuntura, a los elementos externos que ofrecen riesgos y oportunidades. Esta es su función de apreciación. Monitorear es una de las funciones de la apreciación, pero no se identifica con ella. Quien monitorea compara desempeño con estándares fijos y es más proclive al juicio y la sanción. Quien aprecia, en cambio, valora, descubre, aprende, reconoce y motiva a las personas a dar más de sí.

¿Qué tan móvil e invisible debe ser el líder? En muchas familias, la casa de la mamá, la abuela o el hermano se convierten en el punto de encuentro. Allí se celebra, se socializa la información y se nutren los vínculos de afecto y apoyo recíproco. En las familias empresarias, los líderes tienen un carácter más proactivo, siendo ellos quienes visitan a la familia, inventan modos de promover la unidad, aclarar situaciones y solucionar conflictos. La cohesión familiar no se consigue únicamente teniendo reuniones de Junta Directiva o de Consejo de Familia. Los líderes actúan de forma oportuna y preparan a la familia para decisiones críticas, consultando y divulgando información pertinente y procurando la coherencia entre metas individuales, de la rama familiar y las del negocio. En ocasiones, unificar las funciones de líder de familia y de empresa en la misma persona puede traer inconvenientes. Dar un paso al lado y promover a otro para que asuma el liderazgo, ya sea de la familia o de la empresa, no significa perder el control o la unidad de objetivos.

Jim Collins, en su libro Good to Great, habla de la necesidad de formar un liderazgo No. 5 (los otros cuatro son en su orden: capaz, colaborador, competente y efectivo) que se caracterice, además de sus habilidades ejecutivas, por su humildad. Collins constata cómo los líderes No. 5, al recibir el elogio por los buenos resultados, tienden a considerar la situación como quien mira por una ventana y atribuye el éxito a factores externos, a las personas o a las circunstancias favorables. En cambio, cuando son confrontados con malos resultados, fallas y errores, tienden a situarse como frente a un espejo, para encontrar en sí mismos la acción u omisión que pudo ser su causa y tomar así control de las opciones de mejoramiento para no esperar que la gente o las cosas cambien por sí mismas. La humildad no es un rasgo connatural del carácter, es una actitud invisible y necesaria al liderazgo pues ella produce confianza, una plataforma tácita de comunicación, cooperación y entendimiento.

Señor empresario: ¿Complementa usted sus funciones de comando con las de apreciación? ¿Distingue su rol de líder familiar y de negocios? ¿Promueve la actitud de humildad y movilidad de sus líderes? Recuerde que el liderazgo invisible da una perspectiva distinta y más real de la familia y la empresa.

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