Opinión

  • | 2005/07/22 00:00

    ¡Usted está despedido!

    Despedir un miembro de la familia que trabaja en la empresa no es fácil, pero.

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Los gerentes de las empresas de familia -sean o no familiares- se ven en una encrucijada cuando de despedir a uno de los miembros de la familia se trata. Pero, ¿qué se hace cuando el miembro de la familia no es un buen empleado, no cumple sus metas y les da un mal ejemplo a los demás empleados? En el mundo competitivo de hoy ninguna empresa se puede dar el lujo de mantener a un familiar que no es competente y que siempre da mal ejemplo en todas sus actuaciones. No cumple las metas, siempre llega tarde y. hace lo que le da la gana, simplemente porque es un accionista, o lleva el apellido de los fundadores de la empresa. Los funcionarios no familiares se afectan porque no comulgan con esa actitud, pero no pueden hacer nada al respecto.

La única solución es despedirlo. Pero ¿cómo despediría un padre a su hijo incompetente o un tío a la sobrina que da mal ejemplo, sin perturbar las relaciones familiares? Un peor caso es cuando se trata de un cuñado o un yerno. ¿Y si el gerente es un no familiar? El otro día, hablaba con Segismundo que tiene a su yerno trabajando en la empresa y es un perfecto playboy. Llega a la hora que quiere, no da ningún resultado y no cumple nada (y fuera de eso, tiene un buen sueldo). Segismundo me habló de vender su empresa, porque no quiere ni siquiera pensar en la batalla que se daría con Petronila, su hija, quien no tiene ningún otro ingreso fuera del sueldo de su marido. "Es la decisión más difícil que he tenido que tomar en la vida", me decía Segismundo. "¿Qué voy a hacer con Petronila y su familia? No lo quiero ni imaginar, pero prefiero pagarle un sueldo a Facundo, que se quede en su casa y no venga más".

La situación es aún más complicada cuando se trata de una empresa familiar de segunda o tercera generación, pues ya son los hermanos o los primos quienes trabajan allí y sus relaciones ya son más distantes que las que se tienen en las primeras generaciones. El caso es que la empresa no se puede convertir en el refugio de los incapaces o de los menos afortunados. Casos aún peores de deshonestidad flagrante deben ser "ajusticiados" sin piedad.

El punto es ¿cómo hacerlo? Lo primero que habría que decidir es si los miembros de la familia pueden o no trabajar en la empresa. Si la decisión es positiva, habría que discutir una serie de políticas y acuerdos con la misma familia, que describan las condiciones para recibir a un miembro de la familia, los métodos de evaluación y sus planes de carrera en la empresa. Si se plantean esas políticas con anterioridad, es más fácil hacer el despido con todas las herramientas a la mano. Si hay temas de deshonestidad, no hay disculpa para no hacerlo. Segismundo debería preguntarse si Facundo trabajara en una empresa diferente, ¿estaría ya despedido?

Por supuesto, una decisión de este tipo no debe ser tomada con premura ni con muchas emociones. Segismundo debería consultar también con otros directivos de la empresa. Una junta directiva con miembros externos podría jugar un papel importantísimo en estos casos. Como me decía Anastasio, otro empresario familiar, la junta en esos momentos es como un "colchón de resortes". En el caso de Anastasio, la junta es la que le ayuda a tomar ese tipo de decisiones.

De todas maneras, Facundo debería prevenir esta situación, que está por fuera de los cánones de comportamiento en la empresa, y se le debería también dar la posibilidad de mejorar en un tiempo determinado. Si después de las repetidas advertencias Facundo no mejora, y no hay otro sitio en la empresa en el cual pueda funcionar mejor, pues hay que despedirlo. Pero como le dije a Segismundo, no debe ser una decisión tomada de la noche a la mañana, porque también la familia debe saber todos los antecedentes, y ojalá tener mecanismos para resolver este tipo de eventualidades.



Señor empresario familiar: No espere que toda la familia lo quiera después de tomar una decisión de este tamaño, y esté preparado para que lo llamen algo más que "sanguijuela". Así mismo, desarrolle mecanismos de resolución de conflictos familiares antes de llegar a esta última instancia.



Diego Vélez Montes, dvelezm@alum.mit.edu
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