Opinión

  • | 2003/12/12 00:00

    Unos sabios rarísimos

    El manejo de la economía colombiana puede desconcertar al lego absoluto. Pero, por la cantidad de paradojas y distorsiones que muestra, es más probable que deje confundido al mejor académico.

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Después de grandes debates sobre el exceso de reservas -la posibilidad de usarlas y en qué-, llegamos a la instancia técnica en que el Banco de la República produciría la información sobre la cantidad exacta que requería el país para no conmocionar la deuda colombiana en los mercados internacionales. El método de valoración tradicional (los requerimientos de moneda extranjera de los próximos 4 meses) daba unos US$5.000 millones, y los márgenes de seguridad más estrictos fluctuaban entre US$8.000 millones y US$10.000 millones (el doble de lo convencional según sea en tiempo o en dinero), o sea disponibilidades de entre US$1.000 millones y US$5.000 millones. La demora de 15 días presagiaba una gran precisión en la suma y una sofisticación en su sustentación; imaginaba uno a los diferentes equipos internos desarrollando varias alternativas según posibles escenarios (resultados cuantificados a 4 o más dígitos -US$2.657,5 millones o US$3.246,8 millones, por ejemplo-), pero en últimas fue el parto de los montes. el ejercicio de la sabiduría en una forma rarísima: el dato de entre US$100 y US$500 millones es menos que la fluctuación mensual (¡!).

Se justifica el descontento general: es mantener el principio discutible de que el gobierno en ningún caso puede tocar las reservas y de que los parámetros del FMI son sagrados, pero aceptando la invalidez de los argumentos que justifican eso.

Es extraña esa sabiduría que consiste en no comprometerse con decisiones que puedan salirse del libreto, a pesar de los extraños resultados que esto produzca:

- A diferencia del resto del mundo, las tasas de captación del gobierno no son el piso del costo del dinero sino más altas que las de los intermediarios del crédito. Así, con el ahorro del público, los bancos adquieren TES con una rentabilidad mayor, y como repos o ventas los entregan al Banco de la República: emite el gobierno y viola la prohibición de prestarle el Banco de la República, mientras la actividad bancaria se desvía de su función de intermediar entre el ahorro y la inversión. A nadie parece importarle.

- Lo insólito -que en el mercado negro la moneda extranjera se cotice por debajo del precio oficial (en ningún momento ni en ningún otro país ha sucedido)- no les inquieta, mucho menos los induce a un análisis para que esto pueda ser utilizado para algún propósito.

- Se puede hablar de una deuda incestuosa: la interna es más de 50% con entidades oficiales (Banco de la República, Ecopetrol, ISS, Banco Agrario, etc.) y la externa se estima en más del 50% en manos de colombianos (Fondos de Pensiones y otros). Lo que el Estado se 'adelgaza' por el lado de reducirse y abandonar funciones, se convierte en gasto de deuda; pero en una espiral sin sentido que acapara recursos del público para poder pagarse a sí mismo altos intereses y promover la fuga de capitales al exterior.

- Así, como si fuera normal, para disminuir el déficit fiscal y sin resultado diferente del de que este siga aumentando, llevamos 11 reformas tributarias (más impuestos) con medidas paralelas de disminución del Estado (menos gastos), y el mercado de capitales (si así se puede llamar) gira en más del 90% alrededor de títulos del Estado.

- Adherimos a la llamada economía de oferta (mayor inversión = mayor producción con menores costos = más crecimiento) con una política obsesiva y exclusiva de búsqueda del aumento de la inversión, pero sin mencionar una vez la palabra ahorro, cuando la identidad más elemental en economía es que la inversión extranjera más el ahorro en el tiempo conforman la inversión total; al excluirlo, toda la economía nacional vive de la expectativa del capital foráneo.

- Por eso montamos el modelo de "apertura", esperando atraer inversión extranjera, cuyo principal requisito es seguridad en las reglas del juego. pero para propósitos fiscales las cambiamos más de una vez al año, creando condiciones permanentes de incertidumbre y generando solo la certeza de que cualquier situación futura va a ser más gravosa que la de hoy (¿qué tal una reforma para equilibrar el presupuesto de 2004 y acordar al tiempo que así se discute la 'reforma estructural' el año entrante?)

- El complemento del modelo -el supuesto de que el superávit de la balanza comercial (más exportaciones que importaciones) aseguraría el desarrollo y enriquecimiento del país- se ha dado solo una vez por excepción en los 13 años de su aplicación, y no hay ninguna expectativa de que esto mejore; pero para nuestras autoridades solo existen las negociaciones de comercio internacional (TLC, ALCA, etc.), y ni siquiera mencionan el mercado interno.

- Abandonamos así otra premisa elemental ('ingreso igual ahorro más consumo'), y, al no tener en cuenta el uno ni el otro, ninguna política del Estado toma en consideración la importancia del ingreso -o sea del empleo- (menos aún como política social puesto que esta prácticamente no existe).

- Se cita un crecimiento basado principalmente en minería, construcción y finanzas, cuando solo el segundo ha aumentado: la bonanza del carbón con un incremento apenas marginal de la producción es un espejismo de altos precios causados por el alza del petróleo y la guerra de Iraq, mientras las reservas y la producción de hidrocarburos poco a poco se marchitan (ambas rebajadas a la mitad de hace 6 años); y las utilidades de los bancos corresponden a recuperación de provisiones (cambios contables de los mismos activos) y a especulación con los TES, pero en su operación propiamente el resultado es negativo.

- Entre las paradojas que manejan nuestras autoridades, el 'éxito' del modelo, o sea de estos crecimientos (21% en minería, 9% en finanzas y 9% en construcción), solo muestra como consolidado algo del orden del 3% porque el sector externo (la columna vertebral del modelo) contribuye negativamente al resultado global, al punto que de no ser por las remesas de los expatriados estaríamos, ahí sí, en una crisis de reservas internacionales.

Con la caída del ingreso per cápita a niveles de hace 15 años y de la distribución de ingreso a los de hace 35 años, se les podría aplicar a nuestros extraños sabios el consejo que leí hace poco en una revista light donde preguntan a una modelo sobre alguna experiencia que haya sacado de sus relaciones con los hombres y respondió: ".que hay algunos que no entienden que el esfuerzo más inútil es el de buscar resultados diferentes repitiendo las mismas rutinas.".
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