Opinión

  • | 2005/02/04 00:00

    ¿Vender la empresa familiar?

    La consideración no es solamente financiera, porque hay muchos sentimientos encontrados.

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Últimamente, he observado a varios empresarios exitosos, con negocios muy rentables, que no saben qué hacer con respecto a la venta de sus empresas, porque han visto algunos negocios de familia cambiar de manos, y que las familias dueñas han recibido fortunas. Remigio, por ejemplo, está considerando dos opciones: vender la firma o dejar la empresa para sus hijos. Es una situación muy compleja para él y francamente no sabe qué hacer. Remigio es un empresario joven y está tentado por la visión de una gran liquidez inmediata; además, ve la oportunidad de volver a invertir en otras empresas. Patricio, un empresario ya mayor y próximo a retirarse, no quiere despreciar la oportunidad de volver líquidos sus activos, y piensa que es la última oportunidad de su vida. Patricio no tiene muy bien definido su plan de sucesión y no ve en sus hijos un potencial sucesor. Además, hay muchas rivalidades entre ellos. Usted puede estar en uno de esos casos y no se extrañe, porque es frecuentemente una situación que atañe a todas las generaciones de familias empresarias.

Pero, ¿qué sucede hoy más que antes? Los mercados se han abierto a muchas oportunidades y las consolidaciones de las diferentes industrias son cada vez más frecuentes en el mundo. Remigio y Patricio han visto que muchas empresas familiares son vendidas cada año alrededor del mundo con buenas utilidades y liquidez para sus dueños. Entonces, francamente, no saben qué hacer. La consideración que se hacen no es solamente financiera porque hay también muchos sentimientos encontrados. Las industrias en las que están exigen transformaciones rápidas, y grandes inversiones en información y tecnología. "Este bus va muy rápido y nosotros a veces experimentamos un cierto mareo por la velocidad y las curvas", dice Patricio. Por otro lado, el sentimiento es que son las empresas de familia a las que tanto deben y con cuyos empleados hay tan buenas relaciones y compromisos. Por otro lado, estos dos empresarios piensan que no tienen muy clara su visión del futuro, y creen que la gerencia de sus negocios no está actualizada. El hecho es que la situación no es clara y estos dos empresarios no saben qué hacer si les presentan una buena oferta por la empresa.

Para responder a ese tema, creo que Patricio y Remigio deberían hacerse estas preguntas:

1. ¿Cómo se ve el negocio en los próximos años?

2. ¿Hay consolidaciones de industria? ¿Es una industria que exige gran escala? ¿Está la industria muy atomizada? ¿Cuál es la tendencia en otros países?

3. ¿Qué tan importante es la empresa en el patrimonio de la familia? ¿Es el único patrimonio o hay otros bienes?

4. ¿Cómo es la visión de la empresa comparada con la visión de la familia? ¿La familia quiere crecer? ¿Es necesario crecer? ¿Cuál es el sentimiento de la familia en cuanto a la deuda?

5. ¿Querría vender una parte del negocio? ¿Todo?

6. Si alguno de los socios familiares quisiera vender, ¿la compañía tiene un fondo de recompra de acciones? ¿Puede seguir funcionando la compañía, si usa el fondo de recompra de acciones?

7. ¿Cuál es su valoración de la empresa? ¿Es una valoración realista?

8. Si usted se muere, ¿la empresa podría continuar? ¿Hay un posible sucesor a la vista? ¿Ve a la siguiente generación trabajando en el negocio? ¿Sus buenos empleados seguirán en el negocio? ¿Cómo es su plan de testamento? ¿Está siendo realista con los impuestos de sucesión?

9. ¿Seguirá usted activo en el negocio? ¿Por cuánto tiempo?

10. Si hay disputas en la familia, ¿la venta arregla la disputa?

11. ¿Es la empresa competitiva o hay que hacer grandes inversiones en la empresa para competir con el resto del mundo? ¿Hay dinero suficiente dentro de la familia?

Señor empresario: Si está usted en la condición de Remigio y Patricio, creo que tiene un gran interrogante, trate de resolver preguntas como las anteriores y, con seguridad, tendrá una mejor disposición para tomar la mejor decisión. De todas maneras, no es fácil porque no es solamente una decisión financiera. Esta decisión también involucra sentimientos encontrados.



dvelezm@alum.mit.edu
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