Opinión

  • | 2009/08/21 00:00

    Vehículos eléctricos

    Pueden representar una importante oportunidad para el sector automotriz colombiano.

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Una serie de tendencias que favorecen los vehículos eléctricos se han venido consolidado a nivel mundial. Primera, la población es cada vez más consciente de la necesidad de disminuir la contaminación atmosférica. Segunda, el mayor precio de la gasolina incentiva el desarrollo de tecnologías alternativas. Tercera, los gobiernos de las principales economías del mundo están cada vez más dispuestos a promover y subsidiar alternativas al petróleo, preocupados por la inestabilidad política en las principales regiones productoras.

Como resultado, los vehículos eléctricos están pasando de la etapa del prototipo a la producción. Por ejemplo, General Motors tiene planeado lanzar el año entrante el modelo Volt, un carro eléctrico que podría tener más de 800 kilómetros de autonomía. Esto se logra complementando las baterías con un pequeño motor de gasolina que las puede recargar mientras el vehículo está en movimiento. En la China y la India no se están quedando atrás. En la India ya se fabrica el Revai, un vehículo eléctrico de bajo costo con autonomía de 80 kilómetros. Mientras tanto, el gobierno chino se ha propuesto la meta de producir medio millón de vehículos eléctricos para el año 2011.

Desafíos tecnológicos

Para que los vehículos eléctricos puedan ser competitivos frente a los vehículos a gasolina hay que superar tres barreras importantes con relación a las baterías: se necesita aumentar su densidad de almacenamiento de energía, aumentar la velocidad de recarga y disminuir su costo.

Los carros eléctricos son mucho más sencillos que los carros a gasolina. Además, los motores eléctricos son más baratos. Lo que hace que el carro eléctrico sea más caro es el alto costo de las baterías. De acuerdo con un estudio reciente de McKinsey, el costo de almacenamiento por kilovatio-hora está actualmente entre US$700 y US$1.500, dependiendo de la tecnología. Por lo tanto, el costo de las baterías requeridas para un carro con un motor de 20 KW (26 caballos de fuerza) es de entre US$14.000 a US$30.000, para poder operarlo a su máximo durante dos horas. Afortunadamente, se estima que estos costos deben continuar cayendo a una taza de 6% a 8 % anual. Gobiernos como el de China y Estados Unidos están subsidiando la investigación necesaria para acelerar este proceso.

Por cierto, el mayor costo de las baterías se puede compensar parcialmente si el costo de recarga es inferior al costo de la gasolina, para un kilometraje equivalente. Por ejemplo, con los costos actuales de Colombia, el costo de recarga de energía eléctrica podría ser aproximadamente 75% más barato que la gasolina. Por lo tanto, un vehículo que consuma $2 millones al año en gasolina podría ahorrarse $1,5 millones (US$750) por año.

Oportunidades para Colombia

Nuestra industria automotriz esta actualmente amenazada. Ella se logró establecer en Colombia gracias a políticas gubernamentales que promovieron el desarrollo del sector en los años 60. Desafortunadamente, el sector nunca llegó a tener un volumen de producción suficiente para generar la integración necesaria para ser competitivo a nivel global. Componentes clave como los motores o sistemas de transmisión aún no se producen en el país. Por lo tanto, su viabilidad está amenazada por los tratados de libre comercio que el país ha decidido firmar con algunos de los mayores y más eficientes productores de vehículos en el mundo, como México y Brasil.

En este contexto, el país podría tener una gran oportunidad en el desarrollo de vehículos eléctricos. Los componentes que se importan actualmente, como motores de combustión interna y sistemas de transmisión, no son necesarios en los vehículos eléctricos. Por el otro lado, el país tiene una fuerte industria de baterías eléctricas que está ganando espacio en el mercado internacional. Es la oportunidad de posicionarnos como líderes en América Latina en una tecnología que tiene un gran futuro. Los grandes productores de vehículos en la región aún no se han movido en esta dirección porque sus empresas tienen intereses en defender la tecnología actual. En este sentido, los tratados de libre comercio con México y Brasil podrían jugar a nuestro favor.

El desarrollo de este sector podría tener efectos colaterales muy positivos para el país. Por ejemplo, acelerar el desarrollo de nuestro potencial de generación hidroeléctrica, uno de los mayores del mundo, y disminuir la contaminación en las grandes ciudades. Sin embargo, esto solo se va a lograr si el país se propone una meta clara de mediano plazo, como China, con relación a la producción de vehículos eléctricos. Por ejemplo, producir 50.000 vehículos por año en cinco años, la mitad de los cuales serían exportaciones al resto de América Latina. Esto significaría que el 10% de los vehículos nuevos vendidos en Colombia serían eléctricos, una meta realista.
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