Un veranito financiero

| 2/2/2001 12:00:00 AM

Un veranito financiero

Es el momento de acudir a los mercados financieros internacionales. La calma no durará mucho.

por Eduardo Lora

La dramática decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de reducir la tasa de interés a comienzos de enero ha producido un fuerte alivio en los mercados financieros internacionales, que ha sido muy favorable para América Latina.



Argentina ha sido el país más beneficiado, pues mejoró la confianza en el programa de rescate orquestado por el Fondo Monetario Internacional, cuyo éxito dependía esencialmente de la posibilidad de moderar el costo de la deuda. El retorno de la confianza permitió que el gobierno lograra lo que parecía imposible hace un mes: colocar con éxito ¡¡¡US$500!!! millones en bonos en su mercado doméstico a tasas muy razonables. Brasil también se ha favorecido: en el mes de enero, el gobierno logró cubrir buena parte de sus necesidades financieras para 2001 mediante colocaciones de bonos en los mercados internacionales. México también ha acudido ya al mercado y otros países están tratando de aprovechar rápidamente la buena situación.



El afán por acceder al mercado es justificable: el veranito probablemente no durará. Aunque se esperan reducciones mucho mayores en las tasas de interés de Estados Unidos ­JP Morgan estima que la reducción total en el primer semestre será de 175 puntos básicos­, hay demasiadas amenazas de riesgo.



En Estados Unidos, cada día son más extendidos los temores de dificultades en el sistema financiero. Los bancos tienen compromisos de crédito que superan el total de su cartera desembolsada, que serán exigidos justamente por las empresas que tienen mayores dificultades. Esto elevará aún más el clima de riesgo, ya exacerbado por los pobres resultados de muchas empresas, no solo en el área de informática, y por la debacle de las empresas eléctricas de California.



El deterioro de la confianza en Estados Unidos puede generar complicaciones mayores en los mercados internaciones. La razón es muy sencilla: Estados Unidos requiere financiar un déficit externo del orden de US$400.000 millones. Hasta hace poco, eso no resultaba difícil, dado el acelerado crecimiento de la economía y el auge de sus mercados de bonos y acciones. Pero el crecimiento bajará de 5,1% en 2000 a 2,3% en 2001 y el mercado de capitales ha perdido atractivo.



Las tensiones en los mercados financieros internacionales pueden agravarse además por la fragilidad del sistema bancario japonés y por problemas de elevado endeudamiento de los grupos empresariales de Corea y de las empresas estatales de China.



El nuevo gobierno de Estados Unidos no está preparado para salir en auxilio de los países que puedan entrar en dificultades. La ágil respuesta que se dio a crisis como las de Brasil en 1999 y Argentina a finales de 2000 era posible gracias al sigilo y el liderazgo de Alan Greenspan y Larry Summers. Pero George W. Bush ha decidido que los asuntos económicos globales sean manejados desde la Casa Blanca por sus consejeros de seguridad y economía, en coordinación con el Tesoro, ahora manejado por Paul O'Neill, quien carece de la autoridad y la experiencia de Summers.



Colombia es uno de los países con grandes necesidades de financiamiento externo para 2001. Ojalá logre cubrirlas antes de que se acabe el veranito.
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