Opinión

  • | 2006/10/27 00:00

    Una tormenta perfecta de innovación

    Tres fuerzas globales están moldeando la llegada de una enorme revolución innovadora.

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La innovación ha sido siempre la fuerza motriz para el crecimiento económico y la evolución de la civilización, desde la era agrícola, con la revolución industrial, hasta nuestra economía globalizadora. ¿Por qué recibe tanta atención ahora?

Tres revoluciones profundas vienen en camino: una revolución digital, impulsada por los avances continuos en las TI; una revolución de internet, nacida de los estándares abiertos; y una revolución en los procesos de negocios, producto de las dos primeras. Cada una por separado es una fuerza poderosa, pero convergen como frentes climáticos, creando las condiciones para una "tormenta perfecta" de innovación.

La revolución digital:
la fuerza y el acceso creciente a las TI

Nuestro entorno se está convirtiendo en digital. Se puede ver en entretenimiento con los iPOD, DVD y televisores digitales y en comunicaciones con voz sobre IP. Los teléfonos celulares son una extensión nuestra. El software es tan importante para los automóviles como la gasolina. Bibliotecas y museos están digitalizando sus colecciones, las universidades sus libros y cursos, y la investigación, siempre un trabajo cooperativo, se hace en su mayor parte en línea. Los negocios, por supuesto, han estado en la trayectoria digital en los últimos 10 años. En efecto, el mundo físico está adquiriendo una cuarta dimensión —la dimensión digital.

Simultáneamente, la misma tecnología se está agregando en supercomputadores tremendamente potentes como el Blue Gene de IBM, que es capaz de ejecutar 360 billones de cálculos por segundo. La disponibilidad de estos sistemas enormemente poderosos está incluso creando nuevas disciplinas como las Ciencias de la Vida, que pueden transformar la práctica de las profesiones de la salud.

Toda esta tecnología tendría un valor limitado, si no fuera por la aparición de estándares abiertos que permiten la integración fácil de la nueva tecnología a la infraestructura. De igual forma, los estándares abiertos amplían sustancialmente la habilidad de las Tecnologías de la Información de interactuar, comunicar y entregar información valiosa.



La revolución de internet:
los fundamentales estándares abiertos

Los historiadores, a pesar de su inclinación por ponerles nombres a las diferentes épocas, aún no le han puesto uno a la revolución de internet como lo hicieron con la revolución industrial. Pero es muy probable que miren a la mitad de los 90, cuando la internet salió a una sociedad más amplia, como el comienzo de esta nueva era. Esto es, cuando se impuso un estándar abierto sobre la masa de logos y arquitecturas que nos separaban. El resultado fue la conectividad casi universal que se está consiguiendo año tras año. Pronto, de acuerdo con un experto, un poco más de 1.000 millones de personas estarán conectadas, frente a los 600 millones de 2002. Hace 10 años, el comercio en línea era prácticamente inexistente. Ahora se mide en miles de millones de dólares. En solo una década, internet comenzó a cambiar los negocios, industrias enteras e incluso la sociedad en general.

En medio de una TI cada vez más difundida, cantidades colosales de poder de procesamiento y la internet basada en estándares abiertos que facilita la comunicación mundial, emerge una infraestructura global y cooperativa que está inspirando una revolución en los procesos de negocios.



Revolución en el proceso de negocios:
enfoque y flexibilidad

Desde el comienzo de la era industrial, hemos adaptado constantemente los procesos en las empresas (y en otras instituciones) para sacarles partido a las nuevas metodologías y tecnologías. Pero las adaptaciones de los procesos hoy se están volviendo más amplias y profundas, porque los estándares de la World Wide Web, y su evolución hacia arquitecturas sofisticadas y redes de computación, permiten la integración al por mayor y rediseñar los procesos en las empresas y más allá.

Adicionalmente —y quizás más de fondo— las compañías usan metodologías más rigurosas como de ingeniería, para identificar los procesos en los que tienen una experticia única y eficiencias de escala, de modo que pueden determinar cuáles son estratégicas y conseguir, en una frase, "economías de experticia". Como resultado, los negocios pueden ver ahora sus operaciones y sus procesos más como componentes, y tratar cada función —como finanzas, manufactura o recursos humanos, RH— como un servicio separado. Ese negocio puede ir entonces a un nivel más profundo, al desagregar la función de RH, por ejemplo, en sus partes constitutivas, como planeación de compensaciones, entrenamiento y beneficios.

Al mismo tiempo, los estándares abiertos flexibilizan tanto las aplicaciones de TI subyacentes que una compañía puede desarmar y recombinar esos servicios de manera más eficiente, para atender sus necesidades cambiantes. Esa flexibilidad libera a las compañías para enfocarlas en lo que mejor hacen y para que usen bien sus ventajas comparativas. En una ruptura histórica frente a la relación convencional uno a uno entre las empresas, esta flexibilidad y enfoque recién encontrados anuncian la aparición de ecosistemas empresariales cooperativos e interconectados, compuestos por diversos centros de experticia.

La confluencia de estas tres revoluciones —y la tormenta de innovación cooperativa que están inspirando— pueden reestructurar empresas individuales, industrias enteras y tal vez economías enteras. Por eso, no sorprende que este sistema climático se esté afianzando en las mentes de los empresarios, de quienes hacen las políticas y de los políticos de todo el mundo. Pero esta vez, la gente está haciendo algo con el clima.



* Irving Wladawsky-Berger, doctorado en física, es responsable de identificar las tecnologías emergentes y las tendencias del mercado críticas para el futuro de la industria tecnológica y de organizar actividades para capitalizarlas. Lidera una serie de iniciativas orientadas a la innovación y también es responsable de la Academia de Tecnología IBM y de la oficina de relaciones de la compañía con universidades.
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